Alba TV

comunicacion de los pueblos

RSS youtube vimeo
Portada » Análisis y Opinión » Uruguay

Por Pablo Sirirs*

Izquierdas y gobierno: Reformas y ¿transformaciones?

Uruguay | 22 de julio de 2016

imprimir

Por Pablo Sirirs*

La pasada semana, se desarrolló en Montevideo un encuentro internacional organizado por el Instituto de Estudios Sindicales del Uruguay (INESUR) por la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) y por la Confederación Latinoamericana de Trabajadores Estatales (CLATE) donde se convocó a importantes intelectuales de América Latina y a dirigentes sindicales para evaluar el proceso de los gobiernos progresistas en la región, las experiencias y sus principales debilidades y virtudes.

Participaron de este debate dirigentes sindicales y académicos de los países latinoamericanos, entre los que se destacan Atilio Boron, Julio Gambina y Horacio Fernández (Argentina), Roberto Regalado (Cuba), Marcelo Diaz Carcanholo y Plinio Arruda Sampaio (Brasil), Antonio González Plessman (Venezuela) y Álvaro Rico y Antonio Elías (Uruguay).

Del evento, que se desarrolló entre el 13 y el 15 de julio, participaron también Julio Fuentes (presidente de CLATE), Marcelo Abdala (secretario general del PIT-CNT), Martín Pereira y Joselo López (presidente y secretario general de COFE), entre otros destacados representantes del movimiento sindical uruguayo.

En el foro se buscó responder a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los principales cambios realizados por estos gobiernos? ¿Cuáles son los principales impactos y tendencias de los cambios realizados sobre la economía, la sociedad y el sistema político? ¿Cuáles fueron las dificultades y restricciones que tuvieron las fuerzas políticas progresistas para aplicar políticas efectivamente alternativas al capitalismo? ¿Cuáles serían los cambios necesarios para crear condiciones para el desarrollo de políticas y procesos tendientes a la creación de un nuevo orden social productivo, inclusivo, democrático y de reafirmación de la soberanía e independencia nacionales?

Del rico debate recogido salió también una declaración (disponible completa en http://cofe.org.uy/en-portada/declaracion-surgida-de-debate-internacional-y-firmada-por-varias-organizaciones-entre) que tomaremos parcialmente:

“A partir de la década de 1990, fuerzas políticas de izquierda y progresistas ocupan, de manera estable y prolongada, espacios en los poderes e instituciones del Estado, incluido el ejercicio del Poder Ejecutivo en un significativo número de países de América Latina. La importancia de este hecho se multiplica debido a que esos espacios fueron conquistados a contracorriente de la imposición de Estados neoliberales y del grave daño inflingido a todo pensamiento emancipador por el llamado socialismo real y su ignominioso derrumbe. Ello fue posible gracias al acumulado histórico de las luchas populares, el rechazo generalizado a la violencia reaccionaria históricamente ejercida como método de dominación, la gran organización, movilización y lucha social y política desplegada contra el neoliberalismo, y el voto de castigo de amplios sectores sociales contra los gobiernos neoliberales.

El cambio en el mapa político latinoamericano y caribeño creó las condiciones para el inicio de la solución de problemas de larga data, como la derrota de la política y bloqueo y aislamiento contra la Revolución Cubana, incluido el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y la apertura de una posibilidad real de solución política negociada del conflicto armado colombiano, que está a punto de concretarse en la firma de un Acuerdo de Paz con las FARC-EP y que debe concluir con un acuerdo similar con el ELN.

En los países donde la institucionalidad neoliberal colapsó, en Venezuela, Bolivia y Ecuador, al acceder al gobierno las fuerzas populares implementaron profundos cambios en lo político, lo ideológico y en la apropiación, uso y distribución de la renta originada en el petróleo, el gas y la minería. Los cambios institucionales apuntaron al fortalecimiento de la soberanía popular donde, en medio de tensiones y contradicciones, se plasmaron en la elaboración de nuevas Constituciones.

En los países donde antiguos movimientos insurgentes lograron transformar su acumulado político‑militar en acumulado político‑electoral, en Nicaragua y el Salvador, esas fuerzas ejercen hoy el gobierno con programas orientados a detener y revertir la reestructuración neoliberal desarrollada por los gobiernos de derecha que les precedieron, y sustituirlos por programas de asistencia y desarrollo económico y social, en la medida en que la correlación de fuerzas en cada uno de ellos lo permiten.

Y en el Cono Sur, en Brasil, Argentina y Uruguay, coaliciones políticas que abarcan un amplio el espectro de fuerzas progresistas y de izquierda, por lo general en alianza con fuerzas sistémicas o tradicionales, accedieron al gobierno. Esos gobiernos progresistas optaron por variadas formas de institucionalidad capitalista para enfrentar la crisis: llegaron al gobierno vaciando su discurso político de los objetivos estratégicos de la izquierda, asumieron las reformas del Banco Mundial como si fueran un programa superador del neoliberalismo y pretendieron atenuar los males del capitalismo sin enfrentarlo como sistema. En estos países los cambios son fuertes en el plano político-electoral, mínimos o nulos en lo ideológico, y en lo económico e institucional profundizan el capitalismo.

Todos los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas generaron expectativas populares que han sido parcialmente satisfechas, en mayor o menor medida, en dependencia de las condiciones y características, y de la correlación de fuerzas existente en cada país. Pero si bien estos espacios político‑institucionales fueron conquistados a contracorriente del neoliberalismo y de la ofensiva ideológico‑cultural reaccionaria derivada del fin de la bipolaridad, también están acotados y signados por sus secuelas. Y la inflexión de la coyuntura internacional, provocada por la agudización de la crisis sistémica del capitalismo y la economía mundial, revela los límites estructurales y funcionales de la democracia realmente existente, es decir, de la democracia burguesa, como sistema político dentro del cual realizar las reformas y transformaciones que necesitan los pueblos de la región.”

Estos primeros párrafos de la declaración caracterizan -por un lado- la situación previa a la llegada al poder por parte de los gobiernos progresistas o de izquierda y por otro la forma en la que se produjo esa conquista del gobierno, así como las expectativas (cumplidas o no, eso va por cuenta del lector) que se generaron.

La declaración es fuerte. Mucho. Nos confronta. Nos impone la necesidad de pensar, de pensarnos, de salirnos de las percepciones provincianas que presuponen que la propia realidad es especial, distinta, y nos pone frente a un escenario compartido en el que somos parte de un todo y piezas de ajedrez en el tablero del mundo.

En este debate finalmente se perciben solamente dos posturas posibles: o con el capital o con el trabajo; o con el imperialismo o con los pueblos; con los explotadores o con los explotados. Y nos damos cuenta de eso por la vía más difícil, que es la del fracaso a la hora de conciliar estos intereses y vernos empujados a un lado u otro del damero.

“Los límites estructurales y funcionales de la democracia realmente existente y los errores, deficiencias e insuficiencias de las propias fuerzas de izquierda y progresistas, son aprovechados por el imperialismo y las oligarquías criollas para recuperar el monopolio de los poderes del Estado que históricamente ejercieron. Para ello recurren a la guerra mediática, las campañas de desestabilización, la judicialización de la política, los llamados golpes de Estado de nuevo tipo y otros métodos similares. El resultado es que los pueblos latinoamericanos quedan expuestos a ataques contra los derechos de los trabajadores y contra la soberanía nacional.

(…) En cualquier caso, la ofensiva del capital y las agresiones imperialistas han sido facilitadas, en mayor o menor medida, por problemas internos, tales como el burocratismo, la corrupción, la lucha por el poder y, fundamentalmente, por la debilidad ideológica y organizativa. Tampoco se ha logrado la transformación de la base productiva ni revertir la primarización, la extranjerización y la vulnerabilidad de nuestras economías.”

Roberto Regalado, participante de este encuentro y autor de “La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿alternativa o reciclaje?”, concluye este libro parafraseando a Rosa Luxemburgo: “América Latina se halla en un momento del desenvolvimiento de la sociedad de clases en el que se abrieron espacios para la reforma cuando se cerraban los espacios a la revolución. Es afortunado que eso haya ocurrido. (…) Pero (…) si la reforma y la revolución se complementan, también se excluyen. Por ello hay que preguntarse cuánto durará y cuándo se agotará el momento del desenvolvimiento de la lucha de clases favorable a la reforma, y cuándo comenzará el momento favorable al completamiento de la revolución”.

¿Estaremos dispuestos a dar esa pelea por el futuro de la humanidad?


Tomado del Blog Caja de Respuestas del periodista Pablo Siris.

Categorías: -

Ultimas Análisis y Opinión

Más Análisis y Opinión »

Logo Alba TV

Alba TV es un proyecto para la integración desde los pueblos, desde los movimientos sociales, desde las comunidades que junto a las televisoras comunitarias del continente articulamos las luchas populares contra el imperialismo, por la construcción y fortalecimiento de la identidad del sur, y para impulsar las transformaciones políticas, económicas y culturales hacia el socialismo.

Email: albadelospueblos@gmail.com

Caracas - Venezuela

RSS youtube vimeo

Alba TV 2007 - 2016
Permitida la reproducción citando la fuente.

Desarrollado con software libre
SPIP | Xhtml | CSS