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Entrevista a Alexandre Conceição*

Conceição: Brasil en "2018 será un año caliente en la lucha por la tierra"

Brasil | 8 de enero de 2018

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Foto: Archivo. Lidyane Ponciano.

Por Iris Pacheco

Tras un año marcado por profundos retrocesos en los derechos sociales y laborales en Brasil, 2018 promete ser decisivo para los rumbos que el país tomará a partir de las próximas elecciones presidenciales.

La improbable victoria de la derecha, que aún no tiene representante y sigue fragmentada, podría significar hipotéticamente la consolidación del modelo neoliberal, entreguista, inaugurado por el impopular golpista Michel Temer. Los movimientos populares comienzan a agitarse frente a los desafíos que ya se presentan.

El 24 de enero, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), así como diversas entidades y organizaciones sociales, ocuparán la ciudad de Porto Alegre para protestar contra la condena del ex presidente Lula, y por su derecho legítimo a concurrir como candidato a las elecciones presidenciales.

Alexandre Conceição, dirigente nacional del MST habla en una entrevista sobre el balance de 2017 y los desafíos para 2018:

—Alexandre, ¿usted considera que 2017 fue una extensión del 2016 en lo que se refiere a la continuidad de la pauta golpista de retiros de derechos sociales?

—En 2017, sin duda, los golpistas lograron avanzar aún más en su proyecto antipopular y neoliberal con la consolidación del fin del Ministerio del Desarrollo Agrario y con el desguace de los recursos públicos para la reforma agraria en las áreas de obtención de tierras. Brasil retrocedió a los años 80: constatamos el retorno del hambre, la concentración de tierras, recortes en las políticas públicas, como el Programa Bolsa Familia. Estamos hoy en un escenario con siete millones de brasileños pasando hambre extrema, además del aumento de la violencia del latifundio contra el pueblo y la naturaleza.

— ¿Qué medidas y leyes aprobadas durante este año afectan directamente la vida en el campo y las políticas públicas ambientales, agrarias, sociales y de desarrollo rural?

—Hemos tenido un año difícil también en el Congreso Nacional, porque la bancada ruralista y golpista fue lo suficientemente fuerte para aprobar todo lo que quisieron, como fue el caso de la reforma laboral y trabajo esclavo (con el trabajo intermitente). Esta reforma, por ejemplo, tendrá impactos dramáticos para los trabajadores rurales.

Otra medida de fuerte impacto fue la liberación ambiental para las mineras y, como resultado de ella, más de 20 áreas ocupadas por el MST en Pará sufrieron desalojos violentos este fin de año. También tenemos un proyecto de ley del Senado que cambia el estatuto del armamento, liberándolas para los hacendados, lo que va a generar aún más muertes en el campo, además de que muchas de estas armas llegarán a las ciudades.

Pero, a pesar de la fuerza de los golpistas, también dimos una demostración de fuerza en las calles y logramos, aunque momentáneamente, obstruir la reforma del seguro social y el avance de la ley que libera tierras para extranjeros. Entonces este año empieza a calentarse muy temprano, con la bancada golpista buscando aprobar la reforma del seguro social antes del 19 de febrero. Los movimientos estarán en alerta para impedirlo.

También vale recordar que los impactos de la Propuesta de Enmienda Constitucional de la muerte, que congela los gastos públicos en las áreas sociales, se sentirán aún más en 2018, lo que puede significar más hospitales sin médicos ni medicamentos, y escuelas sin profesor ni merienda escolar... lo que nos llevará a un retraso sin precedentes.

—Las privatizaciones se convirtieron en la locomotora de las acciones de este gobierno. ¿Cómo analiza el MST este proceso y sus impactos para el campo brasileño?

—Las privatizaciones, principalmente de nuestro medio ambiente y de nuestro territorio, tienen impactos directos para el trabajador sin tierra que, para conquistar la tierra, tendrá que derrotar a ese gobierno en las calles y en las urnas, además de ocupar los latifundios. Si este gobierno continúa o tiene continuidad por otros medios que no sean las elecciones, entonces Brasil será completamente vendido al mercado internacional.

—También hubo grandes retrocesos en la pauta de los agrotóxicos, gracias a los ruralistas. ¿Cómo ha ocurrido este proceso y de qué manera los movimientos han enfrentado este escenario?

—Los laboratorios de veneno, junto a las transnacionales financiadoras de esta bancada ruralista, hacen lobby todos los días en Brasilia para mantener las pautas de más liberación de transgénicos y de más uso de veneno en la agricultura, o sea: Brasil va en contra del mundo, que viene impidiendo más cada año la utilización de venenos y transgénicos en la agricultura. Somos el país que más consume veneno en la agricultura, y por consiguiente, en nuestra comida. Los parlamentarios y el actual ejecutivo tienen como meta la entrega de la agricultura brasileña a los grandes monopolios internacionales, por lo tanto, ellos trabajan para facilitar y gestionar nuestra agricultura.

—El 13 de diciembre, el presupuesto general de la Unión de 2018 fue aprobado en sesión del Congreso Nacional. En general, ¿cómo han visto los movimientos populares las acciones de recortes del Gobierno Federal para los sectores sociales en el país?

—Una vergüenza el presupuesto aprobado, que sólo viene a confirmar nuestra línea política de que el golpe es cada vez mayor para la clase obrera y para los pobres de este país. El gobierno aprobó un presupuesto para beneficiar a los ricos y aumentar aún más la pobreza y la desigualdad en Brasil.

—Los programas como el de Adquisición de Alimentos (PAA), el Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE), Asistencia Técnica a los Asentados (ATES), y los recursos del Programa Nacional de Educación en la Reforma Agraria (Pronera) ya no son suficientes. ¿Qué tan perjudicial es esto para la reforma agraria en Brasil, en especial para las familias ya asentadas?

—Siguiendo la evaluación de los recortes en el presupuesto, el PAA y PNAE son programas estructurantes desde el punto de vista de la producción y comercialización de la agricultura familiar, que genera empleo y renta en el campo y produce alimento de calidad. Pero con el presupuesto disminuyendo más del 40%, muchos agricultores perderán sus inversiones y el área de producción de alimento deberá disminuir.

A ATES, que es un programa de asistencia técnica, también se le redujo el presupuesto en más del 70%, quitándole al agricultor el derecho a tener una asistencia técnica para organizar mejor su producción de alimentos en la agroecología, sin hablar de miles de técnicos agrícolas que perdieron el empleo con este recorte presupuestario.

En la educación, el Pronera, un programa creado para llevar hijos de campesinos a la universidad, tuvo un corte de más del 60%, lo que reducirá drásticamente las vacantes en las universidades para los trabajadores rurales.

—2017 fue un año de mucha movilización y presión social. ¿Esa será la línea que el MST seguirá en 2018, considerando que es un año de elecciones?

—2017 fue un año de importantes embates e, incluso con la correlación de fuerzas desfavorable, conseguimos imponer algunas derrotas a los golpistas. Esto nos da aún más fuerza para seguir en las calles con la tarea de derrotar el golpe. Por eso, ya iniciamos el año convocando a todos para una gran jornada en Porto Alegre, el día del juicio de Lula. Quieren impedir que Lula dispute las elecciones de 2018, consolidando así el golpe, pero no lo vamos a permitir.

Entonces no va a servir de nada que el alcalde de Porto Alegre no autorice la protesta, ni que el gobernador ponga toda su fuerza represora, ni siquiera que el poder judicial intente impedir que el pueblo luche. Habrá lucha en todo Brasil el 24 de enero. Entendemos que una elección presidencial sin la participación de Lula es la continuidad del golpe, es fraude, y por eso el MST se mantendrá en la línea del frente para defender la democracia y la participación de Lula en las elecciones de 2018.

Además, vamos a seguir con las luchas unitarias contra la reforma del seguro social, y claro, con la lucha por la reforma agraria y las expropiaciones de los latifundios para asentar a las más de 130 mil familias que siguen acampadas en todo Brasil. Sin duda, 2018 será un año bastante caliente en la lucha por la tierra y contra las medidas golpistas.

*Dirigente nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra

Editado por Leonardo Fernandes
Traducción de David Moreno para Agencia Prensa Rural


Tomado de: Agencia Prensa Rural y publicado en la página del MST Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra

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