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Por Secretaría General de la OSPAAAL*

Inicio de la Revolución colocó a Palestina en el mapa geopolítico del Medio Oriente

Palestina | 18 de enero de 2018

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Foto: Archivo.

Palabras de la secretaria general de la OSPAAAL, en nombre del Partido Comunista de Cuba, pronunciadas en el acto político por el 53 aniversario del inicio de la Revolución Palestina

Unión Árabe de Cuba

Me honra, en nombre del Partido Comunista de Cuba, el partido único y unido de la Revolución Cubana que tengo la responsabilidad de representar ante el Secretariado Ejecutivo de la OSPAAAL, extender un saludo fraterno al pueblo heroico de Palestina, a sus autoridades y a sus organizaciones patrióticas, en ocasión de conmemorarse el 53 aniversario del inicio de la Revolución Palestina.

El Movimiento de Liberación de Palestina, organización revolucionaria fundada por el respetado e inolvidable líder Yasser Arafat, que en enero de 1965 inició la lucha armada contra la ocupación israelí, atesora el mérito de haber protagonizado la primera respuesta estructurada a la injusticia histórica que representó la constitución del Estado de Israel en el suelo palestino fracturado en virtud de la aplicación parcial y parcializada de la Resolución 181 de las Naciones Unidas de 29 de noviembre de 1947, en tanto se impidió y se ha impedido sistemáticamente a Palestina la constitución del suyo propio con todos sus atributos y derechos nacionales.

El inicio de la Revolución Palestina fue la legítima reacción organizada del pueblo oprimido a Al Nakba, la catástrofe que enlutó a Palestina apenas 24 horas después de que el Estado de Israel se proclamase unilateralmente, el 14 de mayo de 1948, tragedia que marca la sucesión del despojo y las masacres sionistas con el propósito de apoderarse de la totalidad del territorio, de provocar el éxodo forzado y masivo, de expulsar a la población palestina de su suelo patrio, el signo criminal de una política que llega a nuestros días bajo la forma repudiable de genocidio.

Al estallar la lucha armada de la Revolución Palestina, en frontal rechazo al proyecto colonialista, expansionista y racista del sionismo y del imperialismo, encabezado por los Estados Unidos; Arafat y sus compañeros colocaron por vez primera a Palestina -con rumbo inexorable hacia la independencia nacional- en el mapa geográfico y político del Medio Oriente.

La justeza de aquel estallido abriría el camino hacia el reconocimiento de tan digna batalla como causa central de los pueblos árabes, al posterior reconocimiento de la Organización para la Liberación de Palestina como único y legítimo representante de su pueblo, al reconocimiento bilateral del Estado Palestino por un creciente número de países, por la comunidad internacional como miembro pleno de la UNESCO y como Estado Observador por la Organización de Naciones Unidas, así como a la batalla por el reconocimiento como miembro de pleno derecho en el seno de la propia ONU.

Pocos pueblos del mundo, bajo condiciones de ocupación colonial y privados por la superioridad de la fuerza del ejercicio de sus derechos nacionales, han tenido que resistir en circunstancias tan difíciles, extremas, los intentos de exterminio físico, los viles asesinatos, la arbitraria privación de libertad a sus combatientes y líderes; catástrofes humanitarias, destrucción de sus riquezas y apropiación de sus fuentes de vida; el oprobio de muros racistas que consolidan la usurpación de los asentamientos y el robo del territorio de la nación; la burla al Derecho Internacional y a la legislación de consenso mundial relativa al conflicto israelo-palestino con absoluta impunidad y con la interesada complicidad hacia el país ocupante de la más poderosa potencia militar del planeta y sus aliados.

Para vergüenza del Estado sionista y para orgullo de quienes acompañamos a su pueblo heroico, Palestina ha vencido a la muerte, el saqueo y sufrimientos indescriptibles a lo largo de siete décadas. El espíritu y la fuerza moral de su causa están enraizados a profundos sentimientos de identidad nacional que no han sido ni podrán ser destruidos.

Si la política diseñada con ilimitada crueldad al propósito de impedir la constitución del Estado Palestino independiente no fuese suficientemente ilegal e inmoral, justo en el año en el que se conmemoró el 70 aniversario de la Resolución de Naciones Unidas que condujo a la partición de Palestina, recibimos con indignación la noticia de que la actual Administración norteamericana adoptó la decisión de trasladar su embajada a Jerusalén y reconocer unilateralmente a la Ciudad Santa como capital del Estado sionista.

Tal decisión, que suscitó el enérgico rechazo de todas las fuerzas progresistas y revolucionarias, así como la condena de la mayoría absoluta de la comunidad internacional expresada mediante votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, va encaminada a pisotear uno de los atributos del Estado Palestino reconocido por la legalidad internacional, su ciudad capital; a escalar aún más el conflicto israelo-palestino, a bloquear el curso de una solución justa que favorezca la paz. Es una declaración de guerra a las negociaciones de paz que ya acumulaban un trayecto de 25 años con muy precarios resultados.

Frente al más reciente atropello deben reverdecer la resistencia y la unidad. La unidad nacional palestina es premisa esencial de la fortaleza que exige el camino hacia la victoria. Unidad, unidad y más unidad para tejer un bloque indestructible de la nación Palestina ante el enemigo sionista – imperialista común!

Ante la nueva prueba de repugnante fuerza de ese enemigo común que lo es, al propio tiempo, de toda la humanidad, han de alzarse con mayor vigor y firmeza las voces de la solidaridad internacional. La dignidad del pueblo palestino, la perseverancia que lo caracteriza, el sacrificio prolongado de sus hombres, mujeres, ancianos y niños, han motivado históricamente incontables muestras de apoyo que corresponde incrementar. Solidaridad, solidaridad y más eficaz solidaridad para construir una plataforma global de respaldo a Palestina, que nunca nos parecerá suficiente frente a la mayúscula injusticia de la cual es víctima.

Cuba enaltece y agradece la nobleza del pueblo palestino que se manifiesta en su capacidad para reciprocar solidaridad, como la que siempre ha profesado a las batallas de la Revolución Cubana frente al imperialismo, en su momento por la libertad de nuestros Cinco Héroes y a nuestra cruzada permanente contra el bloqueo.

El Partido Comunista de Cuba, junto a las organizaciones políticas, sociales y de masas, reafirmamos a Palestina que la voz de esta pequeña isla rebelde no se apagará jamás en el justo reclamo del derecho al retorno para los refugiados, la liberación de los presos políticos y el cese de la ocupación; en la defensa inequívoca del legítimo derecho a la constitución del Estado Palestino libre y soberano, con Jerusalén Oriental como su capital, dentro de las fronteras previas a la guerra de agresión sionista de 1967.

A 53 años de que se encendiese en suelo patrio la luz de la independencia nacional, recordamos con sincero respeto al líder histórico Yasser Arafat y a todos los mártires de la Revolución Palestina, les ratificamos el compromiso solidario e internacionalista de Cuba con la batalla irrenunciable por una Palestina Libre, y les compartimos la certeza de que Palestina vencerá.

¡Hasta la victoria siempre!

La Habana, 11 de enero de 2018

*Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina


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