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COYUNTURA POLÍTICA EN CHILE Y LOS ESTUDIANTES

AVANCEMOS

Chile | 18 de junio de 2012

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Por Aquiles Hernández

“La única lucha que se pierde, es la que se abandona” (Ernesto Che Guevara)

Hoy aunque parezca desgastante, es necesario que el movimiento estudiantil se levante del letargo que lo ha caracterizado este 2012, superando la sobrecarga académica y la criminalización del movimiento. Es una responsabilidad de todo quien marchó el 2011 movilizar masivamente una vez más, y dar agitación al paso adormecido con el que se avanza en reafirmar la demanda por una Reforma profunda al sistema de Educación en todos sus niveles. Es urgente mantener la iniciativa frente a una elite política-social que busca cerrar el nuevo ciclo abierto de luchas por medio de ajustes que anestesien la herida abierta en la sociedad chilena.

Movimiento Estudiantil: del repliegue al letargo

Transcurridos ya cinco meses del presente año, y superada la histórica fecha del 21 de Mayo que tradicionalmente ha marcado el termómetro de las movilizaciones sociales y políticas del país, pareciera ser que el Gobierno de Sebastián Piñera con altos y bajos ha superado al menos el primer round frente a las movilizaciones estudiantiles que tanto atemorizaban los pasillos de La Moneda para el año 2012. Los problemas para los defensores del gran empresariado esta vez son otros, hoy como ayer sectores de trabajadores y pobladores cansados de esperar y conmovidos por el impulso dado por sus hijos-estudiantes, han reconocido en la protesta social una vieja herramienta olvidada para conseguir respuestas de quien las esquiva; como dice el dirigente del Movimiento Social por Aysén, Iván Fuentes: “las demandas son tantas y tan antiguas que iban por abajo, como el volcán que esta tapado arriba pero va creciendo en el interior, al igual que en todo Chile las peticiones iban creciendo y solo faltaba un detonante” (1). No es un invento que desde fines del año pasado podemos observar un nuevo ciclo de luchas marcado por la disposición de cambio en la conciencia de los chilenos hacia uno más empoderado y caracterizado por la explosión de movimientos que reclaman decidir sobre su territorio explotado por intrusos-intereses de empresarios, la mayoría ni siquiera chilenos (Magallanes, Aysén, Pelequén, Arica, Freirina, Calama, Petorca, Coronel, entre otros). Ya al borde de lo ridículo, los empresarios de Hidroaysén, ante los titubeos de La Moneda, han decidido prender sus barricadas virtuales exigiendo al Gobierno una “política nacional” de energías que los complazca aún más (2), el Gobierno a diferencia del resto, no los hizo esperar. (3)

Todo esto no es azar, la apuesta del movimiento estudiantil durante el 2011 fue ambiciosa y libre de los egoísmos del gremialismo de los noventa caracterizado por el famoso “no estoy ni ahí” del Chino Ríos, nuevamente los jóvenes somos agentes dinamizadores de la política, marcando la agenda pública con debates incubados en los hogares de millones de chilenos. El movimiento estudiantil durante su momento más álgido buscó rescatar estas voces invisibles y proyectar sus respuestas en un proyecto de sociedad que supere las respuestas parceladas. Frente a un Gobierno obstinado, políticas de represión, desalojos de universidades y liceos, cierre de semestres; el movimiento en su momento más crítico decidió apostar por el apoyo de las miles de familias chilenas, que resentidas por el endeudamiento y la precarización de sus vidas, ven en la juventud una esperanza de cambio social. (4)

Sin lugar a dudas uno de los principales valores de la movilizaciones alcanzadas durante el año 2011 fue la radicalidad de sus demandas al alcanzar precisamente la raíz conjunta de conflictos aparentemente dispares, el Movimiento Social por la Educación Pública desnudó por completo la institucionalidad política dejada por la Dictadura y la Concertación, señalando las oscuras redes que se tejen en función de la acumulación financiera por medio del subsidio a la demanda y su consecuente focalización del gasto social (5). Este ejercicio permitió colocar en el debate público una serie de reformas como la Renacionalización de Recursos Naturales, Reforma Tributaria, Fin al Sistema de AFP, Salud Pública, Fin al Sistema Binominal, Educación Pública Gratuita y Fin al Lucro; que como dice Alberto Mayol colocan a la elite política en una situación en la que el objetivo ya no puede ser “ganar tiempo” respondiendo con elementos de forma [“doctrina del chocman”], sino que el deber es conectarse con el contenido profundo si es que no se quiere asumir una crisis peor que la actual (6). Durante este año el movimiento estudiantil observa con regocijo su recompensa, una crítica instalada e implacable al modelo de boca de pobladores a lo largo del país, pero eso no puede significar echarse en los laureles, hoy con el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, el deber marca avanzar un paso más en la construcción asumida de transformación radical de la sociedad, asumiendo que “no estamos ni ad portas de la toma del poder, ni estamos en una fase normal dentro del desarrollo de la lucha de clases” (7).

Despertar al gigante para retomar la iniciativa

La incansable voluntad transformadora manifestada por más de un millón de compañeros/as que llenaron de colores las calles, tomas, carnavales, besatones, cacerolazos, huelgas y protestas; no encontró respuestas de un Gobierno que hablando en un espejo, se limitó a ofrecer nuevos mecanismos de endeudamiento y subsidio a las empresas de educación privada que lucran bajo una ley que no permite instituciones con fines de lucro [la Chilean Way]. Ante esto, como estudiantes manifestamos de manera permanente nuestra voluntad de avanzar hoy, en un camino que fortalezca la Educación Pública y la garantice como un derecho universal, pero el Gobierno (con el silencio cómplice de la Concertación) ha insistido en sólo hacer pequeños ajustes al actual modelo de Educación de Mercado, aplicando políticas regresivas que hacen del sistema educativo chileno el más segregado del mundo. No somos ilusos en esperar de un gobierno al que el 71% de la población lo reconoce como Gobierno de los Empresarios (8) respuestas que van en franca contradicción con los intereses del modelo de acumulación capitalista en Chile. El Gobierno se dio cuenta de eso e hizo algo propio de la frustración de no poder cooptar un movimiento social: llevarse la pelota y que nadie gane (9).

Y desde eso han pasado casi 5 meses, en las que se han renovado dirigencias que han reafirmado el discurso, hemos vuelto a clases con calendarios académicos comprimidos, se han hecho marchas esporádicas cada un mes, asambleas de vez en cuando, y volvimos a lo mismo. La inercia de la movilización se instaló como rutina, marchar “por la Educación Gratuita” o “por la Educación Pública” como consignas generales, si bien logra una gran convocatoria no es lo explosivo que se quisiera. Reconocer elementos detonantes particulares o generales es fundamental para revivir los ánimos, de los que solo se han mostrado bajo reacciones espasmódicas por focos de conflicto como los compañeros estafados por el Crédito Corfo, reacciones ante la criminalización de compañeros (10), y las recientes movilizaciones en la Universidad del Mar y Universidad Central.

Hoy aunque parezca desgastante, es necesario que el movimiento estudiantil se levante del letargo que lo ha caracterizado este 2012, superando la sobrecarga académica y la criminalización del movimiento. Es una responsabilidad de todo quien marchó el 2011 movilizar masivamente una vez más, y dar agitación al paso adormecido con el que se avanza en reafirmar la demanda por una Reforma profunda al sistema de Educación en todos sus niveles. Hoy es urgente mantener la iniciativa frente a una elite política-social que busca cerrar el nuevo ciclo abierto de luchas por medio de ajustes que anestesien la herida abierta en la sociedad chilena.

El rol del estudiante universitario en la sociedad lo insta a comprometerse de lleno con la comunidad que estudia, y sobre la cual interviene desde su disciplina particular, abstraerse de esa tarea y sumirse en un ejercicio “puramente” académico es auto-privatizar nuestra formación y domesticarse a los intereses de pequeñas cúpulas de poder. Los estudiantes universitarios como producto elaborado por las universidades-empresas nos vemos lanzados a un mercado laboral precarizado, de empleo ocasional o malos trabajos, pero marcado fundamentalmente por el riesgo del desempleo. Bajo estas circunstancias la pérdida de rol público y social del destino de la Universidad Pública y del Estado con ellas, se ven con justa razón cuestionadas. Una responsabilidad de las organizaciones políticas-sociales es avanzar “sobre la marcha” en dar cuerpo a los gritos de las calles, sintetizando exigencias y orientando un proceso de consecución de demandas hacia un norte estratégico, superando el panfleto y presentando propuestas (11). Bien cabe enfatizar que la construcción teórica y programática se realiza sobre la praxis, por lo que no es ajeno al acto de la movilización masiva.

En este momento es imperioso levantar con audacia las banderas de la Democratización y el Fin al Lucro en cada establecimiento. El escándalo en la Universidad del Mar, refleja una vez más que problemas propios del Lucro y la nula democracia dentro y fuera de los muros universitarios, no han cesado. No son una excepción a la regla, es la propia norma; universidades-empresas gestionadas por grupos internacionales: Laureate Education Inc., Southern Cross, Corporación Santo Tomás y Apollo que prefieren aumentar utilidades v/s inversión educativa han copado la oferta educacional. Hoy la necesidad de abrir puertas y ventanas a un proceso de democratización efectivo, se vuelve a hacer presente en una sociedad ávida de participación. El ejemplo de cientos de estudiantes, funcionarios y docentes unidos exigiendo un cambio frente a una Junta Directiva y un Ministerio que no es garantía de nada, debe servir como envión para un segundo round que levante el movimiento a presionar por cambios urgentes en la estructura educativa.

Tarea siempre impostergable, en ese sentido, es cohesionar al movimiento estudiantil apoyando la movilización en las universidades privadas y continuando en la senda de vinculación con el sector secundario, articulando nuestras demandas y apuntando hacia la publicación de un Proyecto de Educación Pública Gratuita en común, que integre a trabajadores y estudiantes en un misma hoja de ruta. Para este propósito no existe un punto de partida en particular, ni uno más importante en la crisis de la educación. Hoy el sistema educativo está cruzado transversalmente por una crisis de sentido, de organización y de financiamiento producto de la instalación de un modelo neoliberal que hace de la educación un objeto de mercantilización para la elite político-empresarial dominante. La red creciente entre universidades con modelo empresarial dirigido por juntas directivas y docentes que integran sus negocios en el desarrollo y quehacer de las universidades, es algo que debe ser investigado en profundidad. En ese sentido es imposible confiar nuevamente en la buena voluntad de la elite política, criolla muchos de ellos, incluso Ministros como Lavín, son precisamente los principales inversores de las Universidades más rigurosamente cuestionadas.

Estas semanas bien estudiadas y comentadas han sido las recientes propuestas que desde el Ministerio se han impulsado en la estructura de financiamiento y que apuntan a corregir pequeños detalles del modelo de la mano del aumento en subvenciones a Universidades Privadas que no impactan en mayores beneficios a los estudiantes de esos planteles (12). La sorpresa es que junto a eso se agrega una política de recorte fiscal a instituciones que no alcancen los 3 años de acreditación (13). Si ya el sistema de Acreditación es discutible, ya que no fiscaliza algo más allá del funcionamiento empresarial, es un verdadero escándalo el hecho que se cierre el financiamiento a miles de estudiantes por errores en la gestión empresarial universitaria llevadas por unos pocos. Queda la pregunta abierta, ¿Esperan desaparecer esas instituciones estatales acreditadas por 1, 2 o 3 años, que no pueden (ni deben) financiar por si mismas su gestión? Y a su vez ¿mantener vigente la existencia de instituciones privadas que prefieren aumentar utilidades v/s inversión educativa? - creemos saber la respuesta -. Solo la dirección de las universidades en control de los trabajadores y estudiantes puede evitar desórdenes graves como el no pago de sueldos y la reducción del financiamiento estatal; así como implementar políticas de verdadero rol público y social, ancladas en las comunidades donde se insertan.

Construir una alternativa frente a los cantos de sirenas

El despertar de las movilizaciones sociales y organizaciones populares, han cuestionado de forma contundente las ideas de la “transición” así como la del “cambio”, al punto de perder todo espacio en el sentido común. No aprovechar esta oportunidad abierta es entregar en bandeja de plata la iniciativa a los grupos más conservadores, que disfrazados de liberales o progresistas buscan recuperar la hegemonía perdida. Pese a los comentarios de pasillo y la pirotecnia desplegada, la mal llamada “clase política” ha consensuado hacer pequeños ajustes al modelo institucional con el fin de salvaguardar un cuestionamiento aún más severo a la estructura de acumulación capitalista. Ajustes que por supuesto son cosméticos y no remueven las bases de la estructura de funcionamiento que concentra el poder. Pero lamentablemente para ellos no es tan fácil, la cordillera pareciera ser más pequeña y las noticias de renacionalización de los recursos naturales llegan desde las fronteras, así como historias de revoluciones y crisis sin respuesta desde otros continentes. La táctica de los pequeños reajustes con títulos altisonantes parece atentar contra la conciencia colectiva que hoy alcanza una escala distinta a la de principios de década y más bien parece solo aumentar la discordia con los mismos de siempre.

A la actitud asumida por los partidos tradicionales que se han llenado la boca hablando del movimiento social, se suma un segundo hecho de particular interés analizar y que se funde con lo primero. El año 2012 está marcado por una primera disputa electoral municipal, y esta es una primera prueba de fuego que el movimiento social debe sobrepasar sin ser atrapado por los clásicos “cantos de sirenas”. Desde hace meses los diferentes partidos se han venido preparando para ese momento, ensayando discursos pseudo revolucionarios en busca del voto movilizado. Tarea difícil, ya que para añadir más complejidad, el voto voluntario hace de su afán algo mucho más incierto.

El movimiento social si quiere surfear la propaganda neoliberal sin ahogarse, debe estar atento a dos amenazas. Un primer peligro es el reformismo electoralista que busca ser vocero de proyectos que no construyen en conjunto con el campo popular. En relato del dirigente Aysenino: “Durante años votamos por un candidato y por otro, les decíamos nuestras necesidades y no pasaba nada, volvíamos a creer en otro candidato que nos decía que nos iba a cambiar la vida, y al final nada. Las señoras de las poblaciones se llenaban de papeles, hacían cartas a las autoridades, pero nunca había respuesta.” Un segundo peligro es caer en ultraizquierdismos que niegan la disputa del poder dentro de la estructura del Estado por principismos rupturistas-simbólicos o dogmatismos de manual, que más que fundados en un análisis de correlaciones materiales de fuerzas e inserciones populares, se reproducen por ser fiel a la hipótesis original, cristalizando la teoría y negando de plano la posibilidad de presentar un programa honesto de cara a un pueblo que confía en el voto como un acto de depositar confianzas en proyectos colectivos de país.

Paralelamente en esta encrucijada la derecha no se ha hecho tantos problemas disputando el poder en todo espacio: en nuestras poblaciones aplicando una política clientelar para las organizaciones vecinales, en nuestros sindicatos atrapando en el gremialismo a direcciones a las que ofrecen negociar a espaldas de las bases por unos cuantos millones. Y en las organizaciones estudiantiles promoviendo la demanda pequeña y cosmética, versus desterrar desde la raíz el problema. Además con partidos de cientos de militantes levantan verdaderas máquinas electorales invadiendo nuestras poblaciones, con las que cierran el ciclo de dominación política.

Este año las distintas fuerzas locales que comienzan a levantarse, requieren verse apoyadas por la crítica rotunda que como estudiantes y organizaciones de izquierda con perspectiva revolucionaria hemos hecho a un sistema fundado sobre un Sistema Binominal hecho a medida del 1% del país, vicios en las elecciones de candidatos, orígenes de los fondos de campaña, y el famoso “acarreo” donde Hernán Pinto es el experto (14).

El contexto es desfavorable, la actual configuración del escenario político dominado por dos coaliciones al servicio del capitalismo (15) pero con una dura desaprobación de la ciudadanía en su conjunto, hace difícil un respaldo masivo a sus posiciones (Coalición por el Cambio 62% y Concertación 67% encuesta Adimark, Mayo 2012) (16). Se suma a esto un grave contrapunto, no existe una alternativa de izquierda con un proyecto popular anticapitalista. En estas condiciones, no es necesario ser cientista político para prever que no existirá un giro en la política durante las presentes elecciones.

Para resolver esta crítica el bloque dominante tiene una capacidad increíble de reinventarse y resistir en base al camuflaje, en la búsqueda permanente de oxigenar una y otra vez un sistema que ya no solo está fracasado, sino que además es incompatible con la propia vida, en este periodo el capitalismo como nunca en la historia tiene la completa capacidad de amenazar la vida completa del planeta por defender sus propios intereses.

El desafío planteado es llenar este vacío con una alternativa que no busque “sanar la política” agotada, sino que dar un giro diametral hacia un proyecto de transformación social que se levante desde las bases populares y en articulación con movimientos sociales que representen los intereses de los pueblos de Chile, en pos de la reducir la de las 4 familias que concentran las riquezas de nuestro país (Piñera, Matte, Paulmann, Luksic). Como estudiantes no podemos seguir girando en círculo, debemos avanzar en ser una alternativa para el pueblo chileno sin retirarnos de las calles, levantando un referente que supere la fragmentación de la izquierda revolucionaria y nos una como estudiantes con nuestras familias.

La situación que se repite en todo Chile, es la de compañeras y compañeros movilizados pero con padres que rebotan entre dos derechas: una encapuchada y otra a cara descubierta, Concertación y Derecha, sin ver en nosotros un proyecto de cambio real. Los bonitos recuerdos de movilizaciones como la del 2006 o 2011 que quisieron cambiarlo todo, no son suficientes. El socialismo no cae del cielo y mucho menos desde el Partido Socialista, como juventud y como izquierda debemos avanzar en ser opción en todo espacio a disputar: la responsabilidad es de todos, la respuesta es con la acción.

Levantar a la izquierda

Frente a la crisis estructural-global que vive el capitalismo hegemónico en el planeta (17), expresado en las crisis de crédito en Europa y EE.UU., caída de bolsas por el incesante desempleo, estancamiento fiscal, políticas de austeridad y explotación descontrolada del medio ambiente a nivel mundial. Se hace desesperadamente urgente una alternativa de izquierda que permita organizar la protección del pueblo, que como ya es costumbre termina pagando los costos de las crisis provocadas por los ricos.

Frente a los cientos de miles de chilenos que reducen su acción de cambio en el simple acto del voto, la izquierda anticapitalista debe superar su marginalidad y tomar la ofensiva levantando alternativas populares este año donde se pueda articular un proyecto social crítico desde las organizaciones territoriales. Pero mucho más importante es que el movimiento social por otro lado, asuma la responsabilidad de continuar el camino de construcción política y movilizaciones que con demandas radicales remueven la conciencia y la memoria histórica, disputando masivamente en base a la batalla de ideas expresada en las calles, la confianza de nuestras familias. Fisurar el modelo desde donde se esté es un deber de todo revolucionario, construir la organización que presente una alternativa de cara al pueblo otro gran compromiso.

Nosotros como jóvenes organizados en las asambleas que conforman el movimiento estudiantil, tenemos la tarea central de superar el independentismo declarado, que reduce la disposición a organizarse a solo unas horas por semana, hoy se requiere de más y mejor organización, entregar más tiempo a la organización de las fuerzas, comprometiéndose con proyectos colectivos que presentan una alternativa de izquierda honesta que no aplaste los esfuerzos locales y que privilegie la asamblea como espacio de construcción colectiva resulta totalmente indispensable. Lo segundo es alterar la lógica aspiracional arribista que reina en las Universidades, la idea del falso ascenso social debe ser contrastada con la del profesional comprometido con su comunidad y su disciplina. Luego de lo realizado el 2011 y los años anteriores, no podemos permitir dejar caer cinco o diez años más en un abismo de frustraciones y desorientación política a nuestras familias (18), la crisis estructural-global del capitalismo hoy como nunca coloca en riesgo la sobrevivencia de la humanidad y el medio ambiente en su conjunto.

Hoy como nunca la necesidad del despertar de una juventud y una izquierda fuerte, decidida, que asuma el protagonismo superando la marginalidad, el sectarismo y el centralismo, se hace urgente para la defensa de los pueblos. La invitación es alzar las banderas de un proyecto revolucionario emancipador, latinoamericanista, ecosocialista, antimperialista, humanista y profundamente anticapitalista; un proyecto que se haga cuerpo en una unidad de compañeros con espíritu rebelde, convicción inquebrantable y voluntad transformadora que sobre el presente construyan el futuro del socialismo.

Compañeros y compañeras, ha llegado la hora de los pueblos: “si el presente es de lucha, el futuro es nuestro”.

Fuente: CCTT/MCZ

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