Colombia | 6 de septiembre de 2012

El pueblo tiene la llave de la paz. No Santos. Tampoco los movimientos en armas. Así lo reconoció el Comandante en Jefe de las FARC-EP, Timoteo Jiménez, en el comunicado que dirigió al mundo como antesala de las mesas de diálogo que se iniciarán en Oslo la primer quincena de Octubre. Campesinos, indígenas, afrodescendientes, hombres y mujeres de ciudades; son las víctimas directas del drama que vive Colombia desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Son 4.500.000 los despojados y desterrados. 80.000 los desaparecidos. Centenares de miles los muertos. Es al pueblo colombiano a quien cotidianamente le arrebatan las víctimas necesarias para sostener la maquinaria de guerra, el modelo neoliberal, la matriz imperialista. Es él quien se organiza, defiende sus tierras y territorios, combate precarizaciones laborales, resiste a privatizaciones en Salud y Educación. Son los sectores populares organizados quienes proclamaron que el conflicto tenía un carácter armado pero también esencialmente político, económico, cultural, social. Que la verdadera pacificación no comprendía ganadores ni perdedores. Que el camino de paz debía estrucurarse desde la salida negociada al conflicto. Pero, sobretodo, organizaciones y movimientos sociales son quienes aseguran que la solución deberá incluir de manera ineludible las transformaciones estructurales de un sistema que condena a los colombianos a la explotación, saqueo y miseria. En este contexto, el Encuentro Nacional de Comunidades Campesinas, Indígenas, Afrodescendientes por Tierra y la Paz en Colombia. El diálogo es la ruta, representa un antecedente vital para entender las entrañas de las actuales negociaciones entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional. Se desarrolló en Barrancabermeja en Agosto de 2011. A continuación un breve retrospectiva.
El encuentro fue convocado, entre otras organizaciones, por la Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC ) que, al obtener el Premio Nacional de Paz del 2010, asumió “el compromiso de invitar a indígenas y negritudes para discutir sobre la paz”, explicó Ramiro Ortega, integrante de la ACVC. Fumigaciones a los cultivos campesinos, desplazamientos forzados, bloqueos económicos, robo de tierras, intervenciones de multinacionales y megaproyectos en zonas ricas en recursos naturales son algunas secuelas del Plan Colombia y del conflicto armado que enunció Ortega.
Hablar de la paz de Colombia estaba proscrito desde hacía más de una década. La salida de la presidencia de Álvaro Uribe permitió los primeros síntomas de debilitamiento del modelo de represión, seguridad y guerra. Visibilizó la imperiosa necesidad de proponer una agenda de paz para el país, contando para ello con la movilización de las mayorías de la sociedad colombiana. El encuentro por la paz de Barrancabermeja representó una importante y masiva manifestación de este anhelo, sin duda un primer logro en este arduo camino. Se reunieron 30.000 personas. Cientos de organizaciones sociales y movimientos populares discutieron, debatieron, acordaron durante tres días.
Juan Manuel Santos reconoció la existencia del conflicto armado. Desde su discurso de posesión dejó claro que la puerta del diálogo no estaba cerrada con llave. Sabía, y sabe, que para consolidar el modelo de acumulación del capital, así sea solo para beneficiar plenamente a la élite del poder, se necesita de la soberanía del Estado en todo el territorio nacional. De cierto nivel de reformas que dejen sin base social a las guerrillas, sobre todo en las zonas rurales de Colombia. La ley de víctimas, su capítulo de restitución de tierras, la ley de tierras que creará una suerte de áreas especiales de desarrollo rural, una titulación masiva de tierras y una nueva legislación para la paz; conforman intentos de construir hegemonía política. Aún así, no le ha sido posible.
En el balance central del Encuentro se destacó la unión –en la diferencia- de las tres grandes vertientes del movimiento por la paz. Integrados mayormente por organizaciones indígenas, negras y campesinas (los tres construyen puentes hacia fracciones de poblaciones urbanas); las jornadas marcaron un salto cualitativo en la unidad del campo popular. La primera es liderada por indígenas que, contra el conflicto armado interno, tomaron la iniciativa con multitudinarias mingas (trabajo colectivo para el bien común). La segunda, Marcha Patriótica, surgió con motivo del bicentenario de la independencia de Colombia. Se hizo visible en 2010 y masificó su carnadura social en 2011 y 2012. Luchan por la segunda y definitiva Independencia. El tercero, derivado de las mingas, se fundó en Octubre de 2010 en Bogotá. Lleva el nombre de Congreso de los Pueblos y uno de sus objetivos principales es la construcción de poder popular.
A continuación, algunos puntos del Manifiesto por la Tierra y la Paz el "Diálogo es la ruta". Documento final del Encuentro en Barrancabermeja.
La democracia en nuestro país y la generación de mejores condiciones para hacer efectivos y garantizar nuestros derechos demanda un nuevo modelo que posibilite el uso de nuestros recursos y riquezas, superando las profundas desigualdades económicas y sociales, en función del buen vivir de nuestra población.
Manifestamos nuestro rechazo frente a las políticas gubernamentales que durante la última década se han venido implantando en el país para promover un modelo económico que propicia la explotación intensiva de nuestra tierra y recursos naturales , favorece a las empresas transnacionales y los grupos económicos, acentúa los conflictos por la tierra y la lucha por el territorio, estimula nuevos procesos de expropiación, despojo y de desplazamiento forzado, deteriora radicalmente los procesos sociales y compromete nuestras condiciones de soberanía y seguridad alimentaria. Este modelo económico destruye la economía campesina, los territorios de las comunidades indígenas y afrodescendientes y produce un escalamiento de la dinámica del conflicto social y armado que agobia a nuestro país.
Nos preocupa que pese al reconocimiento formal del conflicto colombiano por parte del gobierno actual y a sus manifestaciones acerca de que la llave de la paz no estaría extraviada, es evidente que la pretensión de la solución militar se encuentra en el primer lugar de la agenda gubernamental y responde a un equivocado concepto de "paz de vencedores y vencidos”. La historia del conflicto colombiano nos muestra que las soluciones militares no conducen a la paz. Por tanto, no podemos continuar atrapados por la perspectiva de un escalamiento de la guerra y de una creciente intervención militar extranjera. No queremos continuar nuestras vidas con la permanente amenaza de las bombas y las balas. Es hora de ponerle fin a la guerra. La solución política se constituye en una necesidad
Tenemos la convicción acerca de la necesidad de avanzar en la concepción y materialización de una ruta de la paz, que tenga como próxima meta la conformación de un movimiento de alcance nacional con apoyo internacional con el mandato expreso de promover la construcción de la paz con justicia social y la solución política al conflicto social y armado. Caminar en esa dirección demanda la generación de un clima favorable. Es urgente trabajar todos juntos para consolidar una cultura de la paz. Consideramos que las partes comprometidas de manera directa en la confrontación deberían contemplar como gesto mutuo frente a la sociedad colombiana un cese bilateral de hostilidades, que abra la posibilidad del diálogo. Igualmente, la consideración de compromisos y acuerdos humanitarios que permitan parar la violencia contra la población civil y todos los crímenes atroces.
En Agosto de 2011 cientos de organizaciones y movimientos sociales se congregaron en Barrancabermeja para discutir sobre la paz. El encuentro constituye un antecedente ineludible del díálogo actual entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. Refleja la verdadera propiedad de "la llave del conflicto". Sólo el pueblo salvará al pueblo.
Fuente: Prensa Rural/Alba TV-NP
Categorías: Colombia - Derechos Humanos - Disputa de Poder - Integración - Pueblo en Lucha
Alba TV es un proyecto para la integración desde los pueblos, desde los movimientos sociales, desde las comunidades que junto a las televisoras comunitarias del continente articulamos las luchas populares contra el imperialismo, por la construcción y fortalecimiento de la identidad del sur, y para impulsar las transformaciones políticas, económicas y culturales hacia el socialismo.
Email: albadelospueblos@gmail.com
Caracas, Venezuela