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Por Reinaldo Iturriza

La migración en Venezuela: un pasaje de ida y vuelta

Venezuela | 16 de septiembre de 2016

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Por Reinaldo Iturriza

1.- ¿Expertos o recién llegados?

Pensé iniciar este trabajo haciendo una relación pormenorizada de los tópicos más frecuentes de la interpretación dominante sobre la migración en Venezuela. En realidad, no cuesta mucho: una y otra vez se repiten los mismos lugares comunes, las mismas medias verdades y las mismas mentiras sobre el asunto.

Sin embargo, preferí concentrarme desde el inicio en los hechos o, digámoslo correctamente, en la información más confiable disponible al día de hoy, antes que en la percepción que en mi entorno clase media impera sobre el fenómeno.

La percepción que predomina en mi entorno es que existe un fenómeno de emigración masiva, lo que por demás resultaría extremadamente fácil de verificar: todos tenemos amigos y familiares que, por la razón que fuere, se han ido a vivir a otros países en años recientes.

En los medios antichavistas de todo tipo, sin excepción, es uno de los temas más socorridos. Es muy frecuente encontrarse con notas periodísticas que incluyen testimonios de emigrantes que explican las diversas razones por las que se van del país, siempre, como es de esperarse, cargados de mucha emocionalidad.

Las imágenes del piso del aeropuerto de Maiquetía, obra de arte de Carlos Cruz-Diez, como símbolo de la diáspora venezolana, se han convertido en todo un cliché. El mismo artista se ha referido al asunto en entrevista concedida al diario Panorama: “Lo que me duele es que mi obra sea justamente para la despedida del país, me conmueve mucho” (1).

Las mismas notas van acompañadas, invariablemente, de la opinión de expertos que, como sucede con más frecuencia de lo humanamente tolerable, básicamente se limitan a reproducir los mismos lugares comunes sobre el tema, a tal punto que se hace imposible discernir entre experto y lugar común. Es lo que se conoce como mal empleo de una cita de autoridad, y es exactamente lo que sucede con la inmensa mayoría de las notas periodísticas referidas a temas como la criminalidad, la inflación o el desabastecimiento, por sólo citar algunas de las circunstancias que más afectan a la población venezolana.

Un par de puntualizaciones antes de entrar en materia: no tengo nada contra los venezolanos que han decidido irse del país. Yo mismo, en otro momento de mi vida, lo consideré muy seriamente, y estoy convencido de que, en la mayoría de los casos, se requiere mucha valentía para tomar una decisión de tal naturaleza. En cambio, me resulta casi imposible sentir respeto alguno por quienes emigran apelando a la mentira, declarándose perseguidos o amenazados por el “régimen”. Idéntico sentimiento me inspiran quienes denigran de su país, del pueblo venezolano, pero es cierto que no hay que ser emigrante para incurrir en la autodenigración: al fin y al cabo, muchos de quienes siguen aquí, sin ninguna intención de marcharse, incurren en la misma práctica.

Lo otro: eché de menos información oficial muy valiosa, y que hubiera podido contrastar con la que manejamos aquí: al momento de iniciar con la redacción no había sido capaz de ubicar datos sobre el volumen de vuelos con destinos internacionales durante, pongamos, los últimos quince años. Todo indica que estos experimentaron un incremento sin precedentes en nuestra historia, lo que eventualmente derivaría en el penoso fenómeno de los “raspacupos”. Además, hubiera sido interesante poder correlacionar la información sobre flujos migratorios y fuga de capitales. Ya quedará para otra ocasión.

2.- Cuántos se van, cuántos llegan.

La información más confiable sobre los flujos migratorios en Venezuela está reunida en los estudios que periódicamente publica el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, específicamente su División de Población. Curiosamente, en medios venezolanos no encontré ninguna referencia a su estudio más reciente, que podría traducirse como “Inventario de migraciones internacionales 2015” (International migrant stock 2015), a pesar de estar disponible en línea (2).

El estudio en cuestión cubre el período que va de 1990 a 2015, durante el cual la cantidad de emigrantes de Venezuela aumentó de 185 282 a 606 303. Esta información contrasta abiertamente con lo que aparece publicado en “El Libro de Datos del Mundo” (The World Factbook), de la estadounidense Agencia Central de Inteligencia: según la publicación, más de un millón de venezolanos, fundamentalmente de las clases media y alta, emigraron desde que Chávez asumió el Gobierno en 1999 (3).

Según diversas notas periodísticas y artículos de opinión, académicos como Tomás Páez, Iván de la Vega y Óscar Hernández Bernalette (4) estiman que más de un millón y medio de venezolanos ha emigrado del país desde que iniciara la revolución bolivariana. De acuerdo a las mismas notas, Anitza Fréitez manejaría una cifra de aproximadamente 800 mil emigrados, significativamente más próxima a la información publicada por Naciones Unidas.

En un estudio publicado en 2011, Fréitez sostenía: “Durante los años 80 y 90 Venezuela dio un giro importante en sus pautas migratorias. La severa crisis en la que se sumergió el país no sólo tuvo efectos desalentadores sobre los movimientos migratorios provenientes del exterior, sino que, adicionalmente, contribuyó a desencadenar procesos de retorno de los extranjeros que habitaban entre nosotros y la emigración de venezolanos, quienes también reaccionaron frente a ese contexto de recesión económica, descomposición social y deterioro institucional. Sin embargo, es durante la última década que, al parecer, esta dinámica se acentúa. En su memoria económica, social o política, la sociedad venezolana no tenía la vivencia de la emigración internacional, aquella que implica el abandono del lugar de origen, por un período de tiempo prolongado o indefinido” (5).

Esta idea de la acentuación del fenómeno de la emigración durante la primera década del siglo XXI es un pilar fundamental de la interpretación dominante sobre el tema. No obstante, la información de Naciones Unidas la desmiente de manera categórica: en el cuadro número 1 puede observarse que en el período comprendido entre 1990 y 2015, la emigración describe una tendencia lineal, registrando incluso una baja en el último quinquenio (2010-2015).

Así, observamos cómo en 1995 la cantidad de emigrantes aumenta 29,30% en relación con 1990, luego aumenta 32,45% en 2000 con relación a 1995, 30,95% en 2005 respecto de 2000, 32,45% en 2010 respecto a 2005 y finalmente alcanza un valor de 10,16% de incremento en 2015 en relación con 2010.

No conforme con esto, luego de registrar una variación porcentual negativa en los años 1995 (respecto de 1990) y 2000 (en relación con 1995), el flujo de inmigrantes aumenta a partir de 2005, con un pico de 24,37% de incremento en 2010 con relación a 2005, como puede observarse en el cuadro 2.

Visto esto, es inevitable hacerse dos preguntas: ¿a qué razones obedece la insistencia en la idea de que Venezuela está experimentando una emigración sin precedentes? Pero sobre todo, ¿por qué no se hace mención alguna de la cantidad de extranjeros que se establecieron en el país durante los últimos quince años?

Con la información disponible es relativamente sencillo determinar la tasa de migración neta para el período 2000-2015. Si el resultado es positivo, esto quiere decir que el flujo migratorio favorece al país (ha emigrado menos gente de la que ha inmigrado). Claro está, si el valor es negativo es porque son más los que se van que los que se llegan.

Pues bien, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE), la población de Venezuela para el año 2000 era de 24 394 145 habitantes (6). Entre 2000 y 2005 se establecieron en el país 56 899 extranjeros. En el mismo período emigraron 98 127 personas. A la mitad del período, es decir, en 2003, la población era de 25 622 082 habitantes. La diferencia entre quienes se fueron y quienes llegaron se expresa en un valor negativo: – 41 318. Ese valor lo dividimos por la población en 2003 (mitad del lapso estudiado) y luego lo multiplicamos por mil. El resultado es: -1.61 por cada mil habitantes. En otras palabras, durante los primeros años de Gobierno de Chávez el comportamiento fue negativo.

No obstante, en adelante la situación varió: haciendo operación similar a la anterior, tenemos que la tasa de migración neta para el período 2005-2010 fue de 4,55, mientras que en el período 2010-2015 fue de 0,57. Este último valor sugiere, sencillamente, que el comportamiento de los flujos migratorios en Venezuela es actualmente muy estable.

Paradójicamente, esto último es confirmado por la propia Agencia Central de Inteligencia: de acuerdo a “El Libro de Datos del Mundo”, Venezuela es uno de apenas 34 países, de un universo de 222, cuya tasa de migración neta es igual a cero. La información corresponde al año 2015. Como puede observarse en el cuadro 3, sólo otros dos países de Suramérica presentan igual valor (Argentina y Ecuador), dos tienen un valor positivo (Surinam y Chile), mientras que los siete restantes presentan un valor negativo.

Más aún, siguiendo el procedimiento descrito anteriormente, determinamos la tasa de migración neta en Venezuela para el período 2000-2015: entraron al país 390 785 personas, salieron 289 021, la diferencia la dividimos entre la población de 2008, multiplicamos por mil, y el valor resultante es positivo: 3,67. Similar, por cierto, al valor que presenta Estados Unidos en 2015 (3,86), de acuerdo a su Agencia Central de Inteligencia.

¿Qué razones explican que, como queda en evidencia al calcular la tasa de migración neta, el flujo migratorio sea favorable a Venezuela? Por supuesto que es necesario interrogarnos sobre las causas de la emigración. Pero ¿por qué el número de inmigrantes continúa siendo superior? ¿Qué buscan quienes se han asentado en Venezuela durante los últimos quince años?

3.- Inmigrantes.

¿De qué países provienen quienes inmigran a Venezuela? Los cuadros 4 y 5 ofrecen información muy detallada al respecto.

En el lapso comprendido entre 1990 y 2015, los mismos países ocupan los primeros seis lugares, siempre en el mismo orden: Colombia, España, Portugal, Italia, Perú y Ecuador. Sin embargo, sólo los tres países suramericanos describen una tendencia siempre creciente. En los casos de España, Portugal e Italia la tendencia es inversa, aunque en los tres casos se registra un muy leve aumento de inmigrantes para el año 2015, contrario a lo que dicta la interpretación dominante sobre el tema.

El cuadro 6 nos muestra que Colombia presenta el comportamiento más lineal: a pesar de que la inmigración colombiana aumentó 75,18% entre 1990 y 2015, con un notable incremento de inmigrantes en 2010 respecto de 2005 (37,90%), el ritmo de crecimiento es muy estable, volviendo en 2015 a valores casi idénticos a los de 1995 (5,91% y 5,89% respectivamente). El número de inmigrantes provenientes de Perú y Ecuador no ha dejado de aumentar, pero cada vez a un ritmo más lento: de 11,26% en 1995 a 7,79% en 2015 en el caso peruano, y de 9,08% en 1995 a 7,56% en 2015 en el caso ecuatoriano.

En cuanto a España, Portugal e Italia, el número de inmigrantes se reduce progresivamente en 1995 (-15,23%, -12,59% y -11,75% respectivamente), manteniéndose esta tendencia en el año 2000 (-16,01%, -13,41% y -12,58 respectivamente). A partir de entonces, ya con Chávez en el Gobierno, disminuye significativamente el ritmo de decrecimiento de inmigrantes provenientes de estos países, hasta casi detenerse: en 2005, los valores son de -2,82% para los españoles, de -0,97% para los portugueses y de -0,43% para los italianos. En 2015, por primera vez en 25 años, los valores pasan a ser positivos: 1,91% de incremento de inmigrantes españoles, 2,94% de portugueses y 3,23% de italianos.

Un par de datos que vale la pena mencionar antes de cerrar esta aparte: en primer lugar, nótese la cantidad de inmigrantes provenientes de Cuba y Estados Unidos: salvo en 2015, y por una diferencia realmente insignificante, siempre hemos tenido entre nosotros más inmigrantes provenientes del país del norte que del país caribeño. Además, en ambos casos, no sólo la tendencia, sino incluso la cantidad de inmigrantes, se han mantenido estables. En segundo lugar, en la lista de los primeros veinte países de origen de inmigrantes en Venezuela, cinco de ellos se incluyen en la lista de los veinte países con mayor diáspora en el mundo. Ellos son: México, China, Siria, Alemania y Estados Unidos (7).



4.- Emigrantes.

¿A qué países migran los venezolanos? Como puede observarse en los cuadros 7 y 8, siete países se disputan los seis primeros lugares como países destino de los emigrantes nacionales: Estados Unidos, que siempre ha permanecido en primer lugar, seguido de España, Colombia, Italia, Portugal, Canadá y República Dominicana.

La información contenida en el cuadro 9 demuestra con claridad cómo, a pesar de mantenerse como líder indiscutido entre los países destino, el ritmo de emigración hacia Estados Unidos ha disminuido progresiva y significativamente durante los últimos cinco lustros, pasando de 73,51% en 1995 (en relación con 1990) a 14,66% en 2015 (respecto a 2010). España, que actualmente ocupa el segundo lugar, con mucha ventaja sobre el tercero, experimentó picos de 59,12% y 76,50% en 2000 y 2005 respectivamente, pero en 2015 disminuyó abruptamente en relación con 2010, aumentando apenas 2,54%. En otras palabras, si bien Estados Unidos y España concentran el 57,51% de la migración venezolana, actualmente los emigrantes están buscando otras alternativas.

La emigración a Colombia incluso llegó a registrar un valor negativo hacia 2005 (entre 2000 y 2005 fue menor que la registrada en el quinquenio anterior), pero el valor actual (7,13%) es muy similar al de 1995 (6,15%). En estos 25 años, el flujo migratorio entre Colombia y Venezuela (inmigración y emigración) se ha mantenido muy estable.

A partir del año 2010, Italia desplazó a Colombia como tercer país destino, fundamentalmente porque entre 2000 y 2005 el número de emigrantes aumentó en un extraordinario 229,25% y 69,98% más entre 2005 y 2010. Luego, el flujo migratorio prácticamente se detuvo, registrando en 2015 un incremento de tan solo 0,01% con relación a 2010.

Portugal y Canadá ocupan actualmente quinto y sexto puestos respectivamente. En ambos casos disminuyó el ritmo de emigración: de 21,80% en 1995 a 9,75% en 2015 en el país europeo, y de 67,17% en 1995 a 11,75% en 2015 en el país norteamericano.

El descenso más notable lo sufrió República Dominicana, que entre 1990 y 2000 ocupó el quinto puesto como país destino. Bajó el séptimo en 2005 y luego al décimo tercero en 2010, donde permanece en 2015. De 17 386 emigrantes en 2000, pasó a 11 299 en 2005 (-35,01%) y a 5 132 en 2010 (-54,58%). En 2015 ha experimentado una muy ligera recuperación (5,55%).

Por demás, destacan los casos de México y Panamá. El primero pasó de ocupar el lugar diecisiete en 1990 a un firme séptimo lugar en 2015. Panamá apenas entró a la lista de los veinte primeros en 2005, pero lo hizo en el puesto doce, superando a países como Ecuador, Chile, Perú o Brasil. Ascendió al décimo en 2010 y en 2015 ocupó el octavo lugar, justo después de México. No está de más subrayarlo: el fenómeno de la creciente emigración al país centroamericano data de diez a quince años.

Siete de los veinte primeros países destino de los emigrantes venezolanos integran, a su vez, la lista de los veinte países que albergan la mayor cantidad de migrantes internacionales. Estos veinte países concentran el 67% del total global de migrantes. Sólo en Estados Unidos reside el 19% del total global de migrantes internacionales (8). Estos siete países son: Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Canadá, Francia, Australia y España (9).



5.- Hasta luego.

Con la información presentada aquí, de manera muy apretada, la interpretación dominante sobre los flujos migratorios en Venezuela se cae por su propio peso. Es tal la precariedad de sus presupuestos que más bien cabría decir que se derrumba como un castillo de cartas.

El tema de la migración debe ser evaluado en su contexto. Lo contrario induce muchos errores de juicio. Un análisis riguroso sobre el asunto tendría que comenzar por tomar en cuenta lo que el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas ha planteado en el documento “La situación demográfica en el mundo 2014”, a saber: “La migración internacional ha crecido en volumen, alcance, complejidad e importancia demográfica en los últimos 20 años. Desde 1990, las corrientes migratorias internacionales se han vuelto cada vez más diversas y muchos países son en la actualidad simultáneamente países de origen, destino y de tránsito” (10).

¿Por qué falsear la información sobre la emigración en Venezuela, favoreciendo interpretaciones catastrofistas e intereses políticos bastardos, pero sobre todo por qué ocultar, por ejemplo, que nuestro país es el segundo mayor receptor de inmigrantes de toda América Latina, sólo superado por Argentina (11)?

¿Por qué ese empeño en ocultar que la mayoría de quienes vivimos en Venezuela, sin menoscabo de las razones tras la emigración de centenares de miles de venezolanos, deseamos permanecer en el país, luchar por él, resolver nuestros problemas colectivamente, construir una sociedad más justa, igualitaria y radicalmente democrática?

Referencias.
(1) Rafael Álvarez Bermúdez. “Me duele que en mi obra se despidan del país”: Carlos Cruz-Diez a Panorama. Panorama. 4 de febrero de 2015.

(2) United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. International migrant stock 2015.
Una vez allí, entrar al enlace identificado como “Total international migrant stock”.

(3) Central Intelligence Agency. The World Factbook. South América: Venezuela.
Una vez allí, entrar al enlace identificado como “People and Society”.

(4) En 15 años se han marchado 1.6 millones de venezolanos: Venezuela vive un dramático proceso migratorio. El Impulso. 12 de octubre de 2015.
José Guerra. La emigración venezolana. La Patilla. 28 de marzo de 2015.
Daniel Pardo. “Me voy”: Venezuela se convierte en país de emigrantes. BBC Mundo. 23 de octubre de 2014.

(5) Anitza Fréitez. La emigración desde Venezuela durante la última década. Temas de Coyuntura. Número 63 (julio 2011). Pág. 13.

(6) Instituto Nacional de Estadística. Venezuela, proyección de población según entidad y sexo. 2000-2050 (año calendario).

(7) United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. International migrant stock 2015: graphs. Twenty countries or areas of origin with the largest diaspora populations (millions).

(8) United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. International Migration Report 2015 [highlights].

(9) United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. International migrant stock 2015: graphs. Twenty countries or areas hosting the largest numbers of international migrants (millions).

(10) Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, División de Población. La situación demográfica en el mundo 2014. Informe conciso. Página 17.

(11) United Nations, Department of Economic and Social Affairs, Population Division. International migrant stock 2015.
Una vez allí, entrar al enlace identificado como “Total international migrant stock”.

Artículo publicado en el blog Saber y Poder de Reinaldo Iturriza, el 14 de septiembre del 2016: https://elotrosaberypoder.wordpress.com/

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