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Análisis de la Situación Política Nacional

Venezuela | 21 de mayo de 2012

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Análisis de la Situación Política Nacional

Introducción:

Faltan menos de cinco meses para las elecciones Presidenciales convocadas para el próximo 7 de Octubre. El escenario está, como era predecible, altamente polarizado. El debate nacional, sobretodo su sobrecarga mediática, ha oscilado sus titulares y temas predilectos entre las suposiciones (especulaciones) sobre la salud del Presidente Hugo Chávez y la asimetría brutal que “la encuestitis nacional” presenta en torno a las candidaturas de los dos bloques históricos en confrontación.

Henrique Capriles Radonsky vivió sólo unos días de gloria luego de su “victoria” en las primarias del 12 de febrero pasado. Una vez, repuesto de “ratón” emocional que provocaron sus inflados números primarios, le ha tocado chocar con una realidad que lo lleva casi ausente “cuesta abajo en la rodada”.

La contrarrevolución aún no enfrenta al Comandante Hugo Chávez candidato, sólo ha lidiado hasta ahora con el “fantasma”, con la dolorosa experiencia que estamos padeciendo los revolucionarios con un cáncer maldito que pretende doblegar sueños y libertades.
La derecha venezolana no ha podido con todas sus miserias, con todas sus mentiras y operaciones sicológicas, ni siquiera con su fantasma aliado, imponer la lógica legitimadora de su proyecto histórico.

En el campo bolivariano hacemos “este via crucis” en medio de una incertidumbre que se esconde tras una confianza emocional absoluta de que el Comandante Hugo Chávez saldrá una vez más de ésta “malapasada” transitoria. Pero racionalmente hay mucho que procesar, mucho por discutir, por sistematizar y plasmar la experiencia en un pensamiento estratégico menos vulnerable y capaz de hacerse táctica más allá de la dependencia actual que la Revolución bolivariana tiene de su líder y conductor histórico.

En el chavismo se han hecho más visibles las contradicciones entre sus actores. Entre quienes apuestan que la Revolución se consolidará desde sus espacios institucionales y de quienes creemos esa es una línea, pero que lo fundamental, es motorizar las energías populares desde abajo, construyendo una dinámica en la cual sea el Poder Popular el eje de la construcción revolucionaria. Esto tiene que ver no sólo con diferencias tácticas, sino con visiones estratégicas. Hay “chavistas” que ven en este estadio de desarrollo de la Revolución bolivariana la parada última, es decir, que ya se han conquistado los objetivos principales del cambio social, político y económico.

Es mucho lo que se juega en esta coyuntura, ya lo hemos dicho en documentos anteriores. Es la visibilización plena de la lucha de clases con sus dos bloques constituidos y listos para la batalla que estaba programada para darse principalmente en el campo político-electoral, cada uno con sus contradicciones internas, pero cohesionados en sus respectivas estrategias. Esto parece diluirse un tanto, por un lado por la incidencia determinante del estado de salud del Comandante Hugo Chávez de una parte, como por la incapacidad que ha tenido hasta la fecha la contrarrevolución de parar sólidamente a su candidato, con la fuerza originalmente planificada por ellos, de otra. Estos elementos pueden determinar una radicalización creciente de la campaña, en el la cual las acciones desestabilizadoras, la fuerza de la calle, la acción directa cobren mayor protagonismo.

Los análisis actuales nos permiten prever un contundente triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez y la Revolución bolivariana. Sin embargo, la pelea es peleando. El Imperio y la contrarrevolución cipaya siguen en juego. Lo que está claro para nosotros, es que en este contexto histórico no podemos permitirnos la derrota, esa ni siquiera es una hipótesis, se lo debemos a nuestro Pueblo y a Nuestra América.

El Bloque Contrarrevolucionario:

La dinámica política de contrarrevolución no ha logrado despegar. Si bien, nos encontramos en una primera fase de la campaña electoral, el candidato de las élites venezolanas transnacionalizadas, no consigue posicionarse, ni generar el “tsunami” político que los ideólogos de la derecha tenían previsto. Esto tiene muchas aristas, comenzando sin lugar a dudas, por la enfermedad del Presidente, que ha sido en última instancia el factor central de la campaña hasta los momentos. La contrarrevolución no tiene discurso nacional, no presenta programa ni propuestas. La carencia de contenido del discurso opositor lejos de ser una ventaja, se ha convertido en una tragedia. Ellos desconocen la realidad venezolana, desconocen a un País altamente politizado que creció en su capacidad crítica. Una sociedad alfabetizada políticamente que no puede ser fácilmente manoseada con consignas de oferta publicitaria.

La “triangulación” como base discursiva del candidato contrarrevolucionario, esa que pretendía colocarlo fuera “de la derecha y de la izquierda”, lejos de reforzar su potencialidad unificadora, se ha convertido en la expresión palpable de la pobreza propositiva de la derecha para nuestro País. Queda en evidencia de que algo esconden, que no quieren manifestar abiertamente el carácter neoliberal de su propuesta. Que su proyector refundador del capitalismo no tiene acogida en la mayoría de la voluntad popular. Los venezolanos que ven a diario como los defensores a ultranza del capitalismo hoy se debaten en medio de una crisis estructural que tiene a Europa paralizada, con serios riegos de fracturar su unidad monetaria y política. Para más, ha sido desde la llegada al gobierno del Partido Popular español (mentores y padrinos de Primero Justicia), con sus draconianos recortes sociales y las ya archi-conocidas medidas de ajuste, quien está trayendo a España de regreso al “tercer mundo”. Tampoco a sus secuaces latinoamericanos les va mejor. Baste ver al Capriles austral, a Sebastián Piñera, sumido en un acontecer permanente de movilizaciones y luchas sociales que han develado la real esencia excluyente y productora de pobres del “milagro neoliberal” chileno.

Entonces la contrarrevolución criolla maldice a la mala suerte. Esta no es una más de las crisis cíclicas del capitalismo, es la crisis orgánica, estructural del mismo, la que está haciendo estragos, precisamente en el Norte, el epicentro de la trilogía “Estado de bienestar, democracia representativa y capitalismo”.

El contexto internacional es nefasto para reivindicar los contenidos de su programa, insiste por ello en disfrazarse, hacer como el camaleón, pero es que tampoco, Capriles, “el empleador” puede seguir pintándose de “Lula”, porque simplemente la sangre azul no lo deja camuflajearse de obrero. La soberbia inherente de los pudientes de este país, los hace menospreciar la razón del Pueblo pobre y la campaña electoral de Capriles Radosnky está marcada indefectiblemente por ese sello.

En Venezuela se ha ido produciendo una ruptura epistemológica con aquellos elementos instalados por el colonialismo en la conciencia popular durante 500 años, en la cultura colectiva de quienes, vamos asumiendo mayoritariamente no sólo la liberación social, sino la liberación y construcción nacional.

Este fenómeno de impactante trascendencia histórica, aún no es comprendido por la torpe racionalidad de los dominantes, quienes ven a la mayoría del Pueblo venezolano como hordas ignorantes y manipulables.

Es por ello, que la contra está vacía de discurso y en definitiva sigue apelando a que sea el factor salud de Chávez candidato quien les haga el mandado. De no ser así, están en un tremendo aprieto.
Las cosas en lo interno se muestran turbias. Primero Justicia hegemoniza todo, los poderes fácticos (burguesía financiera, capital agroindustrial transnacionalizado y carteles mediáticos) de la derecha, así lo determinaron. Centralizaron a la fuerza imponiendo una hoja de ruta a prueba de disidencia. Con enormes sumas de dinero han impuesto la “lealtad y la disciplina”, sus asesores extranjeros son los todopoderosos jefes de campaña. Baste ver el lío que tienen armado en torno a si la tarjeta electoral será “única o unitaria”. Este no es un detallito, tiene que ver con las correlaciones de fuerzas internas y de quien explotará posibles éxitos y quienes cargarán con la derrota.
Cuánto más puede aguantar la explosión de las tensiones internas si el Comandante arranca con fuerza su campaña? Nada fácil, el mantener ordenada a su fragmentada tropa si el descalabro electoral se continúa reafirmando.

Es por ello, que deben aparecer rápidamente nuevos elementos oxígenadores. El principal será la creciente injerencia externa en la campaña electoral. Los EEUU y algunos Países de la vieja Europa se comprometerán abiertamente con Capriles. España y Alemania principalmente, pero como decíamos, no podrán hacerlo con demasiada fuerza ya que tienen sus propios y enormes problemas. Sarkozy el peón galo ya está fuera de juego, y aunque Hollande no es un Socialista de los nuestros, es seguro que tendrá menos ímpetu neocolonial que su predecesor.

Álvaro Uribe Vélez se lanzó al ruedo, aunque probablemente la MUD y Capriles estén más bien molestos con el narco-paramilitar colombiano que intenta como siempre dirigir la orquesta, y esta vez se salió groseramente de tono, haciéndole un flaco favor a su muchacho Capriles.

La presencia hasta hace poco días en nuestro País, del Teniente General del Ejército español Vicente Díaz de Villegas no es un asunto menor. Es un alto cargo de la inteligencia ibérica, experto en el manejo de crisis. Este sujeto ha cumplido importantes misiones en la Otan.

Qué misión vino a ejecutar en Venezuela bolivariana?

El otro camino, será probablemente el incremento de la actividad sediciosa y conspiradora. Hay muchos elementos aparentemente desconectados que han estado ocurriendo. Sabotajes al sistema eléctrico, a la industria petrolera, recientemente un saboteo a los radares en el aeropuerto de “la Chinita” en Maracaibo. Los asesinatos del ex gobernador de Apure Jesús Aguilarte, la del General de Brigada Wilmer Moreno. La desestabilización permanente de los recintos carcelarios, los incrementos de los hechos delictuales de “conmoción pública nacional”, nada de esto parece obra del azar. Es previsible la intensificación de actos que generen malestar, que colmen la paciencia popular, sin descartar un hecho de mayor dimensión que remueva al País nacional. Por una parte la sistemática guerra de desgaste (opsics, rol de los medios, desabastecimiento, especulación,la delincuencia social y otros) y su sincronía con algún acto conmovedor que desorganice momentáneamente la paz social. Operaciones de “Shock” que puedan incidir contundentemente en los resultados electorales.

Construir un escenario de desestabilización es una apuesta que la contrarrevolución criolla al parecer, va configurando como opción cada vez más probable. Con todo el tiempo transcurrido desde el inicio real del proselitismo electoral no reconocen la autonomía, ni legitimidad del CNE. Tampoco han asumido el reconocimiento formal de los resultados electorales próximos. En estas maniobras ya se les “ve el bojote”. Dejan la puerta abierta para concretar con alguna posibilidad de éxito, el desconocimiento de los resultados electorales, si éstos, no le son favorables. Esto revela claramente que hay varios planes en marcha y que han ido generando las condiciones para su aplicación.

Uno de ellos, procura desarrollar un escenario post-electoral, en el cual se buscaría ante todo deslegitimar nacional e internacionalmente al gobierno bolivariano pasando a una fase más agresiva de la conspiración en busca del derrocamiento del régimen político. Todo ello puede entrañar la hipótesis de que la salud del Comandante está frágil y de que se trata de un problema de tiempo.

En este escenario, la actividad de los organismos de inteligencia extranjeros juegan un rol primordial en el reclutamiento de personajes con “tejado de vidrio”, a quienes a cambio de la traición le será obsequiada la impunidad, le ofrecerán el cielo dorado de Miami, así como vemos los conocidos casos de Velázquez Alvaray y Aponte Aponte (sin olvidar a los Pdvsa-financiero-empresarios, Carlos Kauffman, Ilaramendi, Moris Beracha, Antonini Wilson, Maionica y un largo etc). Todos ellos pueden comprometer seriamente la credibilidad y la legitimidad del estado bolivariano debido a sus conocimientos de la interna del gobierno, fueron no por casualidad concubinos en extrañas y peligrosas maniobras que con excusas funcionales al estado venezolano, jugaron en la cancha de la especulación financiera y los turbios negocios personales y de grupos.

Las declaraciones últimas de Ramos Allup abiertamente sediciosas, no pueden prestarse sólo para la farándula y la broma. AD es un buen termómetro de lo que sucede en el seno de la contrarrevolución y si ese partido por disminuido que se encuentre, va perfilándose claramente por el camino de la conspiración, es un alerta a tener seriamente en consideración.

El tema del fascismo….

Muchos compañeros hablan de la amenaza que el fascismo representa para Venezuela. Nosotros pensamos que, sin duda, la única posibilidad que tiene el Imperio y la burguesía cipaya de alcanzar y mantener el Poder es mediante una profunda contrarrevolución burguesa. Contrainsurgente, por lo tanto altamente represiva y neoliberal en lo económico. Sería una dictadura del capital transnacional excluyente y marginalizadora, pero eso está lejos del fascismo. No es monopolio del fascismo la brutalidad, el genocidio, la tortura o la desaparición forzada. Los regímenes políticos capitalistas aplican permanentemente estas barbaries, según las condiciones antagonistas que enfrentan.

Siendo rigurosos, el fascismo, para tener las cualidades inherentes a su proyecto, no sólo debe agrupar a las masas políticamente activas, sino también en lo económico, se basa en un proceso de industrialización altamente proteccionistas. Es un planteamiento corporativista. A veces los revolucionarios, nos dejamos seducir por consignas que suenan grandilocuentes, pero de categorizar desde la agitación al enemigo de clases, corremos el riesgo de desconocer las características reales, objetivas del de las fuerzas a derrotar.

El Bloque Chavista:

La situación de salud que afecta al Comandante-Presidente no ha resquebrajado la unidad del chavismo. Por el contrario, se ha impuesto la disciplina consciente en la mayor parte de sus franjas, esperando a que esta se resuelva favorablemente, postergando roces y contradicciones en aras de llegar fortalecidos al 7 de Octubre.

El Chavismo ha madurado políticamente y tiene claro que es la confrontación con la derecha contrarrevolucionaria el plano principal de la coyuntura. Tiene claridad de que esta batalla es decisiva y definitoria, lo que determina su contexto e importancia estratégica.

Todo ello no elimina de un plumazo la lucha ideológica que se desarrolla en su interior, sino que simplemente, la coloca en el espacio que permite sumar la mayor cantidad de fuerzas posibles ante lo impostergable que es derrotar y arrinconar a la burguesía y a sus representaciones político-ideológicas. Sólo así, en un contexto en el cual las correlaciones de fuerza sean ampliamente favorables a la Revolución bolivariana podremos entrar en una fase de profundización y radicalización democrática de la misma. Ahora, encarar la campaña electoral desde una perspectiva popular y no meramente burocrática, es el desafío más urgente que se le presenta a la corriente revolucionaria al interior del chavismo.

Lograr que la acumulación y construcción de fuerzas se desarrolle desde la globalidad de la acción política y no exclusivamente desde la maquinaria electoral, es la imposición que la coyuntura nos exige para construir el escenario que nos permita continuar avanzando en la ruptura con la viejas estructuras del Estado liberal-burgués y su cultura política.

Estos meses nos han demostrado que el peso de las viejas formas, de los oxidados métodos y estilos de trabajo, de la burocrática cultura del Poder, siguen siendo muy fuertes en nuestra sociedad. Que la ruptura radical con las mismas no es un hecho que se logra meramente con voluntad, sino que es necesario construir las fuerzas ideológicas, culturales, políticas y orgánicas para lograrlo.

Los tiempos políticos al interior del proceso bolivariano demuestran que las fuerzas revolucionarias aún están “verdes”, que su desarrollo es todavía insuficiente para imprimir el giro deseado a la dinámica política nacional. Que si bien, se va configurando aceleradamente como actor político debe superar una serie de obstáculos objetivos y subjetivos para expresarse a plenitud. Dentro de las subjetividades pudiéramos enumerar su fragmentación orgánica, el localismo, las desconfianzas, el protagonismo infantil, la debilidad conceptual de sus propuestas y en cuanto a lo objetivo, principalmente su precariedad logística y material.

Existe una desconexión objetiva entre el “Chavismo oficial” y sus bases populares. El primero detenta el poder real, pero no tiene peso efectivo en la convocatoria organizada, el segundo es aún una enorme suma de voluntades, una multitud desvertebrada orgánicamente, pero vertebrada ideológica y políticamente por el Comandante-Presidente Hugo Chávez. En su interior convivimos expresiones orgánicas de vanguardia que intentamos darle cuerpo a la acumulación histórica de la Revolución bolivariana, materializar la misma, en experiencias organizativas que vayan proyectando el nuevo Poder a través del nacimiento del Estado Comunal, sin embargo, este complejo problema lo abordamos desde la soledad de quienes están por fuera del gobierno y del estado.

Esa es nuestra realidad. Tenemos un proceso revolucionario que camina al ritmo del Comandante-Presidente, con ciclos donde la política se trasmite desde la vanguardia política e ideológica representada por el líder, cuyas estructuras y orgánicas principales se derivan desde el gobierno y el Estado. La carencia de partido revolucionario, de instrumento político dificulta enormemente la articulación de las multitudes que se sienten representadas por el chavismo. Nosotros caminamos desde abajo y sin permiso, intentando articular ese ciclo mayor, con la marcha diaria del Poder Popular, haciendo de esta misma un ciclo que avance permanentemente en forma de espiral. Las contradicciones son muchas, sin embargo, ese es nuestro rol al interior del proceso bolivariano en esta fase. Hacer confluir y sumar tras la propuesta del Poder Popular, al gentío que conscientemente comprende lo que se juega para Venezuela y para Nuestra América en esta época de cambios, este nuevo y gran ciclo histórico en el cual la emancipación indoamericana tiene todas las condiciones para realizarse. Es la parición del sujeto histórico de la Revolución bolivariana, es el Pueblo pobre, los trabajadores del campo y la ciudad, los excluidos y marginados tomando consciencia para sí. Ese sujeto histórico requiere para su expresión de un sujeto o sujetos políticos: partidos, movimientos, frentes sociales, organización territorial. La localidad pasa a tener una importancia cada vez mayor como espacio de articulación y construcción del nuevo poder emergente.

La construcción de la Alianza Popular Revolucionaria (APR) es un primer gran paso en esa dirección. Línea que es absolutamente coincidente con la idea originaria del GPP y que puede permitir su materialización al mediano plazo, más allá de nombres y formas. Sólo la unidad de los y las revolucionarios/as será las que nos permita desde una posición de fuerza (que es como se hace la política) configurar un nuevo estadio en las correlaciones de fuerza al interior del proceso bolivariano que permita imprimir un viraje hacia la profundización y radicalización del proceso. La cultura crítica de la izquierda revolucionaria debe evolucionar para hacerse fuerza material, no mero discurso intelectual, radicalismo de café o expresión de descontento. Está en su capacidad de desarrollarse orgánicamente, de hacerse movilización y pensamiento ofensivo, de territorializarse, la posibilidad de concebirse como actor político protagónico.

La lucha en contra de los “cinco molinos” sigue más que nunca vigente, pero su potencialidad de transitar de consigna a la acción, de hacerse voluntad colectiva hegemónica, dependerá en gran medida en su capacidad de romper “los cercos”, de cruzar las alambradas que le inhiben asumir el papel que le corresponde en el proceso revolucionario.

Los lineamiento estratégicos, deben hacerse política, traducirse en esfuerzos tácticos que logren posicionarse en la vanguardia de la lucha por el Poder, que es en definitiva lo que aquí está en juego.
Las elecciones de Octubre serán una prueba de fuego, en el cual la corriente revolucionaria y radical del proceso debe mostrar sus capacidades. De una parte plegándose leal e intensamente a la Campaña del Comando Carabobo y de otra, dándole sus propias características a la Campaña desde abajo. Debe ser una movilización planificada en función de fortalecer y multiplicar nuestras fuerzas.

Debemos hacer conciencia de los tiempos que recorrimos, de la responsabilidad con nuestro Pueblo Pobre y con Nuestra América, asumiendo la preparación en todos los terrenos en los cuales se pueda desenvolver la coyuntura, especialmente convocando a la conformación de Comandos Patrióticos Antigolpe en todas las localidades, territorios y frentes sociales en los cuales hacemos vida.

Debemos preparar también, las propuestas concretas de profundización y radicalización de la Revolución Bolivariana, en la coyuntura que se avecina. Sea mediante el triunfo electoral, sea mediante la derrota de la acción conspiradora y sediciosa de la contrarrevolución.

No podemos permitirnos llegar a un posible triunfo electoral en la madrugada del 8 de Octubre y sólo consumirnos en el festejo. Allí mismo comienza una nueva fase. Qué objetivos nos proponemos? Qué colinas son las principales a asaltar en ese nuevo momento? A la burguesía financiera, al complejo agroindustrial, a los carteles mediáticos que medidas deben serles aplicadas desde el estado y desde el movimiento popular bolivariano y revolucionario?

El enemigo trabaja multidimensionalmente y desde sus centros de comando y control en el norte, tiene sus planes de contingencia, sus fases siguientes elaboradas, no podemos darles descanso ni tregua. Es obligatorio para nosotros explotar el éxito y continuar avanzando sobre sus posiciones.

Cómo se redirige la lucha en contra de los cinco molinos? Qué medidas puede tomar el Poder Popular organizado para evidenciar su decisión de profundizar y radicalizar democráticamente la Revolución bolivariana?

Tenemos que tener planes elaborados para cualquier escenario que se presente y desde la audacia, desde la vocación ofensiva, implementarlos como corresponde a una situación de clases de confrontación aguda.

Esto, en un País que es el nuestro. Que conocemos como “la palma de nuestras manos” y sabemos que la euforia y las fiestas de fin de año, pueden diluir todo el enorme caudal de energías que se están acumulando desde ya.

Fuente: CRBZ

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