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Por Eduardo Viloria Daboín

Billetes expresos

Venezuela | 7 de diciembre de 2017

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I

Salir de Caracas en autobús se ha venido transformando en algo cada vez más difícil. Meses atrás ya lo era, pero no tanto: había que hacer largas colas desde la madrugada por la inexplicable norma de que los pasajes se venden sólo el mismo día de salida; siempre estaban todos los autobuses llenos de modo que todo pasaje comprado era siempre en “unidades habilitadas” que implicaban cierto sobreprecio; el papelito escrito a mano entregado en lugar de boleto legal no garantizaba el embarque y mantenía esa incertidumbre incluso hasta dos horas después de la supuesta hora de salida; y así un largo etcétera de “eventualidades”.

Aunque el servicio en La Bandera y en los terminales privados viene sufriendo un acelerado deterioro, sobre todo este año 2017, la verdad es que en las últimas semanas esto se ha visto agravado por un elemento nuevo: la falta de efectivo y la aparición, con ello, de un nuevo mecanismo con que la guerra económica agrede al pueblo venezolano mientras pequeños grupos organizados sacan enormes ganancias al convertirse en operadores concretos de esa guerra.

II

De repente, de un día para otro, ya no es posible comprar pasajes en Caracas con tarjeta de débito. No es posible ni en La Bandera ni en terminales privados como el de Expresos Occidente, Aeroexpresos Ejecutivos o Expresos Flamingo, en los cuales hasta hace muy poco era posible hacerlo. Todas las empresas que tenían punto de venta de golpe los desactivaron: “Es que ahora cambió la política de la empresa y se le está pagando en efectivo a los choferes”, “Ahora la empresa le está prestando el servicio a otra compañía que tiene una política distinta”, dicen de forma inverosímil las personas encargadas de atender al público ante las interrogantes de la gente.

Entonces, la realidad de quien quiera viajar es que para poder comprar un pasaje (que al momento de escribir estas líneas está en una media de 110 mil bolívares para rutas como San Cristóbal, Barinas, El Vigía o Maracaibo) hay que ir 11 días seguidos a un cajero automático o banco, ya que el límite diario que se está entregando es de 10 mil, o pagar cualquier porcentaje especulativo que algún revendedor de billetes quiera cobrar: un punto de venta ubicado sospechosamente muy cerca del terminal de Expresos Occidente en Prado de María, por ejemplo, cobraba hace dos semanas 40% de comisión por entregar efectivo.

Hace unos meses una situación como esta de la eliminación de los puntos de venta no era tan grave, puesto que no era tan desproporcionada la relación entre el precio de los pasajes y la cantidad diaria de efectivo que se podía obtener de los cajeros automáticos o agencias bancarias. Cuando ya el límite diario de un cajero automático estaba en 10 mil bolívares, un pasaje hasta Barinas podía costar 25 mil, de modo que bastaba con ir un par de días o una vez con dos tarjetas distintas para obtener el dinero necesario. Pero hoy la situación es distinta.

En la actualidad, entonces, se combinan terriblemente contra los usuarios y usuarias tres elementos: 1) la disminución de la oferta de pasajes en la medida en que, por un lado, cada vez las líneas cuentan con menos unidades activas para viajar y, por otro, activan menos unidades, aunque estén en condiciones de viajar, para disminuir la oferta y poder especular con mayor margen; 2) la elimininación de los puntos de venta en un momento en que la obtención de efectivo es cada vez más difícil al tiempo que el precio de los pasajes es cada vez mayor; 3) la ausencia de cualquier tipo de autoridad que pueda defender a la gente de esta situación o, por lo menos, garantizarle algún derecho.

Ahora en el mes de diciembre, cuando el flujo de usuarias y usuarios del transporte interestadal aumenta considerablemente, la situación se tornará sin duda mucho más compleja.

III

Pero mientras para los usuarios y usuarias la dificultad es cada vez mayor, para las empresas de transporte la situación se ha convertido en un jugoso negocio. Una empresa como Expresos Occidente, que tiene un mínimo de 7 salidas diarias de autobuses de 60 puestos cada uno, está acumulando enormes cantidades de efectivo. Siete autobuses de sesenta puestos a razón de 110 mil Bs. por puesto implica 46.200.000 bolívares al día, es decir, un aproximado de 1.386.000.000 bolívares al mes. ¡Y todo esto en efectivo!

¿A dónde van todos estos billetes? ¿Los depositan acaso en sus cuentas bancarias? De ser así, si todo ese dinero en efectivo retornara al sistema financiero regular, pues está claro que no estaría tan racionado el dinero que fluye desde las agencias bancarias y los cajeros automáticos hacia la gente. Esto, claro está, sumado a los otros mecanismos que se han activado para acaparar lo billetes.

La mayoría de las rutas de estas línes de expresos tienen como destino San Cristóbal, El Vigía, Barinas, Guasdualito y Maracaibo. Es sabido y fácil de comprobar que a medida que las ciudades están más cerca de la frontera con Colombia el porcentaje que se cobra por revender los billetes va en aumento hasta llegar incluso a un increíble 60%. Atando cabos, es posible empezar a entender cuál es el negocio y por qué el dinero en efectivo escasea cada vez más en ciudades céntricas como Caracas y circula en enormes cantidades en las ciudades del más extremo occidente del país, luego de que la gente se ve obligada a pagar los exorbitantes porcentajes sobre su valor real para adquirirlo. Esto, sin contar que una vez del lado colombiano, este porcentaje llega al 80% y más.

¿A cuánto pueden llegar, entonces, esos 1.386.000.000 de bolívares que una línea de autobuses expresos acapara en un mes?

IV

¿Están estas empresas siendo utilizadas como mampara para traficar dinero en efectivo desde el centro del país hacia las zonas fronterizas y hacia Colombia? Esto, que ocurre a la vista de todas las personas que recurren a estos servicios de transporte para trasladarse por el país, ¿permanece oculto a las autoridades? ¿Qué dicen al respecto los funcionarios de la policía y la Guardia Nacional que custodian las instalaciones públicas y privadas en donde esto sucede? Y las autoridades municipales responsables de la administración del terminal de La Bandera, ¿qué dicen al respecto? Los funcionarios de los cuerpos de seguridad que dan paso libre a estas unidades de transporte en las distintas alcabalas que hay entre Caracas y todas estas ciudades, ¿hacen algo al respecto? ¿saben de esta realidad y la combaten?


Fuente: 15 y Último

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