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Por Agustín Cano Menoni

Pablo Carlevaro (1927-2015): referente de la Universidad Latinoamericana.

Uruguay | 7 de noviembre de 2015

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El pasado 31 de octubre falleció en Montevideo el Dr. Pablo Virgilio Carlevaro Bottero, destacado intelectual y universitario del Uruguay. Referente histórico de la Universidad Latinoamericana.

Cuando en 2014 la Universidad de la República lo distinguió con el título de Doctor Honoris Causa, se definió a sí mismo como “un hijo devoto de esta Universidad”. Su trayectoria confirma filiación y devoción, pero agrega otro aspecto ineludible en la genealogía: Carlevaro fue sin dudas uno de los grandes constructores de la universidad uruguaya. Ya como militante estudiantil fue un integrante sobresaliente de la memorable generación de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) que a través de luchas obrero-estudiantiles lograron la autonomía y el cogobierno para la universidad en 1951, la integración universitaria del Hospital de Clínicas en 1953 y la Ley Orgánica universitaria en 1958. Muy joven llegó a ser Profesor titular del Departamento de Biofísica de la Facultad de Medicina y en 1969 fue electo decano de dicha Facultad. Allí lideró un colectivo de docentes y estudiantes que impulsó una transformación revolucionaria de la formación médica, basada en una concepción de formación integral que concebía a la extensión universitaria como ámbito y método educativo, promoviendo la participación comunitaria en salud, desarmando los reduccionismos biologicistas tanto en la investigación, como en la enseñanza y en la atención, fomentando la investigación científica y combatiendo la mercantilización de la medicina.

En 1973 la dictadura militar lo condenó a un exilio de más de 10 años. En la pre-dictadura pachequista había sufrido cárcel. En Buenos Aires fue secuestrado y amenazado. Su exilio se inició con un periplo latinoamericano que luego de Buenos Aires incluyó una breve parada en Perú (donde lo cobijó Darcy Ribeiro) hasta llegar a Cuba primero y México después. En dichos países, cuyo solidario asilo agradeció toda su vida, continuó investigando y enseñando, mientras desarrollaba una incansable actividad de denuncia y oposición contra de la dictadura uruguaya. Volvió al Uruguay luego de retomada la democracia, ejerciendo nuevamente como Decano de la Facultad de Medicina hasta su retiro en 1993. Pero "retiro" no es una palabra que se ajuste en lo más mínimo a este luchador infatigable. Ese mismo año, junto a otros entrañables compañeros de aventuras educativas, fundó el Programa "APEX-Cerro" (http://www.apexcerro.edu.uy/). Se trata de un programa universitario ubicado en la barriada popular del Cerro de Montevideo, que desarrolla de modo integrado e interdisciplinario actividades de enseñanza, investigación, extensión y asistencia, promoviendo la formación integral de los estudiantes, el compromiso social de la Universidad y la participación activa de la comunidad.

En Uruguay y América Latina, la vida y la obra de Carlevaro están ligadas a los principios de la Universidad Latinoamericana a los que llevó, junto con muchos otros compañeros, a importantes concreciones, siempre guiadas por la máxima de "poner la Universidad al servicio del pueblo", como solía resumir citando al Manifiesto Liminar de Córdoba de 1918. De su pensamiento social y educativo dan cuenta algunas de las contribuciones que hizo a la revista "Reencuentro" de la Universidad Autónoma Metropolitana - Xochimilco, las que pueden descargarse libremente en el siguiente sitio: http://bidi.xoc.uam.mx/

Carlevaro es parte de una corriente de universitarios libertarios de prolífica (y aún insuficientemente estudiada) labor en la universidad y la sociedad uruguaya. Desde temprana edad recibió la influencia intelectual y moral de personalidades de la talla de José Gomensoro, Carlos María Fosalba y Virgilio Bottero (su tío), todos ellos protagonistas de la mejor historia de la medicina uruguaya y las luchas libertarias de la primera mitad del siglo XX (Gomensoro y Bottero formaron parte de la columna uruguaya que en 1937 se sumó a la defensa de la revolución española contra el fascismo). Más adelante, en distintos momentos de su actuación universitaria, junto a Carlevaro pueden mencionarse también a Luce Fabbri, Gerardo Gatti, Jorge Errandonea, Rúben Prieto, Alfredo Errandonea, Ruben Cassina, Clemente "Rayo" Estable y Rafael Spósito, nombrando sólo a algunos entre tantos exponentes de universitarios que han hecho de la libertad, el anti-autoritarismo y la democracia directa principios pedagógicos coherentes con ideales sociales de emancipación cultural y social general. En su pensamiento antidogmático y antiautoritario, la autonomía y el cogobierno universitarios, más que meros criterios organizativos, son principios acordes con una concepción educativa en libertad y para la libertad. Lejos de una concepción meramente defensiva de la autonomía, para Carlevaro dicho principio es indisociable del compromiso social, el estudio sistemático, la enseñanza activa y democrática, la investigación rigurosa y la extensión universitaria, de forma que la autonomía es principio creador y no ensimismamiento indiferente o "refugio secular de los mediocres", como dijeran los estudiantes de Córdoba.

En 1986, en el contexto de reconstrucción de la Universidad luego de más de una década de dictadura, defendiendo la necesidad de la extensión universitaria escribió: “Una Universidad que genera profesionales como una fábrica; profesionales que van a realizar una tarea de operación técnica en la sociedad, e inclusive, que se van a beneficiar de la capacitación para adquirir cierta posición social, no es lo que nosotros aspiramos o pretendemos que sea el resultado del proceso de educación universitaria. Uno de los objetivos de ésta es formar un profesional con conciencia plena de su inserción en la sociedad; un profesional que no aspire al lucro como fin último de su capacitación, sino que aspire a algo mucho más profundo: su inserción como servidor de la sociedad. En este sentido es que las experiencias de contacto con la sociedad, de trabajo con los grupos humanos, contribuyen a la formación de la personalidad del estudiante dotándola de conocimiento y de vivencia directa de lo que es la sociedad y de cómo acontecen su problemas reales, que no se puede generar mediante ningún otro tipo de acto educacional”.

Nada de lo humano le fue ajeno. Fue un universitario en sentido cabal – universitas –, dueño de una personalidad excepcional con múltiples facetas que cultivó con asombrosa profundidad, exquisito talento y generosa entrega. Podía hablar con erudición admirable y pasión contagiosa tanto de Mozart como de fútbol (en especial de su querido Wanderers), de progresiones aritméticas, el origen de un apellido, literatura, semiología médica, artes plásticas, educación, política o las múltiples manifestaciones de la sabiduría popular. No obstante el tamaño intimidatorio de las palabras "Profesor" o "Decano", siempre se vinculó con igual naturalidad y horizontalidad ya sea con colegas y estudiantes, ya con obreros o vecinos de los barrios populares a dónde llevó, y luchó por llevar, a la Universidad.

Su principismo, su estilo frontal y su condición de hombre independiente sin pertenencias partidarias no le ahorraron conflictos explícitos o desplantes velados. Alfredo Errandonea señalaba en 1998 que un síntoma de deterioro de la vida interna universitaria era el hecho que Carlevaro no fuera mencionado por entonces como posible rector, aún siendo el candidato más obvio para el cargo y el universitario con más méritos para el mismo. Pocos años después, en 2002, sí fue el candidato a rector de los estudiantes, cuando la FEUU removió la inercia universitaria y encontró en Carlevaro al candidato que mejor representaba los principios de la Universidad Latinoamericana al servicio del pueblo, democrática y democratizadora. Por aquella época escribió: “Se ha vuelto ésta una Universidad que no sueña e ignora que la sabiduría llega a través de los sueños”.

En el año 1993 la Facultad de Medicina lo nombró Profesor Emérito. En 2009 fue homenajeado, junto a los profesores Ruben Cassina y Juan Carlos Carrasco, por el X Congreso Iberoamericano de Extensión Universitaria. Y en 2014 la Universidad de la República le concedió el título de Doctor Honoris Causa. Una crónica sobre dicho acto, y su memorable discurso, pueden leerse en la siguiente cobertura: http://www.universidad.edu.uy/prensa/renderItem/itemId/35596

Orador prodigioso, polemista temible, científico riguroso, profesor erudito, ser humano sencillo y generoso, Pablo Carlevaro fue un maestro para muchas generaciones de estudiantes. Para muchas generaciones de la FEUU fue además un compañero, siempre disponible, siempre solidario. Con él aprendimos que como dice Rancière: "la educación, como la libertad, no se recibe, se toma", y cada uno de sus discursos, cada charla compartida, eran poderosos enviones para largarnos al asalto. Con él aprendimos que "intransigencia" es una buena palabra cuando se defienden principios. Que la crítica es una ética innegociable. Que tenemos la altura de nuestros sueños y el valor de nuestros esfuerzos colectivos por alcanzarlos. Que no hay nada que no se pueda cambiar. Que se lucha toda la vida. Que nunca hay que aflojar.

Hoy nos toca despedirlo con congoja y gratitud inmensas. Como decía Rafael Barrett, a quien muchos de nosotros conocimos y leímos gracias a Pablo: “Vivimos por nuestros frutos; el único crimen es la esterilidad”. Este pensamiento pareciera haber sido consigna en la intensa y fructífera existencia de Carlevaro, quien ardió una vida luminosa y encendió fuegos perdurables que habrán de dar calor al nacimiento de nuevas aventuras educativas, de nuevos sueños libertarios. Allí su legado. Allí nuestras tareas. Pero es otro el pensamiento de Barrett que Carlevaro citaba a menudo: "A pesar del dolor y la injusticia, la vida es buena. Debajo del mal existe el bien, y si no existe el bien lo haremos existir y salvaremos al mundo aunque no quiera". Cuando la desazón y el pesimismo de alguna derrota nos agobien, cuando los tecnoburócratas de turno pareciera que nos cierran todos los caminos, cuando por todas partes crezca el autoritarismo, volveremos a escuchar a Pablo pronunciar estas palabras con su quijotesca tozudez y su inquebrantable esperanza. "Si no existe el bien lo haremos existir". Lucharemos, querido maestro. Gracias y hasta siempre.

Agustín Cano, 7/11/2015.

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