Alba TV

comunicacion de los pueblos

RSS youtube vimeo
Portada » Entrevistas » Venezuela

Entrevista María Hernández Royett

“Para las estructuras burocráticas, nosotras somos unas infiltradas”

Venezuela | 22 de diciembre de 2013

imprimir

María Hernández Royett es una militante feminista que viene trabajando consecuentemente con su pensamiento en el área de los derechos humanos de las mujeres, fundamentalmente sobre los casos de mujeres víctimas de violencia de género. Recientemente, el 25 de noviembre de 2013 – Día internacional contra la violencia hacia las mujeres – juramentó como Defensora Nacional de la Mujer, cargo que ocupa en el ámbito del Instituto Nacional de la Mujer (INAMujer) del minsiterio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género.

En diálogo con Alba TV, Hernández conversó sobre la responsabilidad del Estado y del poder popular en la lucha contra la violencia de género, sobre la importancia de construir un camino de liberación y emancipación de las mujeres venezolanas en el marco de la Revolución Bolivariana y sobre los logros y desafíos que se plantean en la actualidad.

Alba TV: ¿Qué significa para una militante feminsita estar ocupando un cargo de responsabilidad en el Estado?

María Hernández: Yo vengo de la base del movimiento feminsita. Eso es importante recalarlo porque pocas veces desde la militancia tenemos la oportunidad de estar en cargos públicos de cierto nivel. La importancia de la militancia es que una ya tiene un compromiso, no necesitan convencernos de la importancia de desarrollar políticas para las mujeres. Pero también se hace complicado porque para las estructuras burocráticas, para los procesos administrativos, nosotras somos unas “infiltradas”. Y para alguna parte de la militancia, también somos unas infiltradas. Yo algunas veces me asumo infiltrada, pero sin perder el norte de que nuestro objetivo, dentro de una estructura como esta, en un proceso revolucionario. Esto significa romper las estructuras, removerlas y estremecerlas, para ponerlas al servicio, precisamente del poder popular y de las mujeres organizadas en la base.

En un proceso revolucionario es trascendente hacer esto porque a veces pareciera que las estructuras absorben a la gente. Es difícil no perder el norte dentro de tanto trámite burocrático. Lo importante es que en este momento histórico está una minsitra jóven, la Dra. Andreína Tarazón, una directora general de nuestra institución que también es jóven, la Dra. Laura Franco. Hay un conicerto de voluntades políticas, junto con la oportunidad a nivel de presupuesto, de poder concretar la deuda histórica que tenemos con nuestras mujeres. Aunque hemos avanzado en el proceso revolucionario con algunas políticas públicas, como la Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, entre otras, como la creación de toda la estructura del sisitema de atención, de protección y seguridad para las víctimas de violencia. Pero todavía falta mucho, fortalecer los planes y proyectos que existen al respecto.

ATV: ¿Cuáles son las consecuencias concretas de la ley y qué falta en materia legislativa?

MH: Gratamente, nos dimos cuenta en la reunión de Mujeres del Mercosur que se realizó en noviembre y donde Venezuela asumió la presidencia pro témpore, que Venezuela es el país de Suramérica donde las mujeres más denuncian la violencia de género. Eso es importante porque demuestra que existe confianza en una norma -la ley orgánica- y existe confianza en las instituciones. He tenido la fortuna de participar, desde la militancia, en el diseño del anteproyecto de la ley orgánica y en todo el proceso de inicio de la ley. Luego me designan como Defensora Metropolitana y me tocó desde ese lugar implementar la norma, recién estrenada.

Ejecutar la letra de una Ley que es para atender, para dar protección y seguridad a las mujeres, es complicado, no es fácil. No es solamente generar un piso económico, un presupuesto para el personal, para la dotación, para las oficinas, para las estructuras inmobiliarias. Tanto el ministerio de la Mujer, como el Instituto y la Defensoría han puesto todo lo que han tenido a su alcance para poder generar todo ese sistema. Desde el año 2007 han sido grandes los esfuerzos en la sensibilización, en la capacitación y en la formación de los funcionarios y funcionarias para convertirlos en servidores y servidoras, que garanticen los derechos humanos de las mujeres.

Pero todavía existen los nudos en la ruta institucioanl para garantizar realmente estos derechos. Entonces ahí me remito a lo que nos dice la Convención de Belem do Pará: no es nada más la infraestructura, sino que también hay que sensiblizar, formar y capacitar de manera permanente a esos funcioanrios y funcionarias que tienen la obligación
de dar respuesta y garantizar el acceso a la justicia de las victimas de violencia, para hacer justicia, para reparar e indemnizar a las victimas. Además, todo esto está enmarcado en una cultura que es el patriarcado, y si esos talleres de formación no están enmarcados en tres enfoques metodológicos básicos: de género, de derechos humanos y feminista, nos perdemos. Porque el derecho es androcéntrico, el derecho es machista, y precisamente la exposición de motivos de la Ley Orgánica plantea la remoción del androcentrismo y el positivismo de la norma, la única forma es hacerlo desde el feminismo.

Por eso es importante que todos los programas y proyectos que se impulsen sean acompañados desde ese enfoque metodológico. Si el funcionario o funcionaria no deconstruye su machismo, ninguna política pública y ningún modelo de gestión va a dar seguridad y garantías a nuestras mujeres. Sin el feminismo, ninguna ley va a servir.
Por eso, es revolucionario que podamos hacer esto, hablar del machismo y de la cotidianeidad, de como afecta a la calidad de la vida de las personas y porqué debe ser destruído. Esto, en otros espacios o en otros contextos, no se puede hacer.

Entonces, desde el 2007 para acá nos hemos centrado en lo material, en garantizar la ruta institucional. Pero ahora debemos centrarnos en lo subjetivo, porque los funcionarios y funcionarias son filtros necesarios de estas rutas y si no comprenden la gravedad de estos problemas, del contexto social y cultural, no se garantizan los derechos de las mujeres. Porque es necesario tener conciencia y avanzar en la humanización del proceso de implementación de la norma, entender que hacer justicia no es sólo cumplir un proceso, sino poner en el centro del mismo a la vida de las personas.

ATV: ¿Cómo participan las mujeres organizadas y el poder popular en estas rutas de defensoría?

MH: Bueno, esto es producto de unas feministas irreverentes en algunos cargos de poder. Aquí hay dos extremos: uno, que es la institucionalidad y otro, el poder popular. Nosotros estamos enmarcados en un Estado que debe ir a la “comuna o nada”. Y parte del gobierno de eficiencia en la calle del presidente de la paz, Nicolás Maduro, es dar todas las herramientas al poder popular para que vaya irrumpiendo, con su poder disruptivo, en toda la institucionalidad. Porque la institucionalidad no sirve a las más vulnerables y eso tenemos que decirlo desde la autocrítica. Entonces, parte del trabajo de nosotras y nosotros desde el minsiterio del Poder Popular para la Mujer y al Igualdad de Género, desde el INAMujer, desde la Defensoría, es hacer el programa de Defensoras Comunitarias de los Derechos Humanos de la Mujer. El poder del Estado es finito, entonces nuestro trabajo es formar, capacitar y sensibilizar, dar herramientas a las personas en los consejos comunales, en los comités de igualdad y equidad de género, en el Movimeinto de Mujeres por la Paz y por la Vida, para identificar las situaciones de violencia en sus comunidades, consejos comunales, lugares de trabajo y de estudio. Una vez identificadas estas situaciones, se pueden hacer trabajos de prevención, abordaje y acompañamiento. Y esto es un trabajo social, porque sumimos que la víctima es el eslabón más vulnerable de todo un sistema.

Una víctima que es acompañada solidariamente, amorosamente -porque es otra cosa que hay que incluir, el amor- por sus compañeros y compañeras de las comunidades, es una víctima que tiene garantizado ante un órgano receptor de denuncias, que la atiendan. Esos defensores y defensoras van acompañados de herramientas teóricas que les permita identificar y saber qué es la violencia de género y que se pueden elaborar estrategias desde el poder popular que tenemos que incluir y sistematizar, para fortalecer en la base la organización popular feminista. También que el poder popular ejerza la contraloría social sobre los funcionarios y funcionarias y sobre la ruta institucional.

ATV: ¿Cómo se manifiesta la conciencia del pueblo venezolano en problemáticas como la violencia de género y el machismo en el contexto de transformaciones impulsados por el proceso bolivariano?

MH: En los últimos años se han logrado muchos avances. Por ejemplo ahora, asumir esta Defensoría también implicó cambiarla, por ejemplo asumiendo a las compañeras de la diversidad sexual y la comunidad trans como parte de estas políticas, asumiendo también cargos dentro de la estructura institucional. También incorporamos a las trabajadoras residenciales, a las compañeras indígenas, y estamos en conversaciones con el Tribunal Superior de Justicia para abrir una línea de Defensoría y asesoramiento dentro de los tribunales.

En Venezuela los avances del ejercicio de derechos humanos de las mujeres no solamente se miden por las leyes de avanzada que tenemos sino porque empezamos a tener las herramientas políticas que nos brinda la revolución bolivariana para que las mujeres abandonemos ese ámbito privado y vayamos al ámbito público. Para que las mujeres vayamos dejando la sumisión y asumamos una postura de enfrentar los problemas. Todavía nos falta mucho camino por andar, indiscutiblemente es así. Pero yo prefiero este camino, al de la mujer encerrada en la casa cuidando los hijos con un sesgo maternalista.

Desde los talleres nosotras les planteamos a las mujeres que problematicen su realidad, dejen de lavar y planchar y busquen el verdadero lugar que tienen en su hogar. Porque la problematización es algo que también nos enseñó el comandante supremo Hugo Chávez, y a través de esa problematización se va asumiendo el rol que las mujeres cumplimos, en las familias, en la comunidad, en el trabajo, en la política. Para que las mujeres podamos asumir el libre desarrollo de nuestra personalidad, que es un derecho consagrado en la Constitución. Para que las mujeres podamos construir en la vida que queremos, en libertad, dedicarnos a lo que creamos que nos hace feliz, que nos hace libres. Porque eso es lo que se enmarca en el proceso revolucionario. Lo que queremos son mujeres que estén plenamente conscientes y asuman la responsabilidad de su vida, pero asuman también la capacidad de ser libres. En la revolución bolivariana podemos hablar de esto con libertad, avanzamos y nos atrevemos. Y nos seguiremos atreviendo.

Fuente: ALBA TV / mr

Categorías: - -

Logo Alba TV

Alba TV es un proyecto para la integración desde los pueblos, desde los movimientos sociales, desde las comunidades que junto a las televisoras comunitarias del continente articulamos las luchas populares contra el imperialismo, por la construcción y fortalecimiento de la identidad del sur, y para impulsar las transformaciones políticas, económicas y culturales hacia el socialismo.

Email: albadelospueblos@gmail.com

Caracas - Venezuela

RSS youtube vimeo

Alba TV 2007 - 2018
Permitida la reproducción citando la fuente.

Desarrollado con software libre
SPIP | Xhtml | CSS