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Por Luís Salas Rodríguez

El reto de recuperar y adecentar para transformar

Venezuela | 13 de diciembre de 2015

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Por Luís Salas Rodríguez.-

12 diciembre 2015 ·

Las visibles y necesarias manos del Estado.

“Estamos sufriendo ahora un mal ataque de pesimismo económico. Es frecuente oír que la época de enorme desarrollo económico (…) se ha acabado; que el ritmo de mejora en los estándares de vida claramente se ralentizará; y que un declive en los niveles de prosperidad es mucho más probable que una mejora en las décadas próximas. Creo que esto es una interpretación muy errónea de lo que nos está pasando. Estamos sufriendo no por los achaques de la vejez sino por los dolores crecientes que los cambios rápidos producen, por los reajustes de un período económico a otro.”

J.M. Keynes. Las posibilidades económicas de nuestros nietos.

El 31 de diciembre de 1933, John Maynard Keynes dirigió una carta abierta a Franklin D. Roosevelt, el único presidente de Estados Unidos que se enfrentó al capital especulativo y monopólico. Roosevelt tomó posesión de su cargo en marzo de ese año en medio de la Gran Depresión. Y como acto de bienvenida por parte de los barones económicos responsables de la misma, fue objeto de una brutal corrida bancaria para dejar constancia que no estaban dispuestos a ceder sus privilegios. Pero no se amilanó, y más bien de dicho trance tomó el impulso y legitimidad que necesitaba para atacar.

Cuenta la historiadora Doris Kearns Goodwin en su biografía de Roosevelt, que reflexionando un día junto a su equipo sobre el reto que había asumido dijo: “Consideran al Gobierno un mero apéndice de sus propios negocios. Ahora sabemos que el Gobierno del dinero organizado es tan peligroso como el Gobierno del crimen organizado. Son unánimes en su odio hacia mí y les agradezco su rencor“.

A partir de entonces, se hizo popular una expresión inventada por Roosevelt resultante de la contracción de banquero y ganster: banksters. La idea era simple: no hay diferencias fundamentales entre unos y otros. En el fondo, actúan con el mismo desprecio contra el resto en la búsqueda de sus intereses, siendo las únicas diferencias el grado de ilegalidad de las actividades de unos y otros, y el hecho, denunciado más tarde por Edwin Sutherland en Delitos de Cuello blanco, de que la imagen social de los primeros se ampara por el control de la opinión pública que ejercen, con el agravante que los daños económicos sociales que infligen sus actos suelen ser mayores, más profundos y duraderos que el de los gansters tradicionales.

La carta de Keynes comienza así: “Usted se ha convertido en el guardián de aquellos que en cada país procuran reparar los males de nuestra condición por medio de experimentos racionales, dentro del marco de referencia del sistema social existente. Si no tiene éxito, el progreso nacional se detendrá y se encontrarán solos combatiendo entre ellos, por una parte la ortodoxia, por otra la revolución. Pero, si lo tiene, métodos nuevos y más audaces serán experimentados por todas partes, y nosotros podremos fechar el primer capítulo de una nueva era económica (…)”

Y continúa un poco más adelante :

“Usted se enfrenta a una doble tarea: recuperación y reforma. La recuperación de la depresión y la aprobación de las reformas económicas y sociales que debieron haber sido introducidas hace mucho tiempo. Para la primera, la velocidad y los resultados rápidos son esenciales. El segundo puede ser urgente también, pero la prisa será perjudicial, y la sabiduría y una visión a largo plazo son más importantes que un resultado inmediato. La fuerza motriz necesaria para lograr la reforma de largo alcance vendrá a través del prestigio de su administración por el éxito en la recuperación a corto plazo. Por otro lado, la reforma, sabia y necesaria, puede en algunos aspectos, dificultar y complicar la recuperación, ya que ello alterará la confianza del mundo de los negocios y debilitará sus motivos existentes para la acción, antes de haber tenido tiempo de poner otros en su lugar. Puede que la sobretarea de su máquina burocrática, el individualismo y el viejo sistema de acaparamiento de los cargos públicos por el partido victorioso, no hayan dejado a ninguno demasiado fuerte. Y esto confundirá el pensamiento y el objetivo de Ud. y de su administración, dándole de pronto demasiado para pensar.

(…) El objetivo de la recuperación consiste en aumentar la producción nacional y poner más hombres a trabajar. En el sistema económico del mundo moderno, la salida se produce principalmente por la venta, y el volumen de la producción depende de la cantidad de poder adquisitivo, en comparación con el costo de producción, que se espera que haya en el mercado. Hablando en términos generales, por lo tanto, el aumento de la producción depende de la cantidad de poder adquisitivo, en comparación con el precio de costo de producción, que se espera que haya en el mercado. Por consiguiente, un aumento de la producción sólo puede ocurrir por el funcionamiento de uno u otro de los tres factores: los individuos deben ser inducidos a gastar más de sus ingresos actuales. O el mundo de los negocios debe ser inducido, ya sea por el aumento de la confianza en las perspectivas o por una menor tasa de interés, para crear ingresos corrientes adicionales en manos de sus empleados, que es lo que pasa cuando se está aumentando, ya sea el trabajo o el capital fijo del país. O la autoridad pública debe ser llamada en ayuda a crear ingresos corrientes adicionales a través del gasto de dinero prestado o imprimir. En los malos tiempos no se puede esperar que el primer factor funcione en una escala suficiente. El segundo factor entrará como la segunda ola de ataque a la crisis después que la marea haya cambiado por los gastos de la autoridad pública. Ello así, sólo desde el tercer factor es que podemos esperar el mayor impulso inicial.”

Cambiando todo lo que haya que cambiar, en líneas generales las mismas observaciones y recomendaciones puede hacerse al presidente Nicolás Maduro. De un lado, se ha constituido tanto por delegación del presidente Chávez, como por mandato popular y por sus propios méritos y valor personales –y es el único en la actualidad con capacidad para llevar a cabo esta tarea- en guardián de aquellos que en el país procuran reparar los males de nuestra condición por medio de experimentos racionales dentro del marco de referencia del sistema social existente, que no es el capitalismo, como en el caso de Keynes, sino el de la transición hacia formas de vida no capitalistas, más inclusivas, justas, honestas y equilibradas. Si no tiene éxito, el fracaso no será suyo sino nacional: el desarrollo del país se detendrá y más que la lucha entre revolucionarios y ortodoxos, asistiremos a la definitiva rendición nacional ante el malandreo de los pranes económicos, de “nuestros” “empresarios” gansters y sus aliados mundiales y regionales. Pero si lo tiene, métodos nuevos y más audaces seguirán experimentados por todas partes al menos en nuestra Latinoamérica y podremos fechar ya no el primero (que ya lo fechó Chávez, junto a Kirchner, Lula, Evo y compañía) sino el segundo y terceros capítulos de una nueva era económica.

Pero justo por esto último, también es cierto que el presidente Maduro entonces enfrenta una tarea más compleja. Pues la opción no es entre recuperar y reformar, sino entre recuperar y transformar: recuperarse de los efectos causados por la guerra económica y avanzar en transformaciones que apunten a desenredar males estructurales de la vida económica nacional (la concentración monopólica, el carácter parasitario del “empresariado” nacional, la dependencia de la volatilidad del ingreso petrolero, la fuga de capitales etc.), así como otras trabas que vienen dadas por los nuevos retos planteados tras los éxitos de la política económica desde 1999 en adelante. Y el que a mi modo de ver resulta el más importante de todos: cómo dar respuesta, sin sacrificarla, a la democratización y masificación de los derechos socio económicos de la población en ésta coyuntura –todo indica que de largo plazo- de restricción externa dada la recesión económica mundial , todo lo cual debe avanzar como decía el presidente Chávez a hacer irreversible el sendero revolucionario de la última década. Sin embargo, lo cierto del caso es que nada de esto último podrá hacerse si no nos concretamos en lo primero.

Es mucho lo que hay que hacer, pero para resumir repitamos algo que hemos sostenido en este mismos espacio: el reto en esta nueva etapa consiste entonces en encontrar las vías para superar la restricción externa sin sacrificar los mercados internos, estos es, sin devolvernos a los tiempos de la restricción interna provocada por la caída de la demanda y el poder adquisitivo de la clase trabajadora. A este respecto, resulta vital romper con los paradigmas ortodoxos, los cuales aconsejan precisamente contraer la demanda a la vez que elevar precios que es otra vía de ajustar. Retroceder lo avanzado en términos de democratización del consumo bajo la excusa de “enfriar” la economía o “equilibrarla macroeconómicamente”, lo único que hará es ahondar la recesión y aumentar la conflictividad, como de hecho lo viene haciendo. Si como todo parece indicarlo estamos en momentos de un estancamiento secular, la apuesta por el comercio exterior no se muestra plausible y ni siquiera lógica. La apuesta actual pareciera pasar más bien por el reforzamiento de los mercados internos, lo cual no excluye desde luego el comercio exterior en especial el que pueda hacerse entre países aliados económicamente complementarios y planificadas a escala, en el marco de la diversificación monetaria (cuyo mejor paradigma es el SUCRE) y una mayor integración financiera con nuestros aliados regionales o no (ya el yuan por ejemplo es oficialmente moneda de reserva y divisa mundial).

Medidas contra-cíclicas como las aplicadas por el chavismo y replicadas por otras experiencias regionales para cuidar y reanimar los mercados internos, es el sendero que la práctica demostró ser el más exitoso y justo para promover el bienestar colectivo y el crecimiento económico en el corto y mediano plazo. Es la valiosa enseñanza a sacar de la experiencia vivida los últimos 16 años. Todo lo cual nos colocará en mejor posición para seguir avanzando en medio de un mundo tan difícil como el actual, de dar el salto adelante cuantitativo y cuantitativo del que nos hablaba el comandante Chávez, el giro de timón económico que no es más que el de una nueva sociedad para todos y para todas, incluso para aquellos y aquellas que, saboteando el camino, la niegan incluso para sí mismos.

Fuente: https://surversion.wordpress.com/

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