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Por Adolfo Guevara

Carta Abierta para el Presidente Maduro ¿Cuál es el rumbo a Rectificar? (Primera Entrega)

Venezuela | 6 de abril de 2016

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Este documento constituye un aporte de nuestro colectivo a las discusiones que buscan dilucidar el rumbo económico de la Revolución Bolivariana.

Nuestra pretensión es aportar, lo hacemos desde el reconocimiento al gobierno y al proceso que encabeza Nicolás Maduro, también desde la crítica constructiva, ejerciendo nuestro criterio y poniendo a disposición nuestro mejor esfuerzo de constructores para contribuir con la contraofensiva integral iniciada por el Presidente de la República.

Lo primero que queremos dejar sentado es el principalísimo rol del Estado en esta contraofensiva, no es posible enfrentar los embates de la oligarquía y del imperialismo que la dirige desconociendo el Estado. Alguien pudiera pensar que estamos protegiendo el funcionamiento del Estado Burgués, nada más alejado de la realidad, una discusión es que el Estado Burgués no contribuye a la construcción del Socialismo y otra muy distinta que debemos prescindir del Estado y sustituirlo por experiencias organizativas espontáneas. Al menos en esta etapa, no existe otra posibilidad, otro organismo, capaz de planificar integralmente las actividades sociales con arreglo a los intereses de los más humildes que el Estado.

Este rol del Estado no es objeto de estudio directo de este trabajo, lo abordaremos en uno posterior.

Algunos antecedentes:

Nuestro primer planteamiento pretende sintetizar la propuesta hecha por el propio Presidente Maduro en la Memoria y Cuenta presentada al país en la Asamblea Nacional en 2013, en su momento analizamos el discurso por considerarlo contentivo de las líneas centrales a seguir, consideramos importante exponer esas líneas maestras esenciales para rectificar el rumbo tomado, que es a fin de cuenta lo que la Revolución necesita. Esto decía parte del análisis que hicimos en octubre de 2013:
“Hemos tenido como premisa el análisis de la realidad política a partir de las manifestaciones económicas, las cuales casi siempre expresan con mayor nitidez lo que en última instancia ocurre, y que permanece oculto en la retórica que sólo muestra formas exteriores y difusas de las contradicciones, todo esto a la par de estudiar las consecuencias en la subjetividad de la base social de apoyo a la Revolución, fundamentalmente.

Está pendiente el estudio a fondo de la monetarización de la política a partir de lo que sucede con las divisas, no obstante, podemos empezar por analizar las declaraciones de voceros oficiales: algunos restan importancia a las presiones evidentes al control de cambio diciendo que lo que liquida cadivi constituye sólo el 30% del ingreso en divisas, otros anuncian el alivio de esa presión a partir de la optimización de Cadivi y el impulso eficiente que se dará al sicad, como organismo suplementario para drenar divisas a sectores específicos seleccionados, todo esto desde la ingenuidad que se asombra de que los privados no traigan dólares al país, y la amenaza basada en otra ingenuidad: “si no producen tomaremos eso como una postura política”.

El propio Presidente Maduro se refirió en su discurso en la Asamblea Nacional del 08 de Octubre de 2013, a este asunto. Vamos a citarlo sin obviar su caracterización de Venezuela como país rentista, su llamado a la autocrítica, pero también con su solución al diagnóstico que nos ofrece. Veamos primero el diagnóstico, demostraremos al final que la corrupción y la guerra económica de este enfoque presidencial tienen un nexo que nos permitirá establecer la naturaleza del diagnóstico y cuál es la solución que se pretende:

“…Conviene subrayar que la economía venezolana atraviesa una coyuntura especial, toda vez que el aparato productivo del país está siendo impactado de una manera muy aguda por una serie de distorsiones como son: la especulación, el acaparamiento, el contrabando, el mercado de divisas ilegal, una colección de dificultades que bien podríamos bautizar con el nombre del “cadivismo” como una de las expresiones más vulgares de la existencia de la burguesía parasitaria en la historia de la Venezuela de los últimos 100 años. Esto es el “cadivismo” la forma que toma actualmente la obstinada tendencia de ciertos factores económicos a pretender obtener ganancias sin producir para ello. Parece un asunto de la mayor importancia establecer quiénes se han aprovechado de estos flujos, cuáles son los grupos de poder y sus relaciones con la Banca, con la actividad aseguradora y con el mercado de valores, hacia allá vamos, que nadie tenga duda de ello.”

Luego dice el Presidente Maduro: “Para poder convertir a la corrupción en un negocio extendido, tenían que ir debilitando y desmotando progresivamente al Estado y sus instituciones, sobre todo aquellas encargadas de administrar justicia, y es que no existe mejor caldo de cultivo para la corrupción que la inefectividad de las instituciones, vale la pena preguntarnos hasta qué punto la renta petrolera acentuó y multiplicó el peculado y la venalidad en Venezuela, no queremos caer en posiciones fatalistas, pero es innegable que la realidad histórica de un Estado rentista, junto con las deformaciones que genera la ganancia fácil tiraron a la moral nacional por un despeñadero, la convirtieron en una ruina, un Estado que no se construyó a partir de la producción, era un Estado extremadamente débil y extremadamente vulnerable, de allí la facilidad con la que pudo ser capturado por la burguesía y sus métodos para capturar y poner la renta al servicio del robo sistemático de los dineros que debieron haber sido públicos. Hoy por hoy la burguesía sigue buscando de diversas formas mantener el control de la renta petrolera, es el centro del debate, de la batalla nacional e internacional (…) Es el centro de la batalla, no nos llamemos a engaños, hoy por hoy la burguesía sigue buscando de diversas formas mantener el control de la renta petrolera, si a nuestra parásita e importadora burguesía criolla le sigue correspondiendo alrededor del 70% del producto interno bruto, quiere decir que la dinámica económica todavía está lejos del socialismo, muy lejos compañeros, camaradas, compatriotas, pueblo que nos escucha, no en vano la burguesía se dedica fundamentalmente al comercio, ello le permite la más rápida y fluida captación de la renta petrolera y por allí se desangra el país (…)

Y aquí se establece más claramente el nexo entre corrupción y guerra económica:

“Hay que ir a un proceso profundo de transformación de todas las instituciones y sobre todo ir a la creación de nuevas dinámicas, ya basta ya compatriotas, el tiempo pasa, tenemos que lograr que esa renta petrolera sea capturada para el desarrollo productivo de la economía y no para la especulación, para el chantaje, para el robo, para el enriquecimiento de grupos particulares que quieren controlar el poder político sea por la vía del disfraz rojo o por la vía de la burguesía parasitaria amarilla, ya basta ya compatriotas.”

Hasta aquí el diagnóstico, se establece, repetimos, un nexo entre la corrupción y el rentismo petrolero, lo cual aparentemente es cierto, pero si miramos bien, se están creando las bases para avenirse en las ergástulas de nuevos actores económicos (y los viejos que se porten bien) legitimados por la necesidad de desplazar a los molestos de lado y lado. Si alguien duda de esta hipótesis, respondamos con esta otra cita que para nosotros constituye el rumbo tomado que hay que rectificar:

“… Dónde están quienes saquean a este pueblo todos los días, dónde están, de dónde vienen, como consecuencia de este modus operandi la espiral de importar barato y revender lo más caro puede terminar por engullir a todo nuestro pueblo, de modo que los desbalances y dificultades serias que padece actualmente, las afectaciones que padece la economía venezolana no obedecen al funcionamiento estructural del capital y sus consecuentes crisis reales sino a un empresariado apátrida y voraz que en conchupancia con el funcionariado corrupto termina pervirtiéndolo todo, especulación, acaparamiento y desabastecimiento inducidos, son apenas las caretas más visibles para inocularle a nuestro pueblo la creencia de que el modelo encarnado por la revolución no sirve, lo que no encaja con la pujanza, entre comillas, de esa misma burguesía parasitaria y sobre esta base cabalgan en el sabotaje de la economía real. Afortunadamente ha venido creciendo poco a poco un área productiva nueva que expresa una Venezuela que empieza a lograr una economía diversa y productiva, hacia allá debemos apuntar todo nuestro esfuerzo, hacia acelerar la transición hacia una economía productiva, diversificada, que descanse en el trabajo, en la creación de riquezas, que descanse en el esfuerzo colectivo del país, que descanse en una poderosa economía socialista y en un poderoso empresariado nacional productivo. Cuenten con esto compatriotas, cuenten ustedes con todo nuestro apoyo, estos nuevos actores económicos que son dignos merecedores de nuestro respeto y nuestra compañía.”

Hasta aquí las citas del discurso en la Asamblea, ya contamos con el diagnóstico y la solución que se dará a la “enfermedad”, no obstante, sin falsas pretensiones debemos establecer en este mismo informe nuestra posición una vez comprendido el escenario.

Lo primero que debemos decir es que si el problema no lo crea el funcionamiento estructural del capitalismo, entonces este no es tan malo, y además es susceptible de ser asumido, el detalle está en que los capitalistas “reales” o “productivos” también querrán ampliar sus horizontes y ganancias derrocando al gobierno, todo en el marco del retroceso en los niveles de conciencia de la base social de apoyo de la Revolución. Pero dejemos de lado el ímpetu y vayamos al fondo, lo que plantea el Presidente Maduro no es nuevo, y estuvo de moda ya en otro siglo, veamos lo que dice Carlos Marx en carta a J. Weydemeyer el 01 de febrero de 1859:

“En estos dos capítulos destruyo al mismo tiempo el socialismo proudhoniano, que es ahora en Francia el socialismo fashionable [de moda], que quiere dejar que siga subsistiendo la producción privada, pero quiere organizar el intercambio de los productos privados, que quiere mercancía pero no quiere dinero. El comunismo debe ante todo desembarazarse de ese “falso hermano”.”

El socialismo prodhoniano que nos proponen ya está superado, los dos capítulos a los que se refiere Marx, son nada menos que los dos primeros capítulos de El Capital. Nos resta estudiarlos a fondo para exponer desde la solidez del marxismo nuestros argumentos, a la vez que perfilamos nuestra propuesta económica, la cual pasa por dar respuesta a la pregunta ¿qué hacer con la renta petrolera? Fin de la Cita.

No está de más aclarar que este documento fue un análisis interno, no fue publicado en aquel momento, pero recoge la preocupación por el devenir del proceso revolucionario de cara a estas premisas expuestas en un documento leído por el Presidente en Cadena Nacional. Nos limitaremos a decir que la realidad ha demostrado lo inviable de la contemporización con la oligarquía y su empresariado, el propio Presidente en respuesta a este plantemiento dice, en el Congreso Extraordinario del PSUV, el 12 de diciembre de 2015, 6 días después de la derrota en las parlamentarias:

“Ayer teníamos una reunión muy buena, el Gran Polo Patriótico y varios compañeros de allí, entre ellos Didalco Bolívar, secretario general del Gran Polo, perdón, de Podemos, proponía el diálogo con los sectores empresariales, y le dije, Didalco estoy de acuerdo, aquí hay gente trabajando, produciendo, sin lugar a dudas, y yo siempre le envío un saludo y todo nuestro respaldo; hay gente que quiere producir porque ama a Venezuela, es verdad; pero yo tengo mil experiencias que contarte sólo este año de reuniones de trabajo donde en base a la Ley llegamos a acuerdos pertinentes, aceptados por las partes, y al otro día salen y hacen todo lo contrario contra el pueblo. ¿Es o no es guerra económica? Lo que pasó con los hueveros pues, lo voy a decir mil veces. ¿Dónde se producen los huevos pues? ¿No es los pueblos donde están ustedes, en las ciudades donde están ustedes? ¿Y vamos a dejar que esos hueveros destruyan este país y le quiten los huevos al país? Sí lo hemos permitido, y yo asumo esa responsabilidad frente al pueblo, pero ustedes me tienen que ayudar.

La batalla hay que llevarla a lo territorial, a lo local, a lo concreto, a lo sectorial, y ganarla ahí, porque nosotros queremos producir, pero queremos reglas de juego, no capitalistas, no neoliberales. Ellos nos quieren imponer un capitalismo más salvaje que todos los que conoció Venezuela en el pasado, ya lo impusieron pues…”

Analicemos ahora las distintas manifestaciones de las posiciones políticas que pugnan por el poder luego de los resultados del 6D. Un remolino de opiniones y tendencias afloraban, se manifiestaban en distintos matices ideológicos que expresan intereses de clases diversos. La discusión que se desarrolla en el seno de la revolución es vital para encarar el nuevo paisaje político que ya se configura, y ante el cual debemos resguardar nuestros motivos para luchar, asumir al enemigo, como Fidel ante el edulcorado discurso de Obama en La Habana. Veamos la táctica desplegada por los enemigos del pueblo para tratar de castrar las fuerzas revolucionarias.

Si alguien sabe de esto es el adocenado Pompeyo Márquez, renegado partícipe de la entrega de la gesta revolucionaria de enero de 1958. Veamos lo que plantea el otrora Santos Yorme:

“Dijimos en plena campaña electoral que todos somos venezolanos, que tenemos que garantizar el pluralismo político; entonces tiene que haber tolerancia porque justamente la democracia se ha construido para que las diferencias sean dirimidas buscando acuerdos.”

El país de España en su editorial del miércoles 09 de diciembre de 2015 dice:

“Venezuela no está dividida en dos bloques irreconciliables. La oposición, que no debe quemar etapas ni caer en provocaciones, incluye puntos de vista y sensibilidades distintas; y el chavismo, que ganó 18 de 19 elecciones, contempló el domingo, como un gran número de sus partidarios le dio ahora los votos a la oposición. El diálogo es complicado, pero esta es la oportunidad para tender puentes.”

Otra vocera dice: “Se necesita un pacto político y económico social entre ambos polos, que implique sus compromisos de recuperar la independencia y separación de los Poderes Públicos, al mismo tiempo que ambos también converjan en un plan económico social de emergencia que detenga la caída libre de la economía venezolana y la miseria de los venezolanos. Ambas parcialidades políticas se repartirán los costos de este viraje y los dividendos. Por eso deben reconocer que ambas parcialidades quedarán en pie para las presidenciales del 2019. Nada de buscar radicalismos para liquidarse.”

El MAS: Hay que impedir que se impongan radicales del chavismo y la oposición

Esto lo afirma Felipe Mujica, y dice la nota del Correo del Orinoco: El vocero enfatizó que la construcción de una propuesta en la que todos quepan sigue teniendo vigencia, textualmente dice Mujica: “Hay que impedir que los sectores radicales del oficialismo y que sectores radicales de la Mud se impongan, y la forma es crear condiciones para que se pueda dialogar”.

También pudiéramos citar a María Corina: “Esta realidad exige reformas económicas e institucionales profundas y urgentes, que solo pueden ejecutarse dentro de un gran Acuerdo Nacional que involucre a todos los sectores de la sociedad; que incluya a aquellos que no votaron por nosotros.”

Las Paradojas del Cambio, por Roberto Giusti

“Llegados a este punto uno no puede menos que pensar en la cohabitación, figura que se da sobre todo, en países con un sistema parlamentario y donde el presidente y el primer ministro, perteneciendo a diferentes fuerzas políticas, se ponen de acuerdo en un balance dinámico que permite el debido funcionamiento institucional sobre la base del respeto a la decisión del electorado”.

¿Pelear o Rectificar?, por Wladimir Villegas

"…El país está en una disyuntiva: el barranco de la confrontación o la autopista del diálogo constructivo".

Montado al Aire, por Rafael Poleo

“El presidente Maduro queda montado al aire justo cuando la escasez debida a un mal gobierno está por convertirse en miseria. Juicioso sería que atendiera el consejo de Felipe González y Lula da Silva, indicado desde hace tiempo por la Iglesia y por humildes ciudadanos -como el suscrito: dialogar con la MUD y otros factores de una sociedad que evidentemente le adversa. Este país de todos tenemos que hacerlo todos.”

El Espejo de José Vicente Rangel

“Siempre he sido partidario del diálogo -lo saben mis lectores y la audiencia de televisión- y constantemente lo sugiero. Más en las actuales circunstancias. Diálogo no significa -lo aclaro a quienes tienen reservas con el término- maniobra, blandenguería, hacer concesiones al otro y renunciar a las posiciones propias. Es civilizar el debate. Deslastrarse de visiones sectarias. Darle un corte a políticas impregnadas de odio. En una situación como la que vive Venezuela, cuando caminamos sobre un piso de cristal y cualquier exceso o torpes cálculos políticos pueden desatar la violencia y llevarnos a un conflicto fratricida, la recomendación para todos los que tienen algún tipo de poder es prudencia. Renunciar a la provocación y tomar conciencia de las consecuencias de actitudes irracionales, y sobre los daños que se le pueden hacer al país. A un país que acaba de dar una demostración contundente de madurez, de civismo, de espíritu ciudadano y respeto a la Constitución. Solo la prudencia y el sentido de responsabilidad puede alejarnos del peligro que acecha: el caos y el derramamiento de sangre.

Escenarios posibles. Vislumbro dos escenarios. Uno, el enfrentamiento a fondo, implacable, casi en términos bélicos. Que subyace en el lenguaje panfletario y estimula, irresponsablemente, la confrontación salvaje. En este escenario corren grave riesgo las instituciones y nadie puede hacerse ilusiones con imponerse. Ya que si uno de los factores que participan en la contienda llegara a triunfar totalmente, lo haría sobre los restos de la democracia, del Estado de derecho y de la vida de muchos compatriotas.

Otro es la opción diálogo. El respeto a las reglas del juego. Apoyado en un ejercicio sincero de la democracia. Que implica respeto al otro y excluye cualquier propósito de desaparecer al adversario. Esta vía no entraña abandono de programas o desdibujar perfiles propios. Significa, sí, asumir el debate en términos civilizado, donde cada quien participe con garantías suficientes.”

Simplificación cambiaria, disciplina fiscal y acuerdo entre gobierno y empresarios propone Jesús Faría.

Dice Faría en entrevista a Correo del Orinoco: “Es indispensable buscar espacios de acuerdos entre el gobierno y el sector privado, lo que no se hizo antes por la conflictividad política. Ahora llegó un momento en el cual debe haber un diálogo y debate, y debe existir un entendimiento general en relación a la necesidad del desarrollo del país. En función de eso se debe diseñar una política para que este sector aporte al crecimiento de la economía.”

El ahora Ministro plantea: “Asociaciones estratégicas, empresas mixtas con garantía plenas para los empresarios privados, y otras opciones para que la economía privada pueda reactivarse. Esto incluiría al capital extranjero, ya que se debe abrir el compás al capital extranjero con condiciones de respeto para nuestra soberanía”.

Salta a la vista lo que para nosotros es el principal peligro en el terreno político en el momento actual. Existe un plan para debilitar al gobierno y neutralizar a las fuerzas revolucionarias, nuestro papel en tales circunstancias no es pedir que rueden cabezas, es enfrentar el reto histórico que plantea la actual y compleja coyuntura, también es de carácter histórico el origen de la conseja de capitulación, desde Miranda y Monteverde, pasando por el pacto Molotov-Ribentrop, y los Frentes antifascistas ordenados por el PCUS que tanto daño hicieron a la dirección revolucionaria latinoamericana.

En este momento estelar no hay oportunidad para fallar en la línea correcta de lucha, nosotros proponemos esta, la argumentamos desde nuestro compromiso, desde la convicción de que es inviable la contemporización con la oligarquía y su empresariado (de fedecamaras y consecomercio o el del Vicepresidente económico), acompañamos a Nicolás cuando en respuesta a este planteamiento dice, en el Congreso Extraordinario del PSUV, inspirado en Bolívar, el 12 de diciembre de 2015:

“…No es tiempo de cohabitación ni de convivencia con la burguesía, ni contra la revolución fascista de este país; que lo sepan; ni con el imperialismo, que lo sepan (…) Es preciso que el Gobierno se identifique, por decirlo así, con el carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean, si éstos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y amarse de una firmeza igual a los peligros. Armémonos de la firmeza igual a las amenazas.”

O como orientó a ministros y gobernadores un día después del 6D:

“Estoy cansado de dialogar, estos salones los han recibido a ustedes una y mil veces, pero ustedes no tienen palabra burgueses parásitos, no tiene palabra, solamente tienen intereses, solamente tienen chequera, solamente tienen bolsillo y tiene un plan aquí en la cabeza destruir la revolución Bolivariana como sea, es así…”

En la próxima entrega esbozaremos los dos caudales históricos que se manifiestan en el campo revolucionario venezolano: uno, el cause sinuoso de la teoría de la dependencia y sus manifestaciones actuales, y dos, el cause socialista que sintetiza la Revolución Cubana y su período de rectificación de Errores y Tendencias Negativas, que retomaba el Gran Debate iniciado por Ernesto Che Guevara pero fue truncado por el inicio forzado del período especial.

¡No cederemos al chantaje de la cohabitación, no entregaremos el legado del Comandante Chávez!
¡Viva el Socialismo!
¡Presidente Nicolás Maduro Moros, cuente con el concurso de nuestros modestos esfuerzos!

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