Alba TV

comunicacion de los pueblos

RSS youtube vimeo
Portada » Análisis y Opinión » Venezuela

Por Wuilian Mundarain V.

Confiabilidad y transparencia del sistema electoral venezolano

Venezuela | 5 de diciembre de 2015

imprimir

La sociedad venezolana, desde la aprobación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en el año 1999, con el voto popular, ha experimentado intensas transformaciones en los cimientos de su estructura política y cultural. estas modificaciones sustanciales están relacionadas con el salto cualitativo que implicó el sistema de democracia representativa ejercido a través de las cúpulas partidistas, a la consagración amplia del derecho a la participación de ciudadanos y ciudadanas en los asuntos públicos que se contempla en la democracia participativa y protagónica prefigurada en la carta magna, cuya acción no sólo observa el derecho al sufragio sino también la práctica y control de la gestión de los órganos del poder del Estado, que a su vez debe proporcionar las condiciones necesarias para materializar una nueva cultura política que ponga fin a décadas de paternalismo y dominación de actores políticos, mediatizadores de los valores democráticos, afectando –entre otras cosas- los niveles de gobernabilidad ante la ausencia de una relación legítima entre el Estado y el pueblo venezolano.

La concepción de gestión pública como un proceso de comunicación fluida, auténtica, controlable entre gobernantes y pueblo, ha implicado una modificación en la orientación de las relaciones entre Estado y sociedad; permitiendo que esta última, ejerza su legítimo protagonismo. Este principio promueve la consagración del derecho soberano a participar en elecciones libres, universales, directas y secretas, con la finalidad de establecer un “Estado democrático social de derecho y de justicia” (Art° 2, CRBV), cuyos valores esenciales son “la defensa y el desarrollo de la persona” (…) “el ejercicio democrático de la voluntad popular” (Art° 3, CRBV); erigiéndose el sufragio como elemento articulador y legitimador de los poderes públicos.

Durante la época de la democracia representativa la población venezolana fue testigo de denuncias sistemáticas de fraude electoral por parte de los actores políticos dominantes. Cada elección era un referente para sembrar la apatía y el desinterés en la participación en los comicios como consecuencia de las prácticas leoninas de alterar los resultados de las actas de votación, favoreciendo a los partidos políticos que ejercían control y predominio en las mesas electorales; en efecto, con el advenimiento de la Declaración del Pacto de Punto Fijo en 1961 y sus representantes partidistas se formuló una nueva Constitución que le otorgó al Consejo Supremo Electoral la dirección, organización y vigilancia de los procesos electorales, conformándose los organismos electorales con personeros “independientes” y de los partidos políticos que tenían representatividad decisoria en el poder legislativo, acuñándose así un simbolismo electoral signado por voceros partidistas, cuya conformación se replicaba en las Juntas Principales (Estados), Distrital o Departamental (Distritos, actualmente Municipios) y finalmente en las Mesas Electorales.

La maquinaria electoral de los partidos con mayores recursos económicos minimizaba toda capacidad de mediación entre partidos o grupos electorales insurgentes y el pueblo, no sólo por el financiamiento que prodigaban las empresas privadas o el sector público a través de las prácticas de “descuento de nóminas del sector oficial”, además del porcentaje proveniente del órgano rector de los procesos electorales, relacionado con el número de votos obtenidos en las elecciones parlamentarias (la cantidad de dinero era proporcional al número de votos escrutados). Esta práctica perversa contribuyó a que algunos partidos políticos al no obtener el porcentaje mínimo de sufragios, se agrupaban para obtener una cuota específica como organizaciones minoritarias.

En este clima de ilegitimidad de los partidos políticos, desconfianza por los resultados electorales, la sumisión de los intereses partidistas frente a los valores democráticos, la falta de credibilidad de la ciudadanía por la práctica electoral, ausencia de políticas de inclusión en el registro electoral y en los organismos electorales subalternos; surge la novísima Constitución de 1999, con la creación de los medios de participación y protagonismo político, para que ciudadanas y ciudadanos ejerzan su soberanía, en lo político, estableciéndose “la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativas, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanas y ciudadanos” (Art° 70, CRBV); expresiones organizativas de carácter vinculante y transformadoras.

El establecimiento de la democracia participativa y protagónica con su corolario de “defensa y desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad”, protegiendo el “pluralismo político”(…); el derecho a desempeñar funciones públicas y ejercer cargos de elección popular, se otorga de manera igualitaria a los electores venezolanos y venezolanas, salvo aquellas personas que hayan sido condenadas por delitos cometidos durante el tiempo que ejercieron funciones gubernamentales u otras faltas que afecten el patrimonio público. El Capítulo de la Constitución Bolivariana referido a los Derechos Políticos marca la ruptura con el sistema partidocrático de la historia política signada por la democracia representativa, al consagrar el derecho de asociación con fines políticos, garantizando la aplicación de los principios democráticos en la constitución, organización, funcionamiento e igualdad ante la ley. Otra previsión constitucional, es el control del financiamiento de las organizaciones con fines políticos por parte del ente comicial, estableciendo límite de gastos en las campañas electorales y auditoría o mecanismos de control sobre la licitud de las contribuciones de los fondos que reciben.

Como expresión de la sociedad plural, solidaria, responsable, justa y democrática que prefigura la constitución se creó una nueva rama del Poder Público, la Electoral, ejercida por órgano del Consejo Nacional Electoral, con la misión de establecer las bases, mecanismos y sistemas que garanticen una nueva cultura electoral, cimentada en la participación activa y protagónica de la sociedad. Para cumplir con este objetivo se establece que el Consejo Nacional Electoral, esté integrado por cinco personas, sin vinculación a organizaciones con fines políticos “tres de ellas o ellos postuladas por la sociedad civil, una o uno por las facultades de ciencias jurídicas y políticas de las universidades nacionales y una o uno por el poder ciudadano; (Art° 296, LOPE); la constitucionalidad de este precepto rompe definitivamente con la influencia de las cúpulas partidistas, que en otrora exhibió la directiva comicial.

La tarea más ardua del órgano comicial en el contexto de una nueva legislación ha sido desarrollar y garantizar principios de igualdad, confiabilidad, imparcialidad, transparencia y eficiencia en materia electoral, así como la aplicación de la personalización del voto y la representación proporcional de las minorías. En estos principios se fundamentan las características que conforman los nuevos sistemas electorales que se han adoptado, con base a los elementos diferenciadores presentes en los cargos de elección popular, los cuales tienen tres elementos condicionantes y fundamentados por la Asamblea Nacional, a saber: la base poblacional, la representación federativa y la representación de los pueblos indígenas.

Como quiera que el Poder Electoral es “el garante de la fuente creadora de los poderes públicos mediante el sufragio” (Art° 3, LOPE) sus actos están fundamentados en la protección, y resguardo de la voluntad del pueblo venezolano, expresado a través del voto en ejercicio pleno de su soberanía, rigiéndose por los principios de “independencia orgánica, autonomía funcional y presupuestaria, despartidización de los organismos electorales (…) destacándose la cooperación, transparencia y celeridad” en todas sus actuaciones y decisiones (Art° 4, LOPE). En la creación de este nuevo poder también se consagra la integración del Registro Civil y Electoral, lo cual permitirá la promoción de mecanismos de conformación de un registro de ciudadanos y ciudadanas, único, automatizado, para garantizar plenamente el derecho a la identidad e inclusión en el Registro Electoral.

Asume entonces, el Poder Electoral no sólo las funciones del anterior Consejo Nacional Electoral, en lo tocante a la organización y realización de los comicios electorales referidos a los cargos de representación popular, sino también lo atinente a los procesos refrendarios, elecciones internas de organizaciones con fines políticos, sindicales, gremiales, consejos comunales y organizaciones de la sociedad civil que así lo soliciten.

En aras de garantizar los principios de igualdad , transparencia, confiabilidad, y el deber de optimizar el ejercicio de los derechos de ciudadanas y ciudadanos a participar libremente en los procesos electorales, el legislador ha establecido la creación de los Organismos Electorales Subalternos de la Junta Electoral Nacional, conformándose en Junta Regional Electoral, Juntas Municipales Electorales, Juntas Metropolitanas Electorales, Juntas Parroquiales Electorales y Mesas Electorales; cada una de ellas asumen funciones de ejecución, vigilancia y supervisión de las elecciones, de acuerdo al ámbito de su competencia. Los integrantes de estos cuerpos colegiados deberán cumplir con los extremos legales que están consagrados en la Ley Orgánica de los Procesos Electorales: “ser electores o electoras, no ejercer cargo de dirección en ninguna organización con fines políticos o grupos de electores o electoras y no estar vinculados o vinculadas a algún candidato o candidata postulados a cargo de elección popular” (Art° 37) (…) “estar inscritos o inscritas para votar en el estado, distrito metropolitano, municipio y parroquia que corresponda al organismo electoral al cual se adscriben” (Art° 46, LOPRE). Asimismo, se establece el carácter temporal que tienen sus funciones, pues solo “se constituyen para los procesos electorales, que se produzcan en el calendario de su activación”, asignado mediante el servicio electoral obligatorio.

La selección de las o los integrantes de los organismos electorales subalternos se realiza mediante sorteo de la “base de datos de las electoras y los electores que deberán prestar servicio en funciones electorales” (…) “El Consejo Nacional Electoral determinará la base de datos y del sistema automatizado de selección” (…) “el sorteo se hará público, debidamente convocado, estableciendo cuales organismos electorales serán sorteados, en las locaciones que esta determine para tal efecto” (…) (Art° 47, 48 y 49, LOPRE).

Otro aspecto del Sistema Electoral Venezolano que cumple con los principios de transparencia y confiabilidad, es la construcción de la plataforma tecnológica del voto, expresión de la voluntad política del máximo organismo comicial de cumplir con las exigencias del pueblo venezolano, al definir un esquema automatizado en todas las instancias del proceso electoral. Con ese propósito se instituyó el voto electrónico y la tecnología electoral en sustitución de los procesos manuales que afectaron la credibilidad de los administradores electorales, incluyendo a las cúpulas partidistas que tuvieron representación decisoria en los organismos electorales hasta las elecciones de 1998.

El sistema electoral nuestro ha superado todas las pruebas de seguridad que le acreditan como uno de los más confiables del mundo. A tales efectos, además de otras, se han establecido las siguientes auditorías: Registro Electoral, Software de sorteos de miembros de organismos electorales subalternos, Cuadernos de votación, Tinta indeleble, Prueba de ingeniería, Software de máquinas de votación, Software de captahuellas, Producción de máquinas de votación, Producción de captahuellas, etc.

El voto electrónico consiste en la “emisión del sufragio a través de equipos automatizados que dan lugar, a su vez, y de manera automática, a urnas electrónicas en cada una de las máquinas de votación utilizadas correspondiente a los centros electorales y las mesas de votación” (Serrano M., 2012. Revista E-lectores). El proyecto consiste en aportar a las electoras y electores un sistema electoral interactivo con boletas electrónicas, comprobantes de voto impresos con el logo de las organizaciones políticas y máquinas de votación; instrumentos producidos por el Consejo Nacional Electoral bajo la dirección de los cinco rectores, controlado; supervisado y auditado por las organizaciones con fines políticos que participan en el proceso electoral.

Según lo establecido en los artículos 321 y subsiguientes de la Ley Orgánica de los Procesos Electorales, el sistema electoral automatizado será auditado en todas sus fases; por el mismo elector o electora antes del ejercicio del derecho al voto, con la validación de los datos contenidos en su cédula de identidad y huella dactilar en el Sistema de Autenticación Integrado que forma parte de la máquina de votación. Refiere la norma que los miembros de la mesa electoral están en la obligación de velar por el estricto cumplimiento del reglamento. Con respecto a la seguridad, se sigue con la premisa de “un elector un voto”, en atención a reducir los errores humanos, lo cual permite que el elector o electora realice la primera auditoría “in situ” de su elección, luego de evidenciar que aparece en el comprobante de votación la opción u opciones que seleccionó.

La implantación del voto electrónico supone procesos automatizados, que incluyen emisión del voto, escrutinio, transmisión y totalización de resultados; además de una verificación ciudadana realizada en forma aleatoria en cada centro de votación al culminar el proceso comicial, en presencia de los miembros integrantes de las mesas electorales, electoras y electores participantes y testigos de las organizaciones políticas que han acompañado el proceso; la última auditoría corresponde a la selección aleatoria de las mesas electorales a escala nacional, con sus respectivos miembros e instrumentos electorales, vale decir, máquinas de votación, actas electorales, memoria removible, caja de resguardo, actas de incidencia, entre otras, sean trasladados a la Junta Nacional Electoral escoltados por el Plan República y funcionarios de las Oficinas Regionales Electorales, a objeto de efectuar una auditoría posterior al proceso electoral, en presencia de los técnicos y testigos de las organizaciones políticas que participan en la contienda electoral. Conviene destacar que los centros de votación con una sola mesa electoral son sometidos a esta auditoría; lo cual convierte al Sistema Electoral Venezolano en el más auditado del mundo alcanzando un 54,31% según datos obtenidos de las elecciones 2012.

Finalmente y a propósito de los recientes ataques contra nuestro sistema electoral proferidos por voceros del norte, sería interesante profundizar en un análisis comparativo entre el sistema electoral gringo, paradigma de democracia de la oposición venezolana y el nuestro. El de los Estados Unidos de Norteamérica, a manera de ejemplo, contempla elecciones de tercer grado para escoger al Presidente de la República, donde, por cierto, candidato que gane en un estado, cualquiera sea la diferencia, se lleva todos los colegios electorales. ¿O es que acaso ya pasó al olvido la demora para proclamar en reelección a George W. Bush? Segundo intento dirimido en un tribunal del Estado de Florida donde gobernaba su hermano Job. Pues bien, esa “elección” la ganó tan funesto personaje por ¡un voto!

*Ex coordinador electoral del CSE y ex jefe de la Sala Situacional del GPV-Parlatino.

Fuente: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve/

Ultimas Análisis y Opinión

Más Análisis y Opinión »

Ultimas de Venezuela

Más sobre Venezuela »

Canal en movimiento

América Latina y Caribe |

Discursos Murales: Fidel Castro Ruz

Vea más videos comunitarios »

Logo Alba TV

Alba TV es un proyecto para la integración desde los pueblos, desde los movimientos sociales, desde las comunidades que junto a las televisoras comunitarias del continente articulamos las luchas populares contra el imperialismo, por la construcción y fortalecimiento de la identidad del sur, y para impulsar las transformaciones políticas, económicas y culturales hacia el socialismo.

Email: albadelospueblos@gmail.com

Caracas - Venezuela

RSS youtube vimeo

Alba TV 2007 - 2016
Permitida la reproducción citando la fuente.

Desarrollado con software libre
SPIP | Xhtml | CSS