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Por Camille Chalmers

Haití y el Brasil de Bolsonaro

Haití | 5 de enero de 2019

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Intervención de Camille Chalmers en Encuentro de Movimientos del Alba

Primero que nada quiero recalcar un hecho, que no es anecdótico y que revela muchas cosas, y es que el ministro de Defensa de Bolsonaro es el señor Augusto Heleno, quien fue comandante de la MINUSTAH, de las tropas de ocupación de Haití durante varios años. Heleno ahora ha sido propuesto como vicepresidente de Bolsonaro, ocupando el puesto vital, crucial y estratégico de ministro de Defensa. Esto nos permite hacer una conexión por una parte entre lo que es la ocupación militar en Haití y lo que representó para los proyectos del imperialismo a nivel continental, y por otra parte, la debilidad de nuestras respuestas como movimiento popular frente a eso.

Cuando empezó la ocupación en el 2004 dijimos que esto no era solo una cuestión de Haití, no era solamente la defensa y la dignidad de nuestro pueblo. Estabas ya relacionado con lo que está pasando hoy en el continente. En ese sentido, la ocupación de Haití representa una amenaza para todos nuestros pueblos.

De hecho, uno puede sacar claramente la conclusión de que la ocupación de Haití fue un laboratorio muy importante en términos de rearticulación de la filosofía de la seguridad de Estados Unidos, de redefinir los blancos. En Haití los soldados brasileros fueron a aprender cómo luchar contra los pobladores urbanos. Las técnicas de represión y control social experimentadas en Haití fueron aplicadas en Río de Janeiro cuando se decretó la ocupación allí, por ese mismo ejército. Es decir, eos mismos oficiales, utilizados y entrenados en Haití, son los que ahora están reprimiendo a los pobladores urbanos en Río de Janeiro.

1-Eso me permite plantear una pregunta que me parece muy importante cuando estamos hablando de alternativas y es el hecho de que muchas veces estamos encerrados en la visión nacional. La burguesía nos ofrece una cárcel, que son las fronteras de los Estados Nación, cuando en realidad a nivel mundial ya tenemos una situación donde realmente los que dirigen son las empresas transnacionales, que actúan por encima de los contextos nacionales y que tienen estrategias de dominación internacionales. Y sin embargo, muchas de nuestras respuestas muchas veces se quedan en las cárceles de las fronteras de nuestras naciones. Por eso, la conexión entre la ocupación militar en Haití y los nuevos procesos de dominación en Brasil nos trae muchas reflexiones.

No se ha dado, a pesar de muchos esfuerzos de los compañeros del MST y otros, un movimiento de solidaridad con Haití y contra la ocupación militar. Es decir, que a nivel global no supimos entender lo que estaba pasando y lo que representaba como amenaza estratégica para los intereses de los trabajadores, de los pueblos del continente.

2- El segundo elemento, es que en Haití ahora se está desarrollando un situación muy importante: una situación de una movilización preinsurreccional. Hemos vivido durante esos 18 meses del gobierno un deterioro muy significativo de las condiciones de vida del pueblo. Estamos hablando de una pérdida del 65% del valor del gourde -la moneda nacional- con respecto al dólar, de una inflación que hace 36 meses continúa por encima del 15% al año y del congelamiento del salario mínimo.

El proyecto económico del imperialismo en Haití, es transformar el país en una zona franca con salarios de miseria, y también, intentar una desdolarización de la economía.

Frente a esta situación de deterioro de las condiciones de vida, de aumento de la miseria y del hambre hemos vivido procesos de movilización muy significativos a partir de enero del 2015 y el año pasado hubo una movilización muy fuerte sobre lo que llamamos allá el “presupuesto criminal”; denunciando nuevos impuestos, la represión fiscal contra el pueblo, etc. Eso desembocó en una rebeldía, un sublevamiento popular en los días 6, 7 y 8 de julio, cuando el gobierno decidió aumentar el precio de la gasolina en un 51%; siguiendo los dictados del FMI. La respuesta popular fue muy contundente: tres días de sublevamiento donde se bloqueó todo el país, y fue tan fuerte que el gobierno tuvo que retroceder y abandonar el aumento que había planteado. En ese sublevamiento obtuvimos tres victorias: primero, el gobierno retrocedió y eliminó el aumento del precio de la gasolina; segundo, cayó el Primer Ministro y todos sus ministros; y tercero, tuvo que retirar el presupuesto 2018-2019.

Fue un proceso de movilización muy importante que sigue actualmente con una nueva temática, que es la del Petrocaribe. De esto quiero decir algunas cosas. Haití se benefició de un acuerdo excepcional, dentro de la concepción planteada por Hugo Chávez y Fidel Castro, que es Petrocaribe. Éste nos permite acceder a los combustible en condiciones ventajosas pagando la factura en un plazo de 25 años con una tasa de interés de 1% anual; condiciones totalmente excepcionales que permitieron que el gobierno de Haití tuviera por primera vez una liquidez anual muy importante. Pero el pueblo de Haití, que entiende la naturaleza alternativa y solidaria de esa cooperación, hoy está denunciando la utilización que se ha hecho de la plata que fue desviada masivamente hacia intereses privados, hacia empresas extranjeras y hacia familias de la oligarquía.

El 17 de octubre fue una cosa impresionante, un proceso preinsurrecional muy poco conocido en el continente, y sin embargo, hay un silencio total sobre esto, como lo hay sobre lo que pasa generalmente en el Caribe. Aún no logramos conectar procesos de movilización caribeños con procesos de movilización continentales.

Ahora entonces hay una movilización reclamando dónde está la plata de Petrocaribe. Esta nueva oleada de protestas, que es realmente muy creativa y en la que participan muchos jóvenes, ha generado un proceso de movilización realmente nacional. Acabamos de vivir dos momentos, el 17 de octubre que es el aniversario del asesinato de Dessalines, y el 18 de noviembre. El movimiento popular haitiano escogió esas dos fechas para conectar la reivindicación de dónde está la plata de Petrocaribe con procesos históricos de conquista de la independencia y de la soberanía frente a la dominación imperial. Es un proceso abierto todavía, muy interesante porque no solamente cuestiona los procesos de robos, desvíos, desfalcos, sino que también conecta esa reivindicación con todas las reivindicaciones antisistémicas. Estamos hablando de millones de personas en las calles. El 17 de octubre fue una cosa impresionante, un proceso preinsurrecional muy poco conocido en el continente, y sin embargo, hay un silencio total sobre esto, como lo hay sobre lo que pasa generalmente en el Caribe. Aún no logramos conectar procesos de movilización caribeños con procesos de movilización continentales.

3- El tercer elemento que quiero señalar es que creo que ALBA Movimientos tiene una vocación importante en eso de cómo realmente conectar los movimientos antisistémicos del Continente con los movimientos antisistémicos del Caribe, pero, muchas veces, estamos muy por debajo de lo que está pasando. El Caribe representa un eslabón muy importante en el proceso de acumulación capitalista mundial y no es casual que tengamos en el Caribe una presencia masiva de ejércitos imperiales; tenemos soldados de Estados Unidos, de Francia, de Gran Bretaña, de Holanda, uno podría preguntarse por qué tantos soldados para unos pequeños pueblos que tienen una demografía y extensiones territoriales muy limitadas. De hecho, el Caribe ha jugado y juega un papel fundamental en el proceso de acumulación global. Con el crecimiento exponencial de la producción industrial asiática hay un aumento impresionante del tránsito de mercancías del Atlántico al Pacífico, y eso se hace a través del Caribe. Para el capital transnacional es fundamental tener un control sobre lo que pasa en el Caribe y sobre sus países.

Además, la región caribeña en la división internacional del trabajo, a partir del inicio del siglo XX, ha sido designada en particular por Estados Unidos, como una región para suministrar mano de obra barata y exportar masivamente migrantes (es una cosa impresionante la migración hacia Estados Unidos, Europa y Canadá). También hay otro asunto y es el Mar Caribe, un espacio fundamental en términos de recursos biológicos y sabemos que los recursos biológicos van a ser el centro de los procesos de lucha entre imperialistas, y en los nuevos procesos tecnológicos. Asimismo es importante el hecho de que los territorios del Caribe albergan gran parte de los paraísos fiscales a nivel mundial, tenemos países donde hay más empresas registradas que población, en Bermudas por ejemplo, hay un edificio donde hay 14 mil empresas registradas, y sabemos que los paraísos fiscales juegan un papel fundamental en la acumulación capitalista global y representan cada año volúmenes más importantes de capitales que transitan por esos paraísos. Y un último asunto que hace del Caribe un espacio importante, es el hecho de que los pueblos caribeños tenemos una maravillosa tradición de rebeldía, de producir revoluciones y en algunos casos, revoluciones que cuestionan la lógica global del funcionamiento del sistema capitalista, estamos hablando en particular de dos de esos: el proceso de la Revolución Haitiana de 1804 y el proceso de la Revolución Cubana de 1959. Así que, por esta cosas, me parece muy importante ver cómo a nivel de nuestro programa en ALBA Movimientos, podemos conectar más procesos caribeños y procesos continentales.

4- El cuarto punto a considerar es la cuestión de las alternativas. Creo que es fundamental poner el práctica lo que llamo la “pedagogía de las revoluciones”, la “pedagogía de los procesos revolucionarios”. Si miramos los procesos revolucionarios, los dos que citamos recientemente, el proceso haitiano y el cubano, conllevan elementos muy importantes de aprendizaje para concebir nuevos procesos revolucionarios, porque hoy lo que está en juego es cómo concebir nuevos procesos revolucionarios que permitan responder no solamente a la crisis del capitalismo, sino también a la necesidad de crear nuevas sociedades que funcionen en los intereses de los trabajadores y de los pueblos. En ese sentido, una cosa muy importante me parece que la fórmula de Estado Nación reproduce un modelo de organización de la sociedad que muchas veces no corresponde a nuestros proyectos alternativos. Es decir, que estamos presos de esos procesos y no sabemos, muchas veces, como salir de esa visión de la organización social global. Hay un intelectual de Trinidad y Tobago que se llama Cyril James, que tiene una experiencia interesante porque empezó a estudiar la Revolución Haitiana con un libro “Los jacobinos negros”, pero después, él fue a África y trabajó con Nkrumah y escribió un texto muy corto donde dice que para él la fórmula del Estado Nación constituyó el mayor obstáculo para el desarrollo de los procesos revolucionarios en África en los 60s. Eso me parece muy importante, y por supuesto, exige que regresemos a Marx, al 18 Brumario, a la Guerra Civil en Francia, donde Marx inspirándose en la Comuna de París explica que la tarea fundamental del revolucionario es destruir ese Estado burgués. Y tenemos que ver qué hemos hecho para destruir ese Estado burgués y para poder empezar a transitar realmente hacia la construcción del socialismo.

Si pensamos en la Revolución Haitiana diríamos que, por ejemplo, un personaje como Dessalines ofrece elementos muy importantes de ruptura con respecto a la reproducción de las modalidades de regulación social que mantienen las invasiones capitalistas. La Revolución Haitiana fue una revolución anticolonial y antiesclavista cuando la esclavitud era un elemento muy importante de acumulación -lo fue hasta fines del siglo XIX e incluso en el siglo XX-, y también fue una revolución antirracista porque Dessalines en sus primeros decretos trató de desracializar las relaciones sociales, porque la racialización de las relaciones sociales es un elemento fundamental del discurso colonial y de la dominación del colonialismo. También hablamos de una revolución antiplantación, es decir, rechaza el modelo económico de la dominación colonial: toda la lucha durante todo el siglo XIX, fue entre los antiguos esclavos que son campesinos, que luchan para frenar el proceso de reconstitución de las plantaciones. Dessalines, en uno de los artículos de la primera Constitución de 1805 dice una cosa que me parece fabulosa sobre esta discusión del Estado Nación: que cualquier individuo del mundo, cualquier sea su color, religión, etnia, a partir del momento en que decide luchar contra la esclavitud, es haitiano. Es decir, que él inventa un nuevo concepto de Nación ahí. Así que, la Nación no es solamente la misma sangre, el mismo origen, etc, se define básicamente, según Dessalines, en ese proyecto de vivir juntos, de defender los intereses de la clase trabajadora, porque salir de la esclavitud era fundamentalmente el objetivo principal de esa lucha de los trabajadores a inicios del siglo XIX.

Fidel lo dice en una entrevista: que el proceso de formación política de su conciencia política debe mucho a los contactos y a los diálogos que tenía con los trabajadores haitianos que trabajaban en las fincas de su papá y que él los interrogaba mucho sobre qué era la cultura haitiana y cómo fue la Revolución Haitiana

La Revolución Cubana también tiene muchas cosas de las que aprender. Por ejemplo, una cosa fundamental, y que también un poco dialoga con la Revolución Haitiana, es el hecho de llevar a cabo un proyecto nacional, antiimperialista, pero que también, efectúa cambios en las relaciones sociales internas. Es decir, cómo juntar esos proyectos internacionalistas con cambios sustanciales a nivel de las relaciones sociales, lo que también hizo la Revolución Haitiana. Creo que es el meollo del éxito de la Revolución Cubana, de poder conectar esos dos elementos y que por supuesto, logró la adhesión masiva del pueblo a través de la Reforma Agraria, la Campaña de la Alfabetización, etc. También, la Revolución Cubana nos enseña la necesidad de reinventar el internacionalismo porque Cuba, realmente ha hecho una inversión permanente, sistemática, de sostener y tener presencia en los procesos de liberación de todo el mundo y jugó un papel muy importante en la liberación de Namibia, de Zimbabue y en la lucha contra el Apartheid; la presencia de los militantes cubanos fue clave para derrotar, por primera vez, al ejército de África del Sur, lo que cambió completamente las relaciones de fuerza en África y tuvo consecuencias en el orden mundial. Este compromiso internacionalista se reactualiza en la visión de fidelidad a los principios fundamentales y a las bases éticas, recordemos que a pesar de que el Bloqueo tiene consecuencias trágicas sobre Cuba, con pérdidas enormes, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció al gobierno cubano quitar el Bloque a cambio de que Cuba cesara el apoyo al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Fidel dijo que no, que seguirían apoyando a esos compañeros que luchaban por la liberación de El Salvador y que seguirían allí. Y esto a pesar de los sacrificios, de todo lo que significa, lo que pierde día a día Cuba por ese Bloqueo. Me parece también que otra de las lecciones importantes de Cuba es la necesaria conexión entre discurso y proyecto político con las culturas populares. Esa es una de nuestras grandes debilidades. Hacemos muy bonitos discursos y esquemas teóricos pero no sabemos cómo expresarlos dentro de nuestras culturas, a partir de los códigos de nuestros pueblos, y en eso la Revolución Cubana hizo un avance significativo y creo que es una de sus fuerzas. De hecho, hay un diálogo muy interesante entre la cultura popular haitiana y la Revolución Cubana, Fidel lo dice en una entrevista: que el proceso de formación política de su conciencia política debe mucho a los contactos y a los diálogos que tenía con los trabajadores haitianos que trabajaban en las fincas de su papá y que él los interrogaba mucho sobre qué era la cultura haitiana y cómo fue la Revolución Haitiana, y fue para él un punto fundamental en su proceso de adquirir conciencia revolucionaria frente a la tragedia de la sobreexplotación que vivían día a día de los trabajadores haitianos. Se cuenta que en muchas ocasiones, cuando la familia estaba comiendo en el comedor, buscaban a Fidel pero él no estaba porque estaba comiendo con los trabajadores haitianos bombones de maíz.

En definitiva, hay una interconexión con esos procesos revolucionarios y creo que hoy deberíamos ser mucho más audaces en nuestros proyectos alternativos, inspirarnos de los procesos revolucionarios que hemos vivido. Una figura que me parece muy importante es la del cimarrón, que fue clave para hacer posible la Revolución Haitiana. El cimarrón es un esclavo que huye de las plantaciones a las montañas muy alejadas y crea una comunidad autónoma, una nueva forma de vida, hay muchas lecciones a sacar de esas nuevas modalidades de vida, además el cimarrón regresa para atacar las plantaciones y buscar alianzas para sacar más esclavos de las plantaciones. En ese momento, huir de las plantaciones era como huir hoy de la sociedad de consumo, porque muchas veces hablamos de revolución pero en nuestra vida cotidiana, comunitaria, reproducimos las sociedades de consumo. Cómo huir de las plantaciones capitalistas, crear alternativas de vida y al mismo tiempo, a partir de esas alternativas de vida, atacar la lógica del sistema capitalista, es algo en lo que hay que pensar.

*Camille Chalmers Economista, profesor, representante de la Plataforma para el Desarrollo Alternativo de Haití (PAPDA), integrante de la red CADTM- AYNA.

http://www.cadtm.org/Haiti-y-el-Brasil-de-Bolsonaro

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