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El lado oscuro de la elección chilena

Chile | 17 de enero de 2010

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La legitimidad del sistema democrático chileno deja mucho que desear, según el análisis de las cifras electorales oficiales citadas por la última encuesta. La atención de los grandes medios se concentró en los porcentajes de Piñera y Frei, pero no infló aspectos relevantes de la muestra: a diferencia de sus partners europeos –y desarrollados deverdad–, el nuevo socio de la OCDE carece de una prensa diaria independiente; los chilenos creen cada vez menos en la política y en los partidos; en diciembre votó menos gente que en el plebiscito de 1988 y el pinochetismo sin Pinochet sigue vivo y coleando.

Sebastián Piñera “gana” con 50,9% y Eduardo Frei alcanza 49,1%: el resultado de esta encuesta y la decisión de Marco Enríquez-Ominami
(ME-O) de apoyar al candidato oficialista “para cerrarle el paso a la
derecha” fueron los hechos más relevantes de las jornadas vísperas de
las elecciones chilenas del domingo 17 de enero.

La encuesta Mori, difundida el 13 por la socióloga Marta Lagos, informó que la intención de voto del 40,8% –de 1.200 personas mayores de 18 años consultadas “cara a cara” entre el 1 y el 9 de enero– se pronunció a favor de Piñera, 39,4% dijo que votará por Frei, 7% votará nulo o blanco y 12,8% no vota, no sabe o no responde. Cómo sólo son válidas las preferencias adjudicadas a los candidatos, Piñera tendría mayoría absoluta (más de la mitad + 1 voto) que exige la ley, con una ventaja 1,8%, equivalente a 124.869 votos.

Empero, el 1,8% resulta inferior al margen de error de 3% de la muestra, de modo que el guarismo puede variar abajo o arriba. La pelea será voto a voto y captar a electores de ME-O es crucial para ambos candidatos, principalmente porque después de conocida la encuesta el joven político decidió apoyar a Frei. La muestra se cerró el 9 y no cubrió los estados de ánimo creados por el debate por TV, ni el impacto de la adhesión de ME-O, cuya votación en diciembre fue de 20,1 %.

Después de la primera vuelta se difundieron tres encuestas de escasa
credibilidad, ninguna “cara a cara” y todas vinculadas a diarios de El
Mercurio y universidades de extrema derecha. La encuestadora Mori
anticipó al ganador en las elecciones 1993, 2000 y 2006, en tanto la
socióloga Lagos acertó en las elecciones de 1988, 1989 y 2003 desde la
encuestadora Cerc: en 2006 dieron 53% a Bachelet (obtuvo 53,5%) y 47%
a Piñera (alcanzó 46,5%).

Medios sin independencia

La encuesta también demuestra que en Chile no existe prensa diaria
independiente. Sólo 17% dice que El Mercurio (de Agustín Edwards) y La
Nación (del Estado) son independientes, mientras 22% atribuye
“independencia” a La Tercera (de Álvaro Saieh). La mitad de la
población no sabe o no responde si los diarios son independientes o
no, explicó la responsable de la encuesta. Dijo: “Todo lo anterior
muestra que Chile está lejos de tener una prensa “independiente” a los
ojos de la población y esto vale la pena consignarlo en el momento en
que Chile entra a la OECD, para poder medir la evolución de este
importante indicador del grado de desarrollo de un país, cual es
contar con prensa independiente”.

La decisión de ME-O de “cerrarle el paso a la derecha” fue valorada
por Frei, pero muy criticada por ciertas cúpulas de la Concertación
que la estimaron tardía o soberbia, porque no lo aludió por su nombre
sino como “el candidato que obtuvo el 29,6%” en diciembre (1.003.012
votos menos que los 3.056.526 de Piñera).

Los votos ME-O son ahora más anhelados que nunca. Según la encuesta,
el 44% de sus 1.396.655 sufragios se volcarán a Frei, 20% a Piñera,
21% serán nulo/blanco y 15% no sabe o no votará. En segunda vuelta
siempre vota menos gente que en la primera, y esta vez, según la
encuesta, el nivel histórico de 3% de votos blancos/nulos se elevaría
a 7%, con 3% proveniente de electores ME-O. La encuesta, terminada dos
días antes del último debate por TV, se difundió horas después que
ME-O anunciara que votaría por Frei y dejaba en libertad a sus
adherentes, de modo que no registra el impacto de esos hechos. Lagos
dijo que para revertir sus pronósticos debería volcarse a Frei la
mitad de los votos nulo/blanco de ME-O. Y eso equivale a 143.813
sufragios, 18.944 votos más que la frágil ventaja atribuida a Piñera
en la encuesta.

Legitimidad democrática cuestionable

La legitimidad del sistema democrático chileno deja mucho que desear,
según el análisis de las cifras electorales oficiales citadas por la
encuesta. En el juego democrático está participando sólo el 59% de la
población mayor de 18 años. El futuro presidente será elegido por
6.937.519 electores de un total de 11.754.007 ciudadanos
potencialmente aptos para votar, donde 31% no se ha inscrito.

La inscripción electoral es voluntaria, en cambio el acto de votar es
obligatorio y, en teoría, no sufragar amerita una sanción. Existen
3.643.742 ciudadanos habilitado para elegir que no quieren
inscribirse, y a este grupo debería añadirse el 12,8% de abstención
(1.038.114 personas), y luego, sumar aquellos 284.369 que votaron en
blanco (85.014) o nulo (199.355), cuya postura crítica ante la
política de cogollos nunca se toma en cuenta.

La suma de no inscritos, inscritos renuentes a votar y quienes votan
blanco/nulo representan el 41% de la población chilena apta para
elegir su presidente (a). En números redondos, 4 de cada 10 chilenos
no se interesan en el juego. La magnitud de la no participación se
parece demasiado a las cifras que invoca la dictadura de Honduras
cuando reivindica la “legitimidad” de su parodia electoral.

Los electores que en diciembre se abstuvieron de votar, más quienes
votaron blanco/nulo ascendieron a 1.436.824, cifra parecida al
codiciado botín de 1.396.655 electores que ME-O dejó en libertad de
acción. La suma de ambos sectores identifica a 2.833.479 ciudadanos
inscritos, 41% del electorado que en diciembre expresó algún grado de
disconformidad con el sistema político imperante, de cúpulas
partidarias omnipotentes, prácticamente estalinianas y que existen en
las tiendas de todo el espectro. Si se agregan los 3.743.742 no
inscritos existiría un 55,12% de chilenos mayores de 18 años con una
visión crítica sobre el juego democrático y los barones de la
política, o sea, 6.477.221 ciudadanos (as).

La encuesta reveló un 49% de insatisfechos con el funcionamiento de la
democracia en Chile, contra 42% detectado en Enero de 2006. Los
satisfechos descendieron desde el 56% detectado hace 4 años a 49% en
enero 2010. Sólo 37% siente que lo representan determinados partidos
políticos, cifra menor al 41% de 2006. Un 8% no respondió o dijo no
saber si está representado, el doble del 4% de 2006.

El interés por la política también decreció y hoy vota menos gente que
hace 21 años. En el plebiscito del SI o NO, que en 1988 aprobó el
término de la dictadura de Pinochet, participó el 98% del padrón
electoral, entonces de 7.435.913 electores, es decir, votaron
7.251.930 personas, incluyendo quienes votaron nulo o en blanco.
Veintiún años después, en diciembre pasado, la participación real
descendió en 1%, a 7.221.880 electores, pese a que en más de dos
décadas se inscribieron 849.273 nuevos votantes, para ingresar a un
padrón que creció modestamente en 9%, con 8.110.265 electores. Los
votos “válidamente emitidos”, que excluyen nulos y blancos,
descendieron más de 2%: de 7.086.679 a 6.937.519. Desde la segunda
vuelta de Michelle Bachelet en 2006 se registraron sólo 64.289 nuevos
votantes.

Una de las exigencias de ME-O para apoyar a Frei fue una ley de
inscripción automática y votación voluntaria (en futuras elecciones),
y aunque el gobierno la envió al parlamento son urgencia, la
iniciativa fue abortada por el derechista senador saliente ex DC
Adolfo Zaldívar. Antes, el mismo proyecto fue bloqueado por los
propios “lores” del oficialismo.

En el análisis de los resultados electorales de diciembre suele ignorarse la debilidad de Piñera en la primera vuelta –comentó Lagos– , al obtener escasos 3.056.526 votos, con 236.394 sufragios menos que en la segunda vuelta de 2006. Aquella vez, en primera vuelta la derecha (Piñera + Joaquín Lavín) alcanzó el 48% y en diciembre Piñera obtuvo apenas 44%.

El pinochetismo vive y colea

Un aspecto relevante de la encuesta, pero ignorado por los grandes
medios, es la vigencia del pinochetismo sin Pinochet “realmente
existente”. El 86% de los votantes de Piñera que tenían derecho a voto
en 1988 apoyaron al dictador, mientras 70% de los adherentes de Frei
rechazó a Pinochet (los encuestados jóvenes no votaban en 1988). Sólo
14% de votantes por Piñera estima que la dictadura de Pinochet fue
mala, mientras lo mismo piensa el 81% de los votantes de Frei.

La dualidad negocios-política de Piñera es aceptada por el 62% de sus
partidarios, mientras 27% opina que tiene un conflicto de intereses.
La vigencia de la Concertación también está en entredicho y en los hechos ya se amplió al incorporar indirectamente a los comunistas. El 76% de los votantes de Frei dice que la Concertación se mantiene vigente, mientras el 80% de los votantes de Piñera sostiene lo contrario. Una consecuencia de esta elección será por lo menos un aggiormiento de la alianza de gobierno.

Respecto al perfil ideológico “liberal versus conservador” de los candidatos, la gente considera más “liberal” a ME-O, “lo que a la vezdice mucho de su electorado”, comentó Lagos. Incluso, lo ven más “liberal” que al socialista disidente Jorge Arrate, mientras Frei y Piñera exhiben una valoración conservadora similar y “representan un Chile más conservador, como la mayoría del país”, reflexionó la socióloga. En la escala “liberal-conservador” de 0 a 10, ME-O registra 3,9, Arrate 4,2, Frei 7,41 y Piñera 10. Esta visión sitúa a Piñera en la extrema derecha y a Frei en el centro, que hoy se alude como “centro-izquierda”. (La derecha hoy se califica directamente a Frei y
a la Concertación como “la izquierda”, como para introducir “miedo”).

En la escala de 0 a 10 “izquierda-derecha” ME-O se sitúa en 4,1, no muy lejos de Frei (4,76), aunque está suyo en la escala “liberal-conservador”. Piñera fue valorado 8,92, muy cerca del 10, que para la encuesta es la derecha máxima. “En otras palabras, opinó Lagos, la escala “izquierda-derecha” nos dice menos sobre esta elección que la escala “liberal-conservador” (Arrate se ubica en el1,6 “izquierda-derecha”). “Si en algún momento se dijo que no había mucha diferencia entre los candidatos, estos datos muestran todo lo contrario, los electores distinguen grandes diferencias entre ellos”, aseguró Lagos. “La campaña no ha reflejado en toda su dimensión estas diferencias. La política importa para los electores que eligen a su candidato por su pasado, por el sector en que están, por los valores
que han defendido”.

Comentario final

Al parecer, mucha gente no asocia a Piñera con los peores males del
capitalismo salvaje, porque según la encuesta internacional de la
compañía británica GlobeScan, encargada por la BBC para "celebrar" en
noviembre la caída del Muro de Berlín, entre 29.033 encuestados en 27
países los chilenos lideraron la postura por un gobierno más activo en
el control del capitalismo salvaje: 9 de cada 10 ciudadanos pidieron
más acción gubernamental en la redistribución de la riqueza (algo que
no está en la cabeza de Piñera), mientras 84% reclamó más acción del
gobierno en la regulación del capitalismo e incluso 72% abogó por más
propiedad estatal en la economía.

La encuesta tuvo escasa difusión porque los resultados mostraron un
rechazo mundial de 74% al capitalismo neoliberal contemporáneo tal
como existe hoy. En 2005 GlobeScan detectó en 20 países una mayoría de
63% favorable al capitalismo como el mejor sistema posible. Estos
fueron los resultados obtenidos en Chile:

91% opinó que el gobierno debe tener un rol más activo en la
distribución uniforme de la riqueza, solamente 5% apoya un papel menos
activo y 3% prefiere el rol actual.

84% pidió una mayor presencia del gobierno en la actividad
reguladora del capitalismo, mientras 9% clama por un rol menor y 3%
apoya el papel actual.

72% reclamó más control gubernamental de industrias importantes
(minería, energía, etc.), mientras 11% quiere menos control y 9%
prefiere el actual.

59% dijo que el colapso de la Unión Soviética fue positivo, mientras
11% estima que fue malo y 30% no ofreció respuestas.

48% declaró que el capitalismo de libre mercado libre tiene problemas que se deben resolver con más regulación y reformas, pero el 20% cree que se necesita un sistema distinto y apenas 5% estima que el mercado libre es aceptable sin cambios.

*) Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

Fuente: Ernesto Carmona

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