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Por Edgar Gutiérrez

El sujeto revolucionario: ¿El enemigo?

América Latina y Caribe | 4 de julio de 2016

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"Con el enemigo ni tantito así..."
Ernesto Che Guevara.

Había ofrecido un texto sobre el rollo del método, pero este se me atravesó, dado que la palabra enemigo está algo de moda. Lo del método seguirá en el siguiente segmento. Veamos pues.

¿A quién se refería el Che en esa frase tan repetida? ¿Quién es enemigo?
Desde hace algunos años, desde esa pequeña región del mundo llamada Europa se han desarrollado lecturas de ciertos marxismos, que no de Marx, según las cuales existen diversos caminos para el tránsito al socialismo, algunos tan especialmente diversos que pueden y hasta deben realizarse por medios democráticos y evolutivos, es decir sin lucha de clases. posibilidad que nos permitiría evitarnos las molestias de la violencia revolucionaria y la incómoda lucha de clases.

Ya desde la URSS se había comenzado la llamada política de la coexistencia pacífica, es decir la coexistencia entre dos modelos antagónicos en el concepto y en la esencia, que por razones de orden esencialmente práctico, están obligados a compartir el geoespacio y lo que resulta más esencial, deben compartir el mercado. Se insiste en que esa fue una política desarrollada por y desde Kruschev. Pero pienso que en la URSS tiene raíces mucho más profundas. Aunque ese no es el asunto que queremos tratar ahora.

Por supuesto, fueron múltiples las posturas que surgieron, el capitalismo burocrático de estado, por ejemplo, y con ellas las líneas de conciliación de clases impuesta por Stalin a los partidos comunistas fieles a su línea, o los fuertes procesos reformistas, que supuestamente partían de la necesidad de enfrentar la oscuridad estalinista, y que se traslada acríticamente a América, pretendiendo releer a Marx especialmente quitándole la “contaminación” hegeliana, es decir sin dialéctica y sin método materialista, y por ello hasta sin historia. Se condena, así, el humanismo, la lucha de clases, la necesidad de la toma del poder y se construye un Marx no solo positivista y escolástico (como él mismo diría) sino metafísico y hasta posmoderno.

Todas estas formas de "ver" el mundo, que al ser simple reduccionismo evolucionista resultan no solo contra-revolucionarias, sino se hacen anti-históricas y en algunos casos a-históricas, están formuladas a pesar de su disfraz de globalidad desde las necesidades locales de Europa. Su fundamento es ese andamiaje eurocentrista contra el cual el mismo Lenin se enfrentó desde los años anteriores a la revolución soviética. Desgraciadamente los partidos comunistas, varios de ellos desde el poder o cerca de él aprovecharon su muerte, la de Lenin, para crear un leninismo sin Lenin así como ya habían comenzado a construir antes un marxismo sin Marx.

Ya en la tercera internacional los escenarios evolucionistas, negadores de la lucha de clases y del carácter insurreccional de las revoluciones volvieron a florecer, ahora bajo la propuesta de formas de etapismos, esquemas que todavía controlan muchos de nuestros escenarios actuales.

Afortunadamente, cosa que desde algunos partidos oficiales se pretende desconocer, en nuestra América han surgido desde hace ya años formas de pensamiento que logran desde una (re)lectura nuestra (no local, nuestra) ubicar el pensamiento marxiano en un contexto americano.

Desde la realización de la primera Conferencia Comunista Latinoamericana reunida en Buenos Aires (1929), dos pensamientos trazaron caminos diferentes a estas posturas eurocéntricas: Por un lado Deodoro Roca vocero de la (a veces olvidada) reforma universitaria de Córdoba que denunciaba no solamente la explotación del trabajo, sino y muy particularmente las formas de dominación ideológico-político de las subjetividades escondidas detrás de esa explotación; y, por el otro Mariátegui, fundador del pensamiento marxista nuestramericano, quien con sus tesis puso en jaque ese eurocentrismo que dominaba todo el pensamiento comunista de la época. Ambos fueron calificados de revisionistas y reformistas, razón por la cual fueron silenciados por los partidos comunistas oficiales. Silencio del cual no se les ha terminado se sacar aun hoy.

Luego de Mariátegui, en América han surgido una muy importante cantidad de pensadores y procesos que se enfrentan definitivamente a ese pensamiento, muy elaborado y atractivo del neo-eurocomunismo que presenta pensadores como Negri, quienes pretenden por una vía claramente enmarcada dentro de las metafísicas posmodernas, eliminar de los procesos sociales la historia y sustraer así al sujeto mismo. Proceso que por cierto no comienza con Negri, sino desde la misma Primera Internacional y/o desde universidades alemanas de la inter-guerra, y todas sus secuelas, que ya estaban dedicados a producir un Marxismo sin Marx. Es decir, propiner y hasta imponer la idea de procesos sociales que ocurren por sí mismos, específicamente al declarar la existencia de un capitalismo global y homogéneo que supera la lucha de clases. Capitalismo global que se explica, sorprendente pero exclusivamente, desde una localización completamente localista: Europa.
Negri afirma que el imperialismo ha alcanzado una fase superior, “El imperio”, forma social extraña especialmente por su carácter difuso, pues como dios está en todas partes pero no radica en ninguna. Forma contra la cual no es posible actuar, apenas amoldarse y sobrevivir o algo así. Esencialmente porque se convierte, desde la óptica de un marxismo sin sujeto, en un proceso que se limita a plantear la adaptación a una situación que es esencialmente invariante, inmodificable y que por lo tanto carece no sólo de intenciones sino de participantes. Aquello de transformar el mundo sin tomar el poder y sin sujetos. Alicia en el país del espejo pero peor...

Existen otras posturas eurocéntricas más matizadas que la que comentábamos, pero que realmente no superan el problema, más bien lo aumentan pues lo hacen más difuso, y son las que explican porque individuos como Iglesias el de Podemos, en España, pareciera estar hoy más cerca de la "socialdemocracia" de Leopoldo López que de cualquiera de los procesos nuestramericanos, por reformistas que sean.
Nombrábamos hace rato a Mariátegui y debiéramos nombrar muchos otros que han visualizado desde nuestramerica que esos caminos eurocéntricos y acomodaticios, nunca dejarán de ser sino la expresión del triunfo de la hegemonía dominante. Y por ello es indispensable, para continuar viviendo, la construcción de una nueva hegemonía y no de otra, sino de una nueva, nuestra hegemonía, que redescubra nuestros contextos, que reencuentre los sujetos y le mire la cara y los ojos al enemigo que esta ahí clarito.

Quedémonos con el Che, expresión del pensamiento más radical de una lectura de Marx y Lenin desde nuestramérica, es decir desde nuestra realidad, desde nuestros propios pueblos y procesos. De ese pensamiento que no es, no puede ser, ni calco ni copia sino más bien una invitación o más bien una convocatoria a construir un pensamiento revolucionario desde nuestra realidad, pero no desde dos o tres frases hechas, sino desde herramientas y armas para la construcción definitiva de la patria grande socialista, es decir el generar procesos de construcción real de una nueva hegemonía, desde lo cultural, lo simbólico, lo práxico y como consecuencia desde lo político y lo económico.

Aceptemos desde el Che que la única forma de soñar, siquiera, que el futuro nos pueda pertenecer es si realmente nuestro ahora es de lucha.

La razón de toda esta reflexión es para mostrar que no sólo estamos enfrentando a la fuerza inmensa de la hegemonía del capital, el verdadero monstruo de mil cabezas, que va desde sus sirvientes locales, los agentes políticos de la MUD y su claque, de la supuesta burguesía nacional, las empresas transnacionales, los agentes directos del imperialismo, como los grandes emporios de la comunicación, la CIA y pare de contar, sino también con todo esos procesos de fuerte diversionismo ideológico que desde posturas de supuesta izquierda, no sólo confunden sino impiden, frustran y hasta venden nuestros procesos. En ese sentido podemos catalogar, esquemáticamente tres "tipos" de enemigos: el enemigo histórico, las fuerzas directas del capital que habitualmente llamamos "derechas", los seguidores, desde posturas de izquierda acomodaticia, de esquemas prefabricados que de hecho nos niegan, y toda esa caterva de individuos que aprovechando el aluvión chavista terminaron siendo hasta "revolucionarios". Y me perdonan pero considero que los dos últimos tipos son tan peligrosos y tan enemigos como el primero.

Pues ahí están toda esa colección de personajes que a lo largo de estos 17 años han manejado el proceso venezolano a su conveniencia. Devenidos en líderes, no pueden ser definidos simplemente como reformistas pues en algunos casos son claramente mercaderes de conciencias. En días pasados alguien escribía un artículo refiriéndose a un grupo de ellos, que ya no están en las mieles del poder clasificándolos de "históricos", estoy seguro que sin rubor se incluía a sí mismo en esa selecta secta. De alguna forma parte de estos señores están condicionados desde las posturas eurocéntricas que discutimos, otros quizá sean simples y terribles desviaciones de un proceso aluvional y policlasista como los que aquí ocurren.

Aquí haría falta recordar (y ojalá analizar) algunos ejemplos: cómo y por qué, entre los años 2000 y siguientes (cuando todos los aquellos señores "históricos" tenían todo el poder), se detuvo el Proyecto Educativo Nacional, proyecto orientado a la creación de una verdadera nueva escuela que rompiera de forma definitiva con la escuela del capital; cómo se detuvieron los intentos reales de crear un nuevo sistema productivo desde el campo, cuando sabotearon el Frente campesino Ezequiel Zamora, convenciendo a Chávez de que ese era un experimento peligroso y de paso, mediatizaron y condenaron al fracaso y la desaparición la Misión Vuelvan Caras, dedicándose posteriormente con ahínco a evitar el intento de Chávez de crear, a través de las misiones, un estado paralelo que iniciara en los hechos el desmontaje del estado burgués y se redujo todo a un pedacito de “estado de bienestar”; cómo se mediatizó, por la misma vía, todos los intentos de construir una nueva universidad y aun hoy se dedican, por ejemplo a provocar enfrentamientos entre la Misión Sucre y la Universidad Bolivariana de Venezuela en actitudes abiertamente y definitivamente adeco-copeyanas pretendiendo que a nivel de la educación universitaria todo cambie para que todo siga igual; como se inutilizó la CVA, para no tocar la estructura real de la producción agraria rentista del país a nivel de la propiedad oligárquica que era indispensable desmontar pero que sigue casi intacta; cómo se eliminó la Misión Ciencia, otro de los intentos de Chávez de crear un estado paralelo enfrentado en este caso a la hegemonía del conocimiento; y así un terrible dolorosísimo etcétera.

Esta lista que con rabia citamos, lista deliberadamente y necesariamente incompleta, es doloroso fragmento, débil muestra, de situaciones que sin caretas deberíamos analizar y que sin duda son causas de muchas de las cosas que no funcionan y que entraban y hasta ponen en peligro el futuro del proceso bolivariano.

Algunos de esos individuos, ya no están ejerciendo el poder, y lo demuestran quejándose a diario y negociando de muy diversas maneras con el enemigo, pero otros desafortunadamente sí y siguen desde posiciones de cierto poder utilizando el proceso para sus intereses, personales o grupales. Los unos y los otros se han dedicado a ponerle una careta de humanidad al monstruo del capitalismo, y por ello son algo más que simples reformistas. Y reúnen en sí tanta responsabilidad no-asumida que se hacen por lo tanto culpables y peligrosamente parecidos al enemigo real. Un amigo, al leer estas notas me reclamaba la falta concreta de nombres que denuncien o señalen de manera abierta. Existen dos razones por las cuales esos nombres no están aquí, aunque estoy seguro de que de alguna manera si están. Una es porque la lista es demasiado larga y la otra es porque no es la intensión de este texto una denuncia simple de nombres sino más bien un llamado, una crítica a la liviandad con que manejamos los conceptos, unas veces por flojera intelectual y otras por simple conveniencia, situación que sin duda mata, casi, cualquier revolución. Lo que si insisto es que en esa lista deberían estar desde los hijos putativos de Miquelena, los que se fueron con él y los que se quedaron al lado de Chávez, pretendiendo se más chavistas que Chávez mismo, hasta muchos funcionarios del proceso desde empleados de alto nivel hasta ministros, diputados, gobernadores y miembros de dirección de los partidos, algunos desaparecidos y otros activos aún. Y hay que resaltar el hecho de que muchos de ellos, de los tres grupos tienen enorme “rabo de paja”, pero son casi intocables, situación frente a la cuales las denuncias simples no funcionan. El asunto pasa esencialmente por la toma de conciencia del pueblo en la acción y en asumir aquella frase de Chávez de que la persona solo nace realmente cuando se hace consciente. Si algún papel válido debieran desempeñar las organizaciones y colectivos que se pretendan “vanguardias” es trabajar, dejar el pellejo si es necesario, en ayudar a que ese proceso de toma de consciencia se inicie o se profundice donde ya se haya iniciado.

Es evidente que el enemigo está claro y el camino también. En mostrarnos eso acertó Chávez, sin duda, y dejo mucho más que el pellejo al hacerlo. Y ese camino es la organización activa y consciente del pueblo para la lucha. Esa lucha indispensable e inevitable en la construcción de una nueva hegemonía. Cosa que sólo ocurrirá desde el pueblo y con el pueblo, luego que este haya entendido que la lucha de clases no es solo un concepto, sino una realidad que o se resuelve de la única manera en que se puede resolver, con el triunfo del trabajo sobre el capital, del trabajador consciente, clase para sí, sobre el oligarca o burgués y con la construcción de una sociedad sin clases y sin explotación, o terminará con la muerte de la humanidad.

Ya que el enemigo está claro, podemos ver que no hay otro camino y, que debemos asumirlo sin dudas, sin tardanzas y sin claudicaciones, pues casi no queda tiempo ya. Si queremos Patria, ¡La Lucha tiene que seguir!

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