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Por Eduardo Camín

Cruje la tregua entre China y EEUU con la detención de la directora de Huawei

10 de diciembre de 2018

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Por Eduardo Camín

Los buenos augurios del “Acuerdo de Buenos Aires”, que significó una tregua comercial de 90 días, entre China y EEUU. no duraron ni una semana y hoy están en peligro de muerte. El hecho nuevo, detonante de una situación impredecible, fue el encarcelamiento -en Canadá- de Meng Wanzhou, ejecutiva de la empresa Huawei e hija de su fundador, Ren Zhengfei.

Se trata de la empresa de informática más importante de China y una de las más poderosas del mundo. ¿De que la acusan? Su delito consiste en vender sus productos a Irán y otros países que fueron sancionados por el gobierno de EE.UU. Es difícil valorar el simbolismo y la importancia de la detención

El 1 de diciembre, el mismo día en que el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se sentaron juntos en la cumbre del G20 a comer bife de chorizo a la parrilla y panqueques de dulce de leche para ayudar a aliviar la guerra comercial, Meng era arrestada en Canadá y ahora enfrenta la extradición a Estados Unidos.

También compartieron la misma carne, vinos y postre con el mandatario argentino Mauricio Macri (quien sobrevive en medio de una aguda crisis económica, social y de credibiulidad) y el presidente francés Emmanuel Macron, quien a su regreso debe enfrenta la rebelión de los “chalecos amarrillos”en su país. Es lo que en Argentina llaman la Maldición del Gato (mote reservado por los argentinos para quien hace un trabajo subordinado a los intereses de otro).

El arresto en Canadá de una de las principales empresarias chinas, para su deportación a EEUU, pone en delicada posición al presidente Xi, ante las presiones en su país de quienes le demandan un boicot a los productos estadounidenses, mientras otras empresas muestran nerviosismo por el futuro de sus inversiones en EEUU.

EEUU solicitó a sus aliados que no dejen circular los productos fabricados por Huawei y ZTE -otra empresa semejante a la anterior- por violar dichas sanciones y porque ellos pueden servir para realizar ciberataques. Esa prohibición alcanza a los dispositivos que usen partes proporcionadas por esas empresas en sus propios productos.

Los servicios de inteligencia estadounidenses están detrás de esos aparatos y esas empresas porque consideran que esos productos atentan contra la seguridad nacional. Japón ya prohibió el uso gubernamental de dispositivos de telecomunicaciones fabricados por las firmas denunciadas.

Este suceso deja en evidencia que los países occidentales se resisten a perder el control monopólico en los mercados de este tipo de productos. Por lo que se ve estamos asistiendo -y no en la ficción- a una auténtica guerra informática.

Canadá, el amigo carnal

La detención en Vancouver de la hija del fundador de Huawei, empresa china que en pocos años ha tomado el liderazgo mundial de la telefonía celular después de Samsung, relegando a las empresas estadounidenses a un segundo plano, no constituye sorpresa alguna. Tampoco que Canadá está dispuesto a permitir a EEUU cualquier cosa, incluso contra sus propios ciudadanos.

En 1964, John Watkins, antiguo embajador de Canadá en la Unión Soviética, fue secretamente detenido por la CIA en un hotel en Montreal, con la colaboración de la Real Policía Montada del Canadá, y murió a consecuencia de las torturas a las que fuera sometido. Washington quería que Watkins reconociera ser un “agente de influencia” soviético, para desacreditar al primer ministro liberal Lester Pearson, su colega diplomático y amigo.

En 1955, siendo embajador en la Unión Soviética, Watkins había organizado una reunión entre Pearson, entonces ministro de relaciones exteriores de Canadá, y Nikita Khrushchev, quién –en plena Guerra Fría- otorgó algunas ventajas comerciales a Canadá, lo que molestó a EEUU. Más tarde, al producirse la invasión de Egipto por tropas británicas, francesas y de Israel, con el propósito de apoderarse del Canal de Suez, Pearson fue artífice de la creación de una fuerza de paz que, en nombre de las Naciones Unidas, solucionara el conflicto.

Ello le valió a en 1957 le otorgaran el Premio Nobel de la Paz, pero molestó a los EE.UU., porque tenían el proyecto de aprovechar la ocasión para establecer una base militar en esa estratégica vía de comunicación, de la que dependía el abastecimiento de petróleo para Europa.

Relaciones dañadas en una semana

Este arresto podría dañar materialmente la relación entre Estados Unidos y China, probablemente en uno de los momentos más delicados entre los dos países en su larga y tórrida historia.

"No podría llegar en un peor momento y probablemente ensombrecerá las próximas negociaciones", indicó Vinesh Motwani, de la organización financiera Silk Road Research. "El mercado ya se había vuelto más escéptico con al acuerdo del G20 en los últimos días. Esto solo hará que el mercado se vuelva aún más escéptico a la hora de llegar a cualquier acuerdo", añadió.

Es probable que China vea el arresto de Meng como un ataque y una "toma de rehenes", considera Elliott Zaagman, de The Lowy Institute, quien se sumó a la tesis de Trump de que China tiene fama de hacer acuerdos y no cumplirlos, y esta podría ser una manera para que EEUU haga que Pekín cumpla su palabra respecto a la guerra comercial".

"Estados Unidos está tratando de encontrar una forma de atacar a Huawei", señaló Hu Xijin, editor en jefe de las ediciones en chino e inglés del diario Global Times, una publicación que a menudo se considera como portavoz del gobierno chino. "Está tratando de oprimir a Huawei. Es por eso que ha presionado a sus aliados para que no utilicen sus productos. Está tratando de destruir la reputación de Huawei".

No existe evidencia alguna de que Huawei haya estado involucrado alguna vez en actividades de espionaje o en proveer información al gobierno chino. En el mercado mundial es vista como la firma global moderna, dinámica y respetuosa de la ley, y que la narrativa de Estados Unidos es errónea, infundada y malintencionada.

Zaagman en The Lowy Institute, señaló que "la relación de la firma con el Ejército Popular de Liberación de China (del cual fue integrante el padre de Meng), sigue siendo un tema de preocupación y opacidad". Es por eso que EEUU dice que los países deben tener cuidado con las compañías chinas como Huawei. ¿O será porque su tecnología es mejor que la estadounidense y van perdiendo mercados de forma alarmanente?

El gran enemigo de la ultraderecha estadounidense es China, que ha logrado aprovechar las inversiones extranjeras para desarrollarse tecnológicamente y generar una base innovativa capaz de superar a EEUU, por ejemplo, en el número de patentes inscriptas a nivel internacional. Cuando la derecha estadounidense cuestiona la mundialización, expresa su terror a la incapacidad de competir con el gigante asiático.

La globalización fue funcional a las fracciones más concentrados del capital trasnacional pero se mostró incapaz de diseminar esos beneficios en el mercado interno estadounidense, ni evitar que China se constituyera en la locomotora productiva mundial.

**Periodista uruguayo, miembro de la Asociación de Corresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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