Alba TV

comunicacion de los pueblos

RSS youtube vimeo
Portada » Análisis y Opinión » El Salvador

Por César Villalona

El FMLN en el gobierno y su resistencia a la estrategia desestabilizadora del imperialismo y la oligarquía salvadoreña

El Salvador | 6 de abril de 2018

imprimir
JPEG - 123.3 KB
Foto: ElSalvador.com

La victoria del partido ARENA en las elección presidencial de 1989 significó el fin del proyecto reformista contrainsurgente encabezado por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y el imperialismo norteamericano, en el marco de la Guerra Popular Revolucionaria conducida por el FMLN. El partido de la oligarquía se puso al frente del Estado y sustituyó la dictadura militar con etiqueta reformista por una dictadura militar netamente oligárquica, sustentada, al igual que el proyecto reformista, en el poder del imperialismo norteamericano.

Menos de tres años después, el 16 de enero de 1992, los Acuerdos de Paz le ponían fin a la guerra y enrumbaban al país por nuevos senderos. El FMLN se desmovilizó y se integró a la vida política legal y los militares perdieron el control del Estado. La dictadura militar con fachada de gobierno civil fue reemplazada por un sistema de democracia representativa bajo dominio de la derecha oligárquica.

Cuando terminó la guerra, ARENA controlaba casi todo el Estado y contaba con un aliado internacional (el gobierno de Estados Unidos) que emergía como un poder mundial unipolar tras el derrumbe del llamado campo socialista europeo. ARENA controlaba el Órgano Ejecutivo, tenía holgada mayoría en la Asamblea Legislativa (39 de 84 diputados y diputadas), gobernaba en la mayoría de la alcaldías y tenía un poder decisivo en la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la República, el Consejo Central de Elecciones (así se llamaba entonces) y la Corte de Cuentas, donde ejercía el control junto al Partido de Conciliación Nacional (PCN), su principal aliado político de entonces.

El FMLN, en cambio, pese a que se insertó con fuerza en la vida legal, a su acumulado social, a su numerosa y fuerte militancia y a sus fuertes vínculos internacionales, no tenía presencia en el Estado y estaba en proceso de conversión en partido político. Además, el entorno externo no le era favorable porque el campo socialista ya no existía en Europa, el FSLN había perdido las elecciones en Nicaragua en 1990 y Cuba había entrado en el llamado Período Especial.

Sin embargo, pese a que la derecha controlaba casi todo el Estado, en el país se inició un proceso en doble vía: la oligarquía acrecentó su poder económico tras la aplicación del programa neoliberal y redujo su poder político, sobre todo después de las elecciones de 1994, cuando el FMLN comenzó a avanzar en los procesos electorales (salvo en 1999) hasta ganar las elecciones presidenciales de 2009 y 2014.


El programa de ajuste: la oligarquía se fortalece económicamente

Los gobiernos de ARENA aplicaron un programa de ajuste estructural inspirado en la doctrina neoliberal, que plantea reducir el peso del Estado en la economía y darle total apertura al mercado. El programa supuestamente pretendía reinsertar la economía en el mercado internacional y crear un modelo económico de exportaciones industriales y agroindustriales que sustituyera el modelo agroexportador cafetalero y algodonero agotado desde finales de los años ochenta.

El programa de ajuste incluyó tres componentes: la privatización de 32 empresas y actividades públicas (banca, telefonía, distribución de energía, fondos de pensiones, entre otras), la liberalización de la economía (libertad de precios y apertura externa vía reducción de aranceles) y la reforma tributaria regresiva, tras la reducción de 35% a 25% de la renta empresarial, la supresión de los impuestos al patrimonio y a las exportaciones de café y azúcar, la creación y aumento del IVA y la creación de otros tributos al consumo.

El programa neoliberal que se aplicó en los cuatro gobiernos de ARENA debilitó al Estado, fortaleció a los grandes empresarios nacionales y extranjeros, concentró más la riqueza y el ingreso, afectó al agro (que de los 20 años de gobiernos de ARENA tuvo 10 de crecimiento negativo y cuatro de estancamiento) y generó una mayor emigración hacia las ciudades y hacia el exterior, donde la población emigrante se multiplicó por cuatro.

Pero la agroexportación no fue sustituida por un modelo de exportaciones no tradicionales, sino por uno de servicios comerciales y financieros dependiente de las remesas familiares que constituyen la segunda fuente de divisas, después de las exportaciones. El sector principal de la economía pasó a ser el comercio, que capta el 20% de crédito (contra un 15% de la industria y un 3% del agro), genera el 30% del empleo y le aporta la mayor parte de los ingresos al gobierno. Y la principal actividad comercial la constituyen las importaciones, que se multiplicaron por diez en los años 1989-2008, duplicaron las exportaciones y superaron toda la producción agropecuaria e industrial juntas.

Las importaciones se desarrollaron debido a la masiva entrada de dólares por remesas y donaciones que le siguió al fin de la guerra, a la estabilidad cambiaria de ocho años (1992-2000), a la dolarización iniciada en 2001, que eliminó todo riesgo de devaluación y ancló definitivamente el precio del dólar, y a los TLC, principalmente los firmados con México y Estados Unidos.

La expansión de las importaciones en los años noventa contrastaba con el poco crecimiento de las exportaciones, que no tenían estímulo cambiario. El gremio de exportadores pedía insistentemente la devaluación de la moneda nacional, el colón, pero los grupos oligárquicos, que eran exportadores y cuyos negocios principales habían pasado a ser el comercio importador y la banca, obligaron al gobierno a mantener la estabilidad cambiaria y posteriormente impusieron la dolarización. Para ellos, la devaluación significaba el encarecimiento de las importaciones y de la deuda externa en términos de moneda nacional, deuda que habían contraído los bancos por cientos de millones de dólares.

La decisión de dolarizar se tomó en 1995, pero como para ese año no había suficientes reservas monetarias para dolarizar, el gobierno decidió frenar el crecimiento económico para controlar un poco las importaciones, acumular reservas monetarias y luego dolarizar. Para detener el crecimiento del PIB, el BCR elevó tres veces el encaje legal y frenó el crédito. El medio circulante, que había crecido en un promedio anual de 24% entre 1991 y 1995, solo creció 6% en los años 1996-2000. El PIB, que había crecido a un promedio de 7% en 1992-1995 solo creció 3% entre 1996-2000. Cuando las reservas monetarias duplicaban las de 1995, se dolarizó la economía al comenzar el año 2001.

Con el nuevo modelo económico se conformaron varios grupos empresariales de capital nacional, sobre todo alrededor del negocio de las finanzas (bancos, pensiones y seguros) y del gran comercio importador. Esos grupos, que durante años acumularon fortunas principalmente de la producción cafetalera, recuperaron algunas de las empresas estatizadas en los años ochenta y se apropiaron de otras empresas públicas. Luego, entre 2007 y 2008 vendieron las instituciones financieras y ampliaron su articulación con el capital extranjero, sobre todo de Colombia, Panamá, Estados Unidos y Centroamérica, donde proliferan sus negocios comerciales y de servicios.

Los nuevos grupos económicos controlan, solos o aliados al capital extranjero, la mayoría de empresas importantes del país y su riqueza es mayor que antes de la guerra. Siguen articulados entre sí y están más vinculados al mercado de Estados Unidos, del que dependen por el lado del comercio y de las remesas familiares.

El programa de ajuste aplicado por ARENA redujo el empleo en el agro y la industria y trasladó mano de obra hacia el sector servicios, donde labora la mayoría de la población. Eso significa que disminuyó el peso del campesinado y de la clase obrera industrial en la estructura del empleo nacional y se expandió el proletariado de servicios. En las principales ciudades se consolidó un sector de subsistencia de gran dimensión que modificó la tradicional estructura de clases del país. Miles de pequeños negocios se constituyeron en una alternativa de empleo reproductora de la pobreza. Sus propietarios y propietarias representan un segmento amplio de la población pero la mayoría no están organizados y no tienen demandas ante el Estado. Ese sector, que era grande cuando terminó la guerra, no deja de crecer.

La dolarización le puso una amarra al mercado, pues al suprimir la política monetaria y cambiaria impide que el BCR emita moneda, otorgue créditos, aumente el medio circulante y estimule las ventas, las ganancias y las inversiones de las empresas.

Para el 99% de los empresarios, que no son exportadores ni pueden fugar capitales, la dolarización trabó la expansión de sus negocios. Pero la oligarquía no resiente el poco crecimiento de la demanda interna, pues controla la mayor parte de las exportaciones y puede fugar capitales hacia el exterior por miles de millones de dólares, como lo viene haciendo desde finales de los años noventa del siglo pasado.

La oligarquía se debilita políticamente

Aunque la oligarquía amplió su fortuna, su peso político en el Estado y en la sociedad fue disminuyendo hasta perder el control del Órgano Ejecutivo en 2009, cuando el FMLN ganó las elecciones presidenciales.

El FMLN tuvo su primera participación electoral en 1994, cuando quedó en segundo lugar, por encima de los partidos tradicionales, el PDC y el PCN, pero por debajo de ARENA, que obtuvo 39 diputaciones contra 21 del FMLN y ganó las elecciones presidenciales en la segunda vuelta electoral. ARENA también ganó en 207 municipios y el FMLN ganó en 15. Pocos meses después de las elecciones, la representación del FMLN en la Asamblea Legislativa disminuyó a 14, tras la salida de siete diputados y diputadas que se fueron a la derecha.

La salida de los diputados fue el inicio de una batalla política-ideológica que se libró en el FMLN casi hasta el año de la victoria presidencial (2009) entre un proyecto de izquierda y otro de derecha, lucha que se agudizó cuando otra corriente derechista, que se autoproclamaba renovadora pero que asumía posturas antisocialistas, controló la dirección del partido en los años 1997-2000. Incluso, cuando la corriente revolucionaria volvió a ser mayoría en la dirección, en el año 2000, tuvo que librar una lucha contra los remanentes de los «renovadores», muchos de los cuales crearon un partido en 2005 que se alió con ARENA en las elecciones de 2009 y luego se disolvió.

Sin embargo, pese a sus crisis interna, el FMLN comenzó a crecer y a ganar más diputaciones y alcaldías. Para 1997 obtuvo casi la misma cantidad de diputados y diputadas que ARENA (obtuvo 27 y ARENA 28) y ganó en más de 50 alcaldías, incluidas las de San Salvador y otras ciudades importantes del país. En lo adelante, la historia del FMLN sería la de un avance casi continuo, salvo en las elecciones presidenciales de 1999, cuando la corriente de derecha controlaba el partido. Los mayores empujes del FMLN, previo a la victoria electoral de 2009, ocurrieron en las elecciones legislativas y municipales de 2003, cuando por primera vez superó a ARENA en la votación nacional, y en las elecciones presidenciales de 2004, cuando duplicó su votación llevando a Schafik Hándal como candidato.

Ante el avance del FMLN desde mediados de los años noventa, ARENA creó un frente de derecha, junto al PCN y al PDC, que le permitió aplicar el programa neoliberal. Pero ese programa y la corrupción pública y privada desgastaron a ARENA ante la población mientras el FMLN avanzaba conducido por su corriente revolucionaria. Además, a escala internacional, y sobre todo en América Latina, habían surgido nuevos gobiernos de izquierda y progresistas aliados del FMLN, mientras el imperialismo norteamericano se debilitaba a escala mundial, tras la derrota de sus principales planes (ALCA, Plan Puebla Panamá y control del mundo árabe y el Medio Oriente) y el avance de China y el BRICS.


El cambio de 2009: dualidad de poderes y reformas sociales

En ese contexto de debilitamiento del proyecto oligárquico y de creación de un entorno internacional más favorable para la izquierda, el FMLN ganó las elecciones presidenciales de marzo de 2009 con un presidente aliado pero sin contar con las condiciones jurídicas y políticas que le permitieran hacer cambios estructurales. Aunque la Constitución exalta el poder del pueblo, no establece la Constituyente como mecanismo para su propia transformación ni le da más protagonismo a la población que la posibilidad de votar en los comicios electorales. Quién aprueba las reformas constitucionales es la Asamblea Legislativa, con mayoría simple en una legislatura y la ratificación de una mayoría calificada en la siguiente legislatura.

La fase que se abrió tras la victoria electoral del FMLN se podría caracterizar como de dualidad de poderes. En 2009, la derecha conservaba mayoría en la Asamblea Legislativa y controlaba la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía General de la República, la Corte de Cuentas, el Tribunal Supremo Electoral y otras instituciones públicas importantes. El FMLN pasó a dominar, con algunas fuerzas aliadas, en el órgano Ejecutivo y mantuvo una importante presencia en la Asamblea Legislativa, pero como fuerza minoritaria frente al bloque de derecha. El FMLN tenía más peso social y ganó las elecciones en primera vuelta contra toda la derecha unificada. Pero la derecha conservaba un caudal electoral considerable.

En la mecánica de la dualidad de poderes, el ascenso del FMLN al Órgano Ejecutivo y su permanencia en él significan el ascenso político de las clases y capas sociales explotadas y oprimidas que anhelan mejorar sus condiciones de vida. Y el debilitamiento de ARENA significa el debilitamiento del poder de la oligarquía y el imperialismo norteamericano. En el FMLN se concentran las esperanzas de las clases y capas sociales que anhelan cambiar la realidad en favor de sus intereses pero que no tienen el poder necesario para acometer las transformaciones del Estado y abrirle paso a un proyecto revolucionario. Y en ARENA y en otros instrumentos de la oligarquía se concentran los intereses de esa clase social, que perdió peso en el Estado pero conserva un dominio considerable en áreas importantes de ese Órgano de Poder y todavía gravita ideológicamente sobre amplios sectores de la población.

La dualidad de poderes tenía que conducir a una agudización de la lucha de clases en el terreno político e ideológico, tal como ha ocurrido desde 2009. Romper dicha dualidad es la tarea esencial, tanto del proyecto revolucionario como del proyecto imperialista-oligárquico, pues la hegemonía política es una condición para la estabilidad de cualquier régimen político. Para la clase explotadora es la garantía de su proyecto económico y político. Y la misma deducción es válida para las clases explotadas y oprimidas con conciencia política.

En ese marco, y sin posibilidad de convocar a una Asamblea Constituyente que pudiera modificar la Constitución en un sentido favorable a los intereses del pueblo, el ascenso del FMLN al Órgano Ejecutivo no significaba el inicio de un proceso de transformaciones revolucionarias de la sociedad, sino de aplicación de un programa de reformas que derrotaran el neoliberalismo, mejoraran las condiciones de vida del pueblo y le dieran hegemonía política al proyecto revolucionario. Ya se sabe que reforma y revolución no se contraponen, salvo cuando la primera se estanca y no permita avanzar hacia la segunda. Pero no solo se trataba de hacer reformas, sino de lograr que la población se apropiara de ellas, las defendiera y elevara su conciencia política y su nivel de organización, condiciones indispensables para fortalecer y ampliar los espacios de poder de la izquierda y las fuerzas progresistas.

De manera que para el FMLN, el gobierno surgido de las elecciones de 2009 debía detener el programa neoliberal, crear las bases de un modelo económico sustentado en los sectores productivos, redistribuir el ingreso en favor de los sectores de menos recursos, reducir el desempleo y la pobreza, mejorar la salud y la educación del pueblo así como el clima de seguridad, matar el miedo a la izquierda incubado en una franja importante de la población, ampliar y fortalecer los niveles de conciencia y organización popular, evidenciar ante la población los principales actos de corrupción de los gobiernos de ARENA y procurar que por lo menos algunos de ellos fueran enjuiciados, lograr una correlación en la Asamblea Legislativa que no obstruyera las principales acciones del Ejecutivo y desarrollar una política exterior soberana y de vínculos con los gobiernos de izquierda y progresistas. Esas eran las principales tareas del gobierno del FMLN.

El éxito de ese programa le permitiría al FMLN avanzar en los siguientes procesos electorales e ir creando una correlación política cada vez más favorable para el proyecto revolucionario. Para el FMLN estaba claro que el momento que se vivía en el país no era de derrota del capitalismo, sino de liquidación del neoliberalismo y de construcción de una hegemonía de izquierda.

La crisis económica heredada y el contenido de las reformas

ARENA dejó un país con un aparato productivo debilitado, una fuerte dependencia de importaciones de alimentos y de remesas familiares, una pobreza que afectaba al 40% de los hogares y unos indicadores de empleo, salud, educación y vivienda muy deplorables. También dejó un país con una grave vulnerabilidad ambiental, un agobiante clima de inseguridad y un Estado débil, con menos propiedades, sin política monetaria ni cambiaria y altamente corrompido, pero con mucho peso de la derecha en sus diferentes instituciones. Además, la crisis internacional afectó la economía nacional. En 2009 el PIB disminuyó -3.1% (todos los sectores tuvieron producción negativa), las exportaciones bajaron -17%, cayó la inversión privada, pues el crédito de los bancos a las empresas disminuyó -65 por ciento, se perdieron 27 000 empleos entre mayo de 2008 y mayo de 2009 y el déficit del gobierno llegó casi al 6% del PIB.

En ese contexto, del gobierno debía tomar medidas que mitigaran los efectos de la crisis e iniciar programas sociales que beneficiaran a la población con menos recursos. Un hecho que ayudó a emprender esa labor fue la crisis que sobrevino en ARENA tras su derrota electoral, cuando 14 de sus 32 diputados crearon otro partido llamado Gran Alianza republicana (GANA). La división de ARENA modificó la aritmética en la Asamblea Legislativa y le permitió al FMLN lograr una correlación favorable para que la Asamblea aprobara algunas medidas demandadas por el gobierno. El debilitamiento de ARENA también originó una fractura en el bloque de derecha que había apoyado el programa neoliberal. Desde entonces ARENA no ha podido recomponer la firme alianza que tuvo con el resto de la derecha.

Para intervenir en la economía el Estado solo disponía de política fiscal, del crédito de la banca pública (apenas el 6% del total) y de los servicios que ofrecen sus empresas que sobrevivieron a las privatizaciones de ARENA.

El primer gobierno del FMLN inició los siguientes programas sociales que han mejorado con el segundo gobierno:

Ciudad Mujer: Se brinda atención en salud sexual y reproductiva, educación colectiva y atención infantil, así como servicios de atención a la violencia de género y autonomía económica. Hay sedes de Ciudad Mujer en 6 departamentos del país, donde han sido alrededor de millón y medio de mujeres.

Dotación de Paquetes Escolares: Beneficia a 1.3 millones de estudiantes de parvularia a bachillerato.

Alimentación y Salud Escolar: El Programa cubre 1 millón de niñas y niños.

Ayuda Temporal al Ingreso (PATI): Beneficia a 67,000 jóvenes de 16 a 24 años.

Comunidades Solidarias Urbanas y Rurales: Se lleva a cabo en 412 asentamientos urbanos de 25 municipios, donde se ofrecen bonos de educación, se da atención integral a las personas adultas mayores y se mejoran las capacidades para que puedan obtener un empleo. En el área rural se realiza en 100 municipios en pobreza extrema severa y alta.

Pensión Básica Universal: Consiste en la entrega de 50 dólares al mes a 32 mil 400 personas adultas mayores en condiciones de pobreza y que no cotizaron a la seguridad social durante su vida laboral.

Programa de Agricultura Familiar (PAF): A casi medio millón de productoras y productores agropecuarios, se les entrega paquetes agrícolas de semilla de maíz y fertilizante y paquetes de semilla de frijol. Se realiza transferencia tecnológica para la producción sostenible de alimentos a 65 mil 631 de ellos.

También se inició una profunda reforma de salud mediante la cual se eliminó la «cuota voluntaria» en los servicios de salud, se crearon 575 Equipos Comunitarios de Salud (Ecos Familiares) y se aprobó la Ley de Medicamentos que reduce y controla el precio de éstos en un 40 por ciento. La dotación de medicinas en los centros de salud pasó de 50% en 2008 a un 80% en 2016, se aumentó la cantidad de establecimientos de salud (de 413 en 2008 a 815 en 2016), se construyen varios hospitales, se amplió la cobertura de parto hospitalario en el Sistema Nacional de Salud (de 43,7% a 98%), se creó el Programa de Lactancia Materna en los primeros 6 meses, para contribuir a la reducción de la mortalidad y desnutrición infantil. La reforma permitió ampliar la cobertura, reducir la mortalidad materna y la infantil, entre otros logros importantes.

Esos y muchos otros avances sociales le permitieron al FMLN ganar las elecciones presidenciales de 2014, objetivo estratégico esencial para continuar las transformaciones. También contribuyó a dicho triunfo la denuncia pública de la corrupción durante los gobiernos de ARENA, que asumieron tanto el presidente Funes, como la representación del FMLN en la Asamblea Legislativa y la dirección del partido. Y se sumaron otros hechos y circunstancias que afectaron a ARENA y favorecieron al FMLN.

El segundo gobierno del FMLN amplió los programas de paquetes escolares, alimentación escolar y pensión básica. También creó programas nuevos, como el de las computadoras para niñas y niñas que estudian en escuelas públicas, el de Jóvenes con Todo, entre otros. También recuperó la empresa de energía geotérmica, que genera el 25% de la energía del país y que estaba en proceso de privatización cuando ARENA dejó el gobierno. También creó Banca Mujer y ha profundizado la reforma de salud y los logros en educación.

Los programas sociales se financian con ingresos públicos provenientes de un mayor gravamen a las rentas de las grandes empresas y a los bienes de consumo no esenciales. El Estado también se fortaleció con la creación de un nuevo banco público, la recuperación de la empresa geotérmica y la creación de muchas unidades de salud, farmacias especializadas, hospitales, sedes de Ciudad Mujer y otras instituciones públicas. O sea, han fortalecido la propiedad del Estado y se han tomado medidas tributarias progresivas (mayor pago por la renta empresarial y liberalización del pago de renta a 80,000 personas asalariadas). Y lejos de continuar con la apertura de mercado se aprobó una Ley de Medicamentos que obligó al a reducción de los precios de más de 7 mil medicinas.

Los gobiernos del FMLN detuvieron el programa neoliberal y han fortalecido al Estado en el ámbito económico, pero lo hecho por los gobiernos de ARENA solo se ha revertido en un pequeña parte. Derrotar el neoliberalismo seguirá siendo una tarea pendiente incluso para el tercer gobierno del FMLN que habrá de surgir en 2019. Lo mismo ocurre con el nuevo modelo económico, cuyas bases financieras y tecnológicas no se han desarrollado. La economía sigue girando alrededor de los servicios comerciales y financieros.


Sala de lo Constitucional: instrumento contra al gobierno y el FMLN

Desde el primer gobierno del FMLN, la oligarquía y el imperialismo encontraron en cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional elegidos en julio de 2009, el instrumento que necesitaban para desestabilizar la gestión gubernamental y ayudar a ARENA a recuperarse de la ruptura que había sufrido tras el surgimiento de GANA. Al perder el control sobre los órganos Ejecutivo y Legislativo, donde el FMLN comenzó a hacer alianzas con otros grupos de derecha, la oligarquía se atrincheró en la Sala de lo Constitucional, cuyos fallos son de obligatorio cumplimiento, incluso aunque violen la propia Constitución.

La Sala de lo Constitucional tiene cinco magistrados propietarios y cinco suplentes, pero las decisiones se toman con un mínimo de cuatro propietarios. Y resulta que desde julio de 2009 hay cuatro que coinciden en casi todas las decisiones, el 90% de las cuales han afectado al gobierno y al FMLN, y han beneficiado a ARENA y a los grupos oligárquicos, de quienes reciben un apoyo público cada vez más entusiasta.

En los años 2009-2011, los cuatro magistrados aliados emitieron fallos que les generaron apoyo en importantes sectores sociales, incluso en sectores progresistas, quienes creyeron que esos magistrados tenían «buenas intenciones» y no respondían a intereses políticos partidarios. Un fallo que les generó simpatía en la población fue el que emitieron contra un periódico de derecha que publicó fotografías de un menor sentenciado a siete años de internamiento por haber asesinado a un estudiante. Los magistrados también anularon la legalidad de dos partidos de derecha que no logaron los votos necesarios para mantener su personalidad jurídica y sus nombres. Otro fallo que le gustó a ciertos sectores, y que es violatorio de la Constitución, fue el que permite las candidaturas no partidarias. Desde ese momento, la Sala comenzó a emitir resoluciones que obligaban a cambiar aspectos constitucionales, o sea, con algunas de sus decisiones asumió el papel que le compete a la Asamblea Legislativa.

Pero a partir del año 2012, cuando el FMLN asumió la presidencia de la Asamblea Legislativa y lograba acuerdos con partidos de derecha minoritarios para facilitar algunas acciones del gobierno, los magistrados mostraron su agenda política para desestabilizar al gobierno, afectar al FMLN y favorecer a ARENA. Desde entonces, la Sala ha emitido 10 fallos que afectaron las finanzas del gobierno y protegieron los intereses empresariales, sobre todo de las empresas evasoras de impuestos, contra las cuales se había aprobado tributos que la Sala anuló. El siguiente cuadro muestra algunas de esas resoluciones.

Los magistrados también han anulado más de 10 decisiones del Órgano Ejecutivo y de la Asamblea Legislativa y varias elecciones de funcionarios de la Corte de Cuentas, del Tribunal Supremo Electoral, de la Corte Suprema de Justicia y de otras instituciones públicas, por supuestamente estar vinculados al FMLN, como si la militancia partidaria fuera un impedimento para ocupar cargos públicos.

La Sala llegó al extremo de anular un sistema de transporte público de pasajeros en el área metropolitana de San Salvador, alegando errores en el otorgamiento de la concesiones a las empresas de buses. Decenas de miles de personas que se transportaban diariamente por ese sistema se vieron afectadas por la decisión de la Sala, que busca anular uno de los proyectos más emblemáticos del gobierno y generar malestar en la población, que en general no reacciona contra los fallos de la Sala, salvo un sector organizado del movimiento popular.

Los magistrados hasta le impidieron al ex presidente Mauricio Funes tomar posesión del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), bajo el alegato de que no fue elegido para esa institución, a pesar de que las normas del PARLACEN establecen que los ex presidentes ingresan automáticamente como diputados propietarios. Al poco tiempo de tomar esa medida, la Fiscalía General de la República la emprendió contra Funes, quien no pudo hacer uso del fuero y tuvo que abandonar el país. La persecución contra Funes es parte de la estrategia imperial de golpear a la izquierda en el orden moral, para generarle desgaste político. Es en esa lógica que hay que entender la resolución contra Funes emitida por los magistrados de la Sala de lo Constitucional.

Los magistrados de la referida Sala han arremetido contra todos los órganos de poder. Y lo han hecho sobre todo cuando la Asamblea Legislativa logra elegir para presidir dichos órganos a personas vinculadas al FMLN o a algunos partidos minoritarios de la derecha. Los magistrados han golpeado hasta a la propia Sala, cuando anularon la decisión de la Asamblea Legislativa de trasladar hacia ella a dos magistrados electos en 2012, decisión que hubiera quebrado el poder de los cuatro. Con mucha astucia, los cuatro se protegieron y anularon la designación de dos que les quitaría el poder político

En fin, el llamado grupo de los cuatro ha golpeado el programa del gobierno y ha actuado decididamente para darle poder a ARENA y debilitar al FMLN. Pero pese al bloqueo de la Sala, el primer gobierno del FMLN logró buenos resultados para el pueblo y, junto a una correcta estrategia del FMLN, garantizó la victoria de 2014.


El plan del enemigo tras la victoria del FMLN en 2014

Tras la segunda derrota de ARENA en las elecciones presidenciales, la dirección de ese partido y la Embajada de Estados Unidos comenzaron a diseñar un plan que se aplicó con más claridad cuando ARENA logró recuperarse de la derrota y lograr 35 diputaciones en las elecciones para la Asamblea Legislativa de marzo de 2015. Con esa cuota en la Asamblea, ARENA impide las decisiones que requieren mayoría calificada de dos tercios, la elección de la mayoría de funcionarios de segundo grado, la aprobación de préstamos, bonos y donaciones, entre otras. Y si el FMLN logra acordar con los otros partidos algunas decisiones que requieren mayoría simple (como la aprobación de algunos tributos), ARENA recurre a la Sala de lo Constitucional para que las anule. De manera que desde el año 2015, el Congreso tiene más dificultades para imponer las medidas que requiere el gobierno para profundizar las transformaciones.


El plan de ARENA y la Embajada tiene los siguientes puntos:

Bloquear las finanzas públicas: ARENA casi nunca vota por el Presupuesto y muchas veces ha impedido que la Asamblea Legislativa apruebe préstamos y la emisión de bonos. Y si algún tributo se aprueba, gente vinculada a ARENA y al principal gremio de la oligarquía, la ANEP; recurren a la Sala para procurar su anulación. Esas decisiones contra los ingresos públicos van acompañadas de una campaña sistemática de los dirigentes de ARENA y de la ANEP así como de los medios de prensa de la derecha, para tratar de convencer a la población de que los problemas financieros del gobierno no se deben a la falta de ingresos, sino al exceso de gastos y a la corrupción pública, aunque nunca hayan denunciado algún caso de corrupción. La persecución contra el ex presidente Funes procura alimentar la idea de que los gobiernos del FMLN han sido muy corruptos. Y al vincular a Funes con la corrupción se intenta desvalorizar sus denuncias contra los gobiernos de ARENA y generar la sensación de que la izquierda no defiende valores morales. Porque no solo se trata del ataque al ex presidente, sino a funcionarios del gobierno actual y a dirigentes del FMLN calumniados hasta por un senador de Estados Unidos.

Bloquear el plan de seguridad pública: ARENA y la Embajada piensan que si el plan da frutos y la criminalidad disminuye y comienza a ser derrotada, el pueblo le daría más respaldo al gobierno y al FMLN. La forma de bloquear el plan es atacando las finanzas públicas y estimulando las acciones de grupos criminales cuyas armas provienen principalmente de Estados Unidos.

Generar malestar en la población, sobre todo si el gobierno, ante la precariedad financiera que arrastra desde finales de 2015, retrasa algunos pagos, recorta la inversión social o toma otras medidas impopulares por el lado de los ingresos y de los gastos.

Golpear al FMLN, sacándole funcionarios de algunos cargos importantes. Esa tarea la asumieron los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional, que impidieron la continuidad de un magistrado del FMLN en el Tribunal Supremo Electoral y expulsaron a otro que fue elegido por la Asamblea Legislativa. Los cuatro magistrados también anularon a varios de la Corte de Cuentas y a uno del Consejo Nacional de la Magistratura. Junto a las acciones de los magistrados, la embajadora de Estados Unidos presiona a algunos partidos minoritarios de derecha para que no se alíen al FMLN en la Asamblea Legislativa. En este componente del plan, también hay que señalar, la campaña de desprestigio contra algunos dirigentes del FMLN y ciertos funcionarios del gobierno.

Utilizar los hechos internacionales que fuesen convenientes contra el gobierno y el FMLN. En este punto, los medios de prensa de la oligarquía convirtieron la crisis de Venezuela en un hecho casi de la vida nacional. También utilizan a su favor el avance de la derecha en Argentina y Brasil.

Crear una crisis institucional que pudiera dar al traste hasta con la continuidad del gobierno. Los magistrados de la Sala de lo Constitucional, como dijimos antes, han emitido fallos contra importantes órganos de poder y continuamente desafían al gobierno con fallos absurdos desde la lógica jurídica pero bien atinados desde la lógica política, para que el gobierno desacate algún fallo y desate una feroz oposición de la prensa de derecha, los gremios de las grandes empresas, los políticos de derecha y hasta el gobierno de Estados Unidos, cuyo injerencia en la vida nacional no guarda mucha formalidad.

Ese plan va para tres años de haberse puesto en marcha, pero al cerrar el 2017 se puede decir que el gobierno y el FMLN lograron derrotarlo en sus partes fundamentales, por las siguientes razones:

Se impidió que las finanzas públicas colapsaran, a pesar del bloqueo de ARENA (a tributos, venta de bonos, préstamos y donaciones) y de la Sala de lo Constitucional (anulación de la reforma al Fideicomiso de Pensiones, inconstitucionalidad del Presupuesto Nacional y bloqueo a algunos tributos). La reforma de pensiones y el aumento de la recaudación fiscal (8.3% hasta octubre) le permitieron al gobierno solventar sus principales necesidades financieras.

Aunque el enemigo creó situaciones que generaron algunos descontentos (retrasos en pagos a proveedores, recorte del escalafón de salud y otras), no se generó un movimiento de protesta en las calles, aunque hubo algunos brotes pequeños, focalizados e inducidos. Los programa sociales han continuado y algunos se han ampliado, como el de paquetes escolares y el de pensión. También han surgido programas nuevos, como el de computadoras para niños y niñas que estudian en escuelas públicas, los que lleva a cabo el Instituto Nacional de la Juventud, entre otros.

Pese a la precariedad de las finanzas públicas, el Plan de Seguridad ha tenido éxitos. Los homicidios disminuyeron en un 27% y en San Salvador bajaron a la mitad.

El FMLN mantuvo su capacidad de alianza en la Asamblea Legislativa. Logró derrotar a ARENA en muchas iniciativas, donde ese partido se quedó solo: aprobación del Presupuesto, reasignación de fondos del presupuesto, elección de funcionarios de segundo grado, etc.

La Sala de lo Constitucional no logró quebrar la institucionalidad, pese a sus múltiples acciones desestabilizadoras: anulación de diputados y diputadas suplentes, magistrados de la Corte de Cuentas y magistrados del TSE, atentado contra el sistema de transportes del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS), inconstitucionalidad del Presupuesto Nacional, entre otras. Todos los fallos de la Sala han sido acatados, incluidos los que quebrantan el orden constitucional, pues el gobierno y el FMLN no pueden dar solo una batalla contra esa estructura de poder, que sería una batalla superior a sus fuerzas. El equilibrio estratégico en el sistema político impide que la Sala de lo Constitucional llegue a deponer al gobierno. Un hecho como ese generaría una crisis de tal ferocidad que sus propios atizadores no podrían soportar.

La economía cerró bien en 2017, con mayor crecimiento del PIB, aumento de las exportaciones y estabilidad de precios (inflación de 1.83% hasta noviembre).

A lo anterior hay que agregar una mejoría en el entorno internacional, tras las victorias del FSLN en Nicaragua y del PSUV en Venezuela, el avance de la izquierda en Honduras, pese al fraude, la superación de los obstáculos legales para la candidatura de Evo Morales en Bolivia y la derrota del imperialismo en Siria, para solo mencionar algunos hechos relevantes.

La necesidad de la hegemonía

El avance del FMLN no se traducido en una hegemonía de izquierda que permita aplicar un programa de transformaciones estructurales en todos los órdenes. Hay cambios importantes sobre todo en el terreno político, que arrancaron con los Acuerdos de Paz y se han profundizado desde 2009, pero siguen intactos el modelo económico y el sistema de explotación. Además, hay un equilibrio entre la izquierda y el proyecto de ultraderecha que representa ARENA.

La política neoliberal no ha continuado y el Estado está apoyando a los sectores populares, pero el neoliberalismo no ha sido derrotado ni se ha creado un modelo económico y político al servicio de los sectores populares.

El poder económico del capital nacional y extranjero sigue siendo muy grande en el país. Además, su ideología gravita en segmentos importantes de la población, dado su control de los principales medios de comunicación, de universidades, iglesias y otras instituciones creadoras de ideología. También hay que destacar que el peso político del gobierno de Estados Unidos en la vida nacional no ha disminuido.

El equilibrio en el sistema político le dificulta al FMLN (aunque no lo impide) avanzar en la transformación económica y social. Y si no se avanza en lo económico-social no se puede romper el equilibrio político y lograr la hegemonía de la izquierda. Por lo tanto, romper ese equilibrio es uno de los principales retos del FMLN para seguir gobernando y cambiando el país. Así fue concebido en los documentos programáticos aprobados en el Congreso del partido realizado a finales de 2015, donde se establecieron siete objetivos fundamentales para los próximos años:

Construir un país en paz derrotando las mafias, el crimen organizado, las pandillas y otras formas de delincuencia.

Erradicar el neoliberalismo y fortalecer al Estado, la propiedad social, mixta, social e individual, así como a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Sustituir el actual modelo económico comercial-financiero excluyente por un modelo sustentado en una economía productiva y solidaria, que garantice la soberanía y seguridad alimentaria, la canasta básica ampliada y el desarrollo socioeconómico sustentable en beneficio de las mayorías.

Profundizar la democracia política, económica, social y cultural en un marco de mayor participación popular, en la búsqueda de una sociedad menos desigual, con equidad entre hombres y mujeres y con la sustentabilidad ambiental como garantía del buen vivir.

Combatir la pobreza con vistas a su erradicación.

Alcanzar y profundizar la hegemonía política, ideológica, económica- social y cultural del proyecto revolucionario.

Reivindicar los derechos económicos, sociales y políticos de los salvadoreños y salvadoreñas en el exterior.

El logro de esos objetivos no significaría la creación de una sociedad socialista, pero sí implicarían una mejoría sustancial en las condiciones de vida del pueblo, un avance importantes de la propiedad social, la construcción de un Estado económicamente fuerte y bajo conducción de la izquierda y un proyecto revolucionario con una solidez que le permita seguir avanzando en la transformación revolucionaria de la sociedad y en la liquidación de los grupos oligárquicos.

El FMLN puede realizar una revolución social mediante rupturas parciales sucesivas con el sistema capitalista. Para ello es fundamental seguir avanzando en las reformas iniciada en 2009, ampliar los vínculos con la población, elevar la conciencia política del pueblo, aislar a la oligarquía y a sus instrumentos de lucha mediante las alianzas con los sectores afectados por el programa neoliberal, fortalecer al partido y seguir mejorando el desempeño del gobierno.

*Economista dominicano‑salvadoreño.

Este artículo fue publicado en la antología Los gobiernos progresistas y de izquierda en América Latina, Roberto Regalado (compilador), Partido del Trabajo de México, Ciudad de México, 2018.


Tomado de: Alai

Categorías: - - - - -

Ultimas Análisis y Opinión

Más Análisis y Opinión »

Ultimas de El Salvador

Más sobre El Salvador »

Canal en movimiento

Venezuela |

VENEZUELA VOTA

Vea más videos comunitarios »

Logo Alba TV

Alba TV es un proyecto para la integración desde los pueblos, desde los movimientos sociales, desde las comunidades que junto a las televisoras comunitarias del continente articulamos las luchas populares contra el imperialismo, por la construcción y fortalecimiento de la identidad del sur, y para impulsar las transformaciones políticas, económicas y culturales hacia el socialismo.

Email: albadelospueblos@gmail.com

Caracas - Venezuela

RSS youtube vimeo

Alba TV 2007 - 2018
Permitida la reproducción citando la fuente.

Desarrollado con software libre
SPIP | Xhtml | CSS