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Entrevista a Carlos Alzugaray

“El bloqueo es una presa a la que se le abrió un hueco que se va expandiendo cada vez más”

Cuba | 11 de agosto de 2016

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Luismi Uharte*, entrevista a Carlos Alzugaray, exdiplomático y experto en relaciones Cuba-EE.UU.

Carlos Alzugaray es una de las voces cubanas más autorizadas para abordar la relación histórica entre Cuba y EE.UU. Ex embajador y diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores. Profesor Universidad, analista Político y experto en relaciones Cuba-EE.UU.

Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU. a fines de 2014, la visita el pasado marzo del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba se convirtió en un hitó histórico. ¿A día de hoy cuales son los efectos más relevantes de dicha visita?

En primer lugar hay que recordar que la visita de Obama tenía tres objetivos prioritarios. Por un lado, consolidar la relación abierta con el gobierno cubano. Por otro lado, materializar una operación de marketing público, como ha hecho Obama en otros lugares, pretendiendo transmitir ante la sociedad cubana que ahora EE.UU. es “very nice”. En tercer lugar, utilizar la política hacia Cuba como uno de los símbolos de la nueva práctica política del gobierno estadounidense ante el mundo, que se sintetizaría en: “somos capaces de resolver el problema con Cuba y con otros países”.

Paralelamente Obama tenía que mandar un mensaje a la opinión pública norteamericana de que lo estaba haciendo iba a dar resultados y demostrar que no estaba cediendo ante Raúl Castro. Algunos analistas cubanos pensaban que el discurso de Obama estaba solo destinado a los cubanos y no es así, ya que estaba destinado a 3 públicos: a Cuba, a los aliados de EE.UU. y a la opinión pública norteamericana.

Has mencionado los réditos obtenidos por el gobierno de Obama de esta visita, pero ¿cuáles fueron las ganancias para el gobierno cubano?

Para Cuba la normalización de relaciones es un objetivo estratégico y la visita de Obama, indudablemente, consolida un proceso que continúa su curso. Lo que marca la visita es un momento político que refuerza las tendencias existentes. Las negociaciones que se estaban dando en diversas áreas (medioambiente, seguridad, etc.) desde antes de la visita, se han fortalecido tras el paso de Obama por La Habana.

Por otro lado, la gran ventaja para Cuba es económica, y esto se traduce en aspectos tan trascendentales como el acceso a créditos, el aumento del turismo (uno de nuestros principales sectores económicos), la mejor imagen internacional. Ten en cuenta que el hecho de ser un país bloqueado por la principal potencia del mundo hace que mucha gente tenga miedo y no se atreva a comerciar con Cuba. Fíjate ahora como se están moviendo países europeos de la talla de Francia, España y otros que antes tenían muchos recelos.

De cualquier manera, la supuesta ganancia en el plano económico parece que es mutua vista la posición de ciertos grupos económicos estadounidenses. ¿Qué efectos tuvo la visita en este plano?

Efectivamente el interés económico de EE.UU. es conocido y lo más destacado de la visita fue que con Obama llegó un importante grupo de empresarios (principalmente cubano-americanos) con los cuales se realizó un encuentro de negocios. En un primer momento querían que el encuentro fuera solo con nuestras empresas privadas pero finalmente tuvieron que acceder a que participaran también nuestras empresas estatales.

Esta nueva estrategia de EE.UU. no oculta sin embargo que mantienen su objetivo histórico de someter a Cuba, aunque en este caso por una vía menos agresiva. ¿Hasta qué punto puede tener éxito esta nueva estrategia de Washington?

En primera instancia hay que volver a subrayar por enésima vez que EE.UU. se vio obligado a cambiar su política porque su estrategia histórica fracaso, ya que la resistencia de Cuba dio frutos. Por otro lado, creo que la política del gobierno estadounidense hacia Cuba es “un blanco en movimiento”, se va adaptando. Hay diversas perspectivas y una es la que yo llamo, parafraseando un canción de Roberta Flack, la de “kill me with Kiss…” (“mátame a besos lentamente”). Hay un grupo que plantea el “beso de la muerte” y que considera que lograrán el cambio de régimen por la vía del acercamiento a Cuba.

Personalmente considero que esa apuesta no tiene recorrido, que no lo van a lograr. Obviamente plantea grandes desafíos pero hay que tener claro que la sociedad cubana se ha transformado. Si EE.UU. logró dominar a Cuba hace un siglo fue porque tuvo aliados importantes dentro de la isla y hoy no aparecen por ningún lado. Hay alguno esporádico pero la situación previa a la revolución no se va a dar.

Hay otros sectores que plantean que lo importante no es cambiar el régimen sino conseguir que el país de garantías para invertir y que tenga un comportamiento a nivel internacional más moderado (a diferencia de lo que pudo ser en las décadas del 60 al 80). Esta perspectiva parece mucho más sensata.

La crisis en Venezuela está afectando a la economía cubana. Algunos analistas han establecido comparaciones con la URSS y advierten del fuerte impacto si el gobierno bolivariano cae. ¿Qué previsiones puedes hacer al respecto?

En primer lugar, no creo que en Venezuela se vaya a producir un colapso del gobierno de Maduro. Pero sí ocurriera y entrara la derecha, no va a poder cambiar la relación comercial de manera brusca. Nuestra relación es de beneficio mutuo, ya que Cuba aprovecha precios favorables del petróleo pero para Venezuela también es favorable la presencia de los médicos cubanos porque no podría sustituirlos con médicos venezolanos.

Por otro lado, nosotros no tenemos la dependencia que teníamos con la URSS, con la que si había un subsidio de miles de millones de dólares y una relación comercial que lo abarcaba todo (exportación de azúcar, importación de petróleo y alimentos…). Hoy Cuba tiene una posición internacional más diversificada. Es un error comparar el nivel de dependencia con Venezuela con la URSS.

Brasil ha sido también en los últimos años un socio importante para Cuba. ¿Cómo ha afectado el reciente golpe contra la presidenta Rousseff y el PT, teniendo en cuenta que este país está siendo clave en la construcción del proyecto estratégico del puerto del Mariel?

Recuerda que la relación con Brasil es buena desde la época de Fernando Henrique Cardoso en los años noventa. En este país no hay fuerzas políticas tan anti-cubanas como pueda haberlo en Venezuela. Además, los negocios entre Cuba en Brasil no solo se restringen a lo estatal sino que hay empresas privadas brasileñas importantes que tienen presencia en Cuba.

Aunque no hay duda de que la situación en Brasil y el retroceso general de los gobiernos progresistas nos perjudica. Sin embargo, Cuba se ha sabido mover con todas las fuerzas políticas de la región. Por ejemplo con Macri en Argentina no se ha producido un deterioro en la relación.

La negociación en territorio cubano entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC es otro hito que sitúa al país en el centro del tablero latinoamericano y mundial. ¿Cuáles son los efectos más positivos para Cuba?

Cuba está mostrando su capacidad como facilitador en el mundo. Está demostrando que puede tener diálogo político con fuerzas muy diversas. Que se esté desarrollando en La Habana un proceso tan trascendental para todo el continente como la negociación para terminar el conflicto armado colombiano es uno de los grandes éxitos de la diplomacia cubana. Un éxito que viene de atrás porque no hay que olvidar que esto empezó con Fidel. Además, el papel garante de Cuba está sirviendo para mejorar nuestra imagen incluso ante la opinión pública norteamericana.

Hoy día, podemos afirmar que todo el mundo tiene una actitud positiva hacia Cuba, incluso entre los gobiernos que se ubican en posiciones lejanas a las nuestras como el de Santos en Colombia, o el de Peña Nieto en México.

Las elecciones presidenciales en EE.UU. están cerca y no es descartable un triunfo del candidato del Partido Republicano, Donald Trump. ¿Si esto ocurriera qué impacto podría tener en el actual proceso de negociación y normalización?

Si observamos el campo republicano vemos que Trump no es el que se ha manifestado con más beligerancia contra Cuba. De hecho, otros pre-candidatos como Ted Cruz, Marcos Rubio y Jeff Bush tenían posiciones mucho más agresivas contra nuestro país. Hay un signo de interrogación respecto a cómo gobernará Trump: como un populista que mete miedo o como un hombre de negocios inteligente. No creo que la derecha cubano-americana vea en Trump un aliado claro, pero de cualquier manera, es una incógnita.

En cuanto a Hillary Clinton, ella tiene vínculos con la derecha cubano-americana, pero a su vez está comprometida con la política exterior de Obama y creo que mantendría la misma línea.

La disputa interna en el poder legislativo estadounidense respecto al bloqueo contra Cuba continúa. ¿Cuál es el tema más destacado en estos momentos?

Lo más reciente es la disputa en torno a dos enmiendas importantes para flexibilizar el bloqueo a Cuba. Una de ellas levantaría la prohibición de viajar a Cuba y la otra permitiría que el país pudiera comprar a crédito alimentos a EE.UU., ya que seguimos pagando por anticipado, lo cual dificulta mucho el proceso. El argumento para bloquear el crédito es que Cuba estaba en la lista de países terroristas, pero como ya salimos de esa lista la excusa desapareció.

Lo más relevante es que el lobby cubano-americano está presionando cada vez más para que las enmiendas no lleguen al pleno de las cámaras, porque sienten que las fuerzas anti-bloqueo tienen cada vez más peso y sospechan que disponen de los votos suficientes para aprobarlas. Cualquier día de estos amanecemos con la aprobación de la enmienda para viajar libremente a Cuba. Esto supondría el inicio del fin del bloqueo.

Otro de los temas más recientes y sorprendentes es la llegada de inversión estadounidense en el sector del turismo. Esto es un salto cualitativo…

Este mes de julio se abrió el hotel Fort Point bajo administración de Sheraton. Será como el modelo del Meliá Cohíba, es decir, lo administra una empresa extranjera, en este caso estadounidense, y la propiedad es 100% cubana, concretamente una empresa de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).

Se cruzó el rubicón. Imagínate el bloqueo como una gran pared de una presa, a la que se la abrió un hueco que con el paso del agua cada vez se va expandiendo más. Yo hace 2 meses decía que el bloqueo era el elefante en el cuarto y hoy día el elefante está saliendo del cuarto.


*Luismi Uharte. Parte Hartuz Ikerketa Taldea. Esta entrevista fue publicada en la edición impresa del periódico vasco Gara, el 6 de Agosto del 2016.

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