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Por Reinaldo Iturriza

Los desafíos de abril: las tareas del chavismo

Venezuela | 25 de abril de 2017

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Foto: Orlando Monteleone
Foto: Orlando Monteleone

Por Reinaldo Iturriza

¿Sabía usted que durante los primeros cinco años de revolución bolivariana la pobreza aumentó 11,7 puntos porcentuales? (1)

No fue por la “ineficiencia” del Gobierno bolivariano. Así nos cobraba la rancia oligarquía la afrenta de haber llevado a Chávez al poder.

De acuerdo a los representantes más conspicuos de la encuestología, la gestión del presidente Chávez nunca fue valorada tan negativamente como a mediados de 2003 (2).

Cuánto daño nos ha hecho la encuestología, y cuánto valiosísimo tiempo seguimos desperdiciando en ella.

En la calle el ambiente era otro: el pueblo movilizado era imbatible.

Contra el pronóstico de los agoreros, durante los diez años siguientes sucedió lo que el pueblo chavista ya sabía, presentía, anhelaba: que seríamos capaces de lograr una victoria tras otra en la “batalla por construir una alternativa al modelo político, al modelo económico que fue impuesto a Venezuela después del 23 de enero de 1958” (3), como dijera Chávez en su célebre discurso del 23 de enero de 2003.

Al momento de la muerte del comandante Chávez, 8 millones 310 mil 367 personas habían dejado de ser pobres (4).

Son varias las circunstancias que explican este hecho, y muchas tienen su origen en los vaivenes del capitalismo global y la disputa interna por el control de la economía, y en particular de la industria petrolera. Pero hay dos que se soslayan con mucha frecuencia, y por tanto considero indispensable subrayar: 1) la decisión de baipasear la institucionalidad burguesa, ineficiente y corrompida, y la creación de las Misiones; y 2) la decisión de acompañar y promover la creación de espacios de autogobierno popular, de acuerdo a un principio que Chávez enunciara tan temprano como en febrero de 2002: “No hay manera de acabar con la pobreza sino dándole poder a los pobres” (5).

Pero si estas circunstancias se soslayan con mucha frecuencia, siendo por tanto imposible entender la profundidad de las transformaciones ocurridas en la sociedad venezolana durante el período, tal pareciera que el atentado que sufrió la economía nacional durante los años 2002 y 2003 simplemente no existió, a juzgar por el relato antichavista.

Por tanto, hay que subrayar también: la construcción de la alternativa al modelo democrático burgués, al que hiciera referencia el comandante Chávez el 23 de enero de 2003, fue también la reconstrucción de un país que el antichavismo dejó en la ruina económica, sobre todo como consecuencia del sabotaje de la industria petrolera.

La misma oligarquía que nos cobró la afrenta de haber llevado a Chávez al poder en 1998, es la que hoy nos sigue cobrando la afrenta de haber votado mayoritariamente por Nicolás Maduro.

Durante aquellos diez años de reconstrucción nacional, entre 2003 y 2013, salvo las mal llamadas “guarimbas” de 2004 y algunos atentados terroristas, el antichavismo no ensayó la vía violenta. No por vocación democrática, sino porque se convenció de que por esa vía no podría derrotar a la revolución bolivariana.

No es en lo absoluto casual que la violencia haya reaparecido justo al término del referido período de diez años, en abril de 2013, y que nuevos episodios de violencia antichavista hayan sacudido al país en febrero de 2014 y ahora en abril de 2017.

Como en 2002 y 2003, la violencia viene precedida y acompañada de un ataque sistemático y brutal contra la economía (6), con gravísimas consecuencias para la población: la pobreza ha repuntado, han reaparecido problemas que creíamos superados, y en general hemos experimentado un retroceso en materias de disfrute y libre ejercicio de derechos, en particular de nuestros derechos económicos y sociales.

Lo central: no es que el bolivariano es un “modelo fracasado”. Es que el proceso de construcción de una alternativa al modelo democrático burgués ha sufrido un duro e inocultable retroceso. Tan duro ha sido el golpe que nuestro horizonte estratégico, el tránsito al socialismo, se ha desdibujado.

El pueblo bolivariano, y no sólo el presidente Maduro o el Gobierno nacional, tiene la obligación de retomar la tarea histórica de la reconstrucción nacional, y acumular la fuerza suficiente que le permita enderezar el rumbo estratégico.

Ya fuimos capaces de hacerlo una vez. No hay razón alguna para pensar que no somos capaces de hacerlo de nuevo, y tantas veces como sea necesario.

Para lograrlo, debemos: 1) evitar a toda costa la gestionalización de la política; y 2) desplegar una audaz política de repolarización.

1) Respecto de la gestionalización, sigue resultando vital no refugiarse en la vieja institucionalidad y sus lógicas anti-populares. Claro que el antichavismo señala sistemáticamente al Gobierno bolivariano como el “culpable” de la crisis. Pero se trata de no ceder al chantaje. En lugar de dedicarnos a demostrar la “inocencia” de las instituciones, lo que corresponde es ponernos del lado del pueblo al que pertenecemos, reconocer la gravedad de la situación y actuar en consecuencia.
Lo peor que podemos hacer es ignorar o menospreciar los estragos causados por los ataques contra la economía nacional, sumados a los errores propios. En lugar de ocultar o disimular la crisis, exponerla pedagógicamente.
Como cabe esperarse de un pueblo que se politizó con Chávez, la indolencia de funcionarios y burócratas, el “pote de humo”, la falta de información, se pagan muy caros.
La clave de la repolitización de la gestión sigue siendo: baipasear la vieja institucionalidad.

2) En cuanto a la repolarización, partir del criterio básico de que en Venezuela siguen existiendo dos polos. Por supuesto que cualquiera es libre de desear que la realidad sea distinta. Pero intentar entender y explicar el país ignorando este criterio básico no produce más que equívocos.
Tal y como en 2010, cuando la idea de la “despolarización” ganó un cierto espacio en el debate público, sigue siendo inviable una “tercera vía” política. Tal y como entonces, la idea es funcional a la necesidad del antichavismo de enfrentarse a un chavismo dividido.
Ni siquiera en el momento de mayor debilidad del chavismo, el antichavismo ha sido capaz de perfilarse como alternativa política. Se ha desdibujado el horizonte que construyó el chavismo, pero el antichavismo es incapaz de ofrecer alguno. El autodenominado “chavismo crítico” y las diversas variantes de izquierda antichavista mucho menos: se limitan a una amarga enumeración de los errores del chavismo, pero no están dispuestos, no tienen vocación o simplemente no tienen capacidad para construir fuerza política real.
Repolarizar, en las actuales circunstancias, pasa por retomar el acompañamiento y la promoción de los espacios de autogobierno popular, los cuales constituyen el tejido primario de la revolución bolivariana, su garantía de vitalidad.
Pero no se limita a esto.
Con la revolución bolivariana, millones de personas provenientes de las clases populares despertaron a la vida política. Muchas de ellas se replegaron de la política. Hay que reconocerlo, evaluar por qué y crear las condiciones para revertir este proceso.
Por último, repolarizar implica mantener una relación de interlocución fluida con la base social del antichavismo, ni siquiera principalmente con su clase política. En parte, porque esta última está profundamente deslegitimada, pero también porque si incurrimos en el grave error de asimilar todo el antichavismo con la violencia y el fascismo, estaremos contribuyendo a la total degradación de la vida pública, que es uno de los propósitos de las líneas de fuerza más retrógradas.

Para retomar la tarea histórica de la reconstrucción nacional y acumulación de fuerzas que nos permita enderezar el rumbo estratégico, un intenso debate de ideas es fundamental, en particular sobre los siguientes ejes temáticos:

1) Crítica del metarrelato antichavista (7), algunos de cuyos tópicos son:

– la existencia de un supuesto “madurismo” que estaría desandando todo el camino avanzado por Chávez;
– la “aparición” súbita de personas comiendo de la basura en las calles;
– la “desaparición” súbita de alimentos y otros bienes de primera necesidad, como consecuencia de los “controles” a los que está sometida la economía;
– la absoluta degradación moral del “narco-régimen” y la corrupción generalizada;
– la “ceguera” de los partidarios del chavismo que todavía se niegan a reconocer los problemas del país;
– la ausencia total de “futuro” u “oportunidades”, y por tanto la necesidad de buscarlos más allá de nuestras fronteras.

2) Geopolítica de la conspiración contra la democracia venezolana, identificando las mediaciones entre fuerzas políticas, económicas y culturales transnacionales y la cipayería vernácula.

3) Gestión democrática de las tensiones a lo interno del chavismo: identificar y combatir lógicas y prácticas conservadoras y autoritarias en filas revolucionarias.

4) Visibilización de múltiples experiencias del pueblo en lucha, en particular de las iniciativas políticas y económicas que le apuestan a la propiedad social, solidaridad activa con iniciativas de control popular de la gestión.

La mera “defensa” de la revolución bolivariana es otra forma de pasividad. Sobre la propaganda se puede decir otro tanto. Corresponde desarrollar una pertinaz e inteligente labor de crítica y esclarecimiento de los errores. Nadie lo hará por nosotros.

Referencias

(1) Reinaldo Iturriza López. 13 de Abril, quince años después: la lucha continua. 13 de abril de 2017.
https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2017/04/13/13-de-abril-quince-anos-despues-la-lucha-continua/

(2) 10 series históricas sobre Venezuela que Datanálisis revela por primera vez en 30 años. 8 de julio de 2015.
http://prodavinci.com/2015/07/08/actualidad/simbolos-de-datanalisis-10-series-historicas-que-se-revelan-por-primera-vez/

(3) Hugo Chávez. Acto de conmemoración del 23 de enero de 1958. 23 de enero de 2003.
http://www.todochavez.gob.ve/todochavez/1473-intervencion-del-comandante- presidente-hugo-chavez-durante-acto-de-conmemoracion-del-23-de-enero-de-1958

(4) Reinaldo Iturriza López. 13 de Abril, quince años después: la lucha continua. 13 de abril de 2017.
https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2017/04/13/13-de-abril-quince-anos-despues-la-lucha-continua/

(5) Hugo Chávez. Acto de entrega de títulos de tierras urbanas. 4 de febrero de 2002.
http://www.todochavez.gob.ve/todochavez/1426-intervencion-del-comandante-presidente-hugo-chavez-durante-acto-de-entrega-de-titulos-de-tierras-urbanas

(6) Pasqualina Curcio. A 4 años de trabajo y lealtad. A 4 años del “fantasma” de la guerra económica. 17 de abril de 2017.
http://www.15yultimo.com/2017/04/16/a-4-anos-de-trabajo-y-lealtad-a-4-anos-del-fantasma-de-la-guerra-economica/

(7) Reinaldo Iturriza López. 13 de Abril, quince años después: la lucha continua. 16 de abril de 2017.
https://elotrosaberypoder.wordpress.com/2017/04/13/13-de-abril-quince-anos-despues-la-lucha-continua/

Artículo publicado en el blog de El otro saber y poder, de Iturriza.

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