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Por la RDDSSA

10 Reflexiones para militantes (que no sufran de prurito)…

12 de noviembre de 2017

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Por la Red de Defensoras y Defensores de la Seguridad y Soberanía Alimentaria

Nada nos debería sorprender en la coyuntura actual, entendiendo la lucha entre el poder político (gobierno) y el poder económico (grandes conglomerados transnacionales), en un país petrolero que ha entregado históricamente a las corporaciones sus sistemas agroalimentarios.

Lo que sí parece novedoso, tanto como para derechas e izquierdas, es la relación de la economía con la emocionalidad de individuos que responden a los fenómenos de masas. La relación economía-emocionalidad es extremadamente indivisible, por lo que sorprende que los economistas y los expertos en economía política, desconozcan olímpicamente esta realidad.

La coyuntura post elecciones de gobernaciones del 2017 son un ejemplo imposible de invisibilizar sin importar la postura política del analista. Bastó con crear las condiciones determinadas para lanzar dos “bombas simbólicas” para generar caos emocional: un aumento desproporcionado de proteínas de origen animal y el aumento de los repuestos de vehículos. A los pocos días… ¡boom! caos emocional que caotiza la vida de la ciudadanía generando hostilidad, alimentando la lucha del pueblo contra el mismo pueblo.

Este caos emocional, vinculado a la incertidumbre y a la idea de que todo aumentará de precio, impulsa que prácticamente la mayoría apoye a la inflación, ya que la carne tiene una importancia simbólica en nuestra cultural. Así, si yo vendo cualquier producto o servicio, me siento en el derecho de aumentar el precio, previendo que todo aumentará. Además, si se tiene la falsa creencia de que si no comes carne no vives, y el aumento de los precios fue salvaje, pues a mí me toca hacer lo mismo, haga lo que haga.

En este complejo escenario, planteamos las siguientes reflexiones que transitan sin problema entre lo económico, lo político, lo económico, lo cultural y lo agroalimentario. Eso sí, estas reflexiones son para chavistas convencidos; absténgase los de la oposición, los guabinosos y despolitizados:

1.-No se victimice. O acaso no sabía en el conflicto en que se mete el que apoya revoluciones anticapitalistas. La victimización genera inmovilidad y frustración, nos hace presa de los especuladores y nos nubla el juicio político.

2.-Asuma su cuota de responsabilidad en este berenjenal, sobre todo en lo referente a sus deseos y hábitos alimentarios. Si sigue los lineamientos marxistas, entenderá que los hábitos y los deseos están dominados por la hegemonía del gran capital. Entonces, asuma con bolas y/o ovarios que debe cambiar de hábitos y sobre todo debe descolonizar su lengua, en tanto órgano del gusto. Aprenda a comer montes, raíces, granos y tubérculos, cocine sus propios alimentos, no espere encontrar una cadena de comida rápida que tenga todo listo porque su trabajo es demasiado importante como para estar pendiente de su propio alimento. Esa es una de las vainas más contradictorias. Cocine, sí; produzca, sí; siembre y transforme, sí; adquiera sus alimentos, sí; pero en colectivo. Juntos todo es más más fácil, y la debilidad de uno, se complementa con la fortaleza del otro. Y esta relación no debe estar basado exclusivamente por lo mercantil, sino que debe haber un importante emoción de solidaridad y amorosidad. Vaya en comunidad, cocine, haga mercado y coman juntos; es nuestro momento. Sea agradecido con los suyos, que son los nuestros; el agradecimiento es medicina y alivio para las almas; en cambio, la quejadera crónica, su cáncer.

3.-Si Ud. es de los ultra-críticos que considera que todo es culpa del gobierno y sus malas políticas y que la guerra económica es una ficción del gobierno, pregúntese que ha hecho Ud. y qué está haciendo desde su praxis cotidiana y dígase honestamente si está cambiando sus hábitos y deseos. Probablemente no se ha dado cuenta lo que ha ocurrido en Venezuela y el mundo en los últimos cien años: La concentración de capitales en el dominio de sistemas agroalimentarios han puesto en jaque la seguridad alimentaria del mundo. Muy bien lo dijo Henry Kissinger, agente de la CIA y secretario de estado del expresidente Nixon: “domina los alimentos y dominarás a los pueblos”. Y ello pasa por controlar nuestros deseos; y si queremos liberarnos de eso, no se dejarán quitar el coroto de manera amable, así que si aquí ninguno se vino venir este lío en el que estamos, en un país petrolero, importador obsesivo, neo-colonizado en sus deseos, peca de una gran ingenuidad o quizás una gran hipocresía o disociación, donde se jacta de ser y decir, pero no se trata de ser mínimamente coherente en el accionar transformador, que pasa por transformar y cuestionar lo que deseo y lo que como; es decir, primero transformarse a sí mismo, porque como decía Chávez, nos metieron el capitalismo hasta el tuétano.

4.-Si Ud. es de los chavistas ultra A-críticos, no se caiga a paja que también tanto gobierno como pueblo organizado hemos cometidos errores graves. No permitir la crítica es la cuestión más dañina y anti revolucionario que existe. Recordemos el método de las tres R constantes que planteo Chávez: revisión, rectificación y reimpulso; y eso se debe hacer constantemente porque la realidad cambia muy rápidamente y todos somos humanos, por lo tanto, nos equivocamos con mucha frecuencia.

5.-Si Ud. es de los técnicos en las áreas agroalimentarias como ingeniero agrónomo, nutricionista, ente financiero, entre otros, y no es capaz de darse cuenta de que los parámetros que reproducimos sobre cómo producir, qué comer, qué adquirir, qué importar, qué financiar, están marcadas desde su génesis por los intereses del gran capital, Ud. es un dogmático incapaz de dar respuesta a la coyuntura histórica que estamos viviendo. Un ejemplo interesante es que la cesta básica alimentaria está compuesta básicamente por alimentos ultra-procesados que hoy, inclusive la OMS reconoce están relacionados con las principales causas de muerte y enfermedad, así como están ultra concentrados en pocas transnacionales. De hecho 80% de la distribución mundial de los alimentos está en manos de unas 10 empresas transnacionales, que financian universidades, revistas especializadas, investigaciones, entre muchas otras, lo que constituye el meollo del asunto sobre la reproducción social y cultural de la hegemonía del capital. Por algo China y Rusia tienen sus propios parámetros; mientras que nosotros seguimos reproduciendo los parámetros impuestos por las empresas norteamericanas y europeas. Deje el dogma y sea un técnico serio.

6.-Si Ud. es de los que se desespera y se victimiza, recuerde que se trata de una crisis necesaria, porque liberarse de estos monstruos transnacionales que lo abarcan casi todo, desde los parámetros técnicos, los deseos de los pueblos, las formas de comer, producir y transformar, investigar y crear, no será tan sencillo. La cosa aprieta, y aprieta para que aprendamos.

7.-Experiencias de las que aprender: Cuba lleva unos sesenta años aguantando un criminal bloqueo, lo que los ha hecho más eficientes, disciplinados, porque en Cuba no se pueden desperdiciar recursos, por más mínimo que sean (a pesar de sus errores y dificultades se mantiene firme en su decisión de ser libres justo al lado del imperio más grande del planeta). Vietnam aguantó la guerra real (no sólo la económica), en gran medida por ser un país campesino, productor de sus propios alimentos, con su propia cultura y sistemas agroalimentarios.

8.-Entonces nos toca reconstruir lo perdido, las culturas agroalimentarias basadas en los recursos ambientales propios, constituido en sistemas locales; pero para eso hay que ser valientes, tener bolas y/o ovarios para dejar los falsos deseos y para transformar lo que damos por sentado como una realidad inamovible, pero que ha sido impuesto por el gran capital.

9.-Finalmente, para todo esto, se debe trabajar desde la solidaridad y el amor, que rescata la esperanza. Escuchen bien los desesperanzadores de oficio, los que abusan del discurso de la guerra económica (que termina por inmovilizar de miedo porque se imagina que el imperio es invencible) que sólo le hacen el juego a la destrucción y el caos. La desesperanza, frustra; la frustración, agota y caotiza y nos maltrata. Debemos retomar la esperanza, que nos proyecta valientes y amorosos, a pesar de las dificultades.

10.-Y si tiene duda de que en definitiva hay algo que nos ayuda: ¿cómo se explican los últimos resultados electorales (auditados hasta el cansancio) que garantizaron la paz del país?; la cosa es como para tener esperanza, no sea necio y sea valiente.

¡Venceremos!

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