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Por Juan Camilo Peña

¿Paz? ó Pas, pas, pas: pongámonos las pilas con los derechos humanos

Colombia | 22 de noviembre de 2016

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El asesinato de los líderes sociales y comunitarios Erley Monroy Fierro, Jhon Rodríguez, José Velásquez, el atentado contra Danilo Bolaños Díaz, las acciones en contra de dos guerrilleros de las FARC-EP en el Sur de Bolívar, se suman los más 123 líderes del Movimiento Social y político Marcha patriótica asesinados en lo corrido del proceso de Paz; adicionalmente los disparos contra dos policías, al parecer por paramilitares, uno en Antioquia, el otro en San Jacinto, Bolívar, las amenazas proferidas por paramilitares y el Centro Democrático y el desalojo de los manifestantes de la plaza de Bolívar por parte del Esmad siguen siendo muestra de que no solo son cifras de homicidios sino políticas de Estado y nexos vigentes con reductos de los paramilitares reorganizados.

En el marco de los diálogos de La Habana, haciendo referencia al punto dos del nuevo acuerdo, Participación política, apertura democrática para construir la paz, en las dos primeras líneas del segundo párrafo se señala que "la construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todas las personas sin distinción", párrafo seis y siete, “es necesario garantizar el pluralismo (…) la promoción de la convivencia, tolerancia, y no estigmatización”. [1]

Cabe preguntarse: ¿Cuál es la aplicabilidad de las garantías para su implementación real?

Pluralismo, cuando es selectivo el genocidio contra líderes sociales e indiscriminado el asesinato contra los civiles. Convivencia, tan pacífica que a la primera oportunidad matan a los guerrilleros que se acogen al acuerdo. Tolerancia y no estigmatización cuando el mayor representante del Centro democrático promueve una política de odio visceral a todo aquel alternativo, progresista, y/o de izquierda, acusando de promover el narco-terrorismo de las “FAR”; además de la responsabilidad implícita de las fuerzas militares, policiales, Gobierno colombiano y paramilitarismo siguen operando de la forma histórica en la que han intentado exterminar la oposición. Es pertinente situar como máximo responsable al presidente Juan Manuel Santos, que en pleno conocimiento de las operaciones de sus tropas, y desatendiendo al cese bilateral permite que se desarrollen acciones como las ya mencionadas. [2]

Lo preocupante del asunto es que, a pocos días de lograr un segundo acuerdo en el que las FARC-EP y el gobierno Nacional se comprometen a mantener en pie el proceso de paz, se intensifique la ofensiva con las tropas guerrilleras, la población civil, y los defensores de derechos humanos.

Da para pensar en un doble discurso o una estrategia de aniquilamiento silencioso tan usual en Colombia que ya no sorprende. Con esto puede pretenderse llevar a la insurgencia a retomar las hostilidades, o preverse la eliminación sistemática de miembros de la insurgencia de las FARC-EP, el partido naciente y no solo su partido sino muchos otros. Recordemos que Erley Monroy fue candidato por el Partido Verde a la asamblea del departamento del Meta. Sigue siendo preocupante que se sigan legitimando los asesinatos, las amenazas y persecuciones contra líderes sociales.

El día 19 de noviembre se presentó el nuevo acuerdo ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que debe garantizar el cumplimiento de lo pactado mediante las acciones de la Misión de Apoyo al proceso de Paz en Colombia de la OEA (MAPP-OEA). Sin embargo, en dicho espacio no se presentó el reporte de las acciones militares intensificadas en el territorio nacional por parte del Gobierno. Tal vez no era la ocasión ni el escenario de contar los muertos.

Es un vejamen continuar con la guerra mientras la voluntad política y manifiesta de la insurgencia se ve truncada por continuos hostigamientos a lo largo y ancho del país, mientras grupos como las Autodefensas Gaitanistas, Rastrojos, Aguilas Negras y AUC (recargado) siguen operando a diestra y siniestra. Hay que exigirle a los señores del gobierno que se pongan serios y cumplan, que sean claros no solo con la guerrilla, sino con el pueblo colombiano que le ha apostado a la paz desde distintas vías y múltiples expresiones, que no ilusionen falsamente a la sociedad, hablando con una máscara de humanismo y democracia mientras hacen otra cosa.

Así mismo, organismos internacionales como la ONU (quien debe verificar y vigilar el proceso) y las agencias internacionales cooperantes presentes en el país tienen que reforzar su compromiso con la implementación efectiva de los acuerdos de La Habana. No puede ser el mismo destino de otros procesos en los que el Estado ha realizado acciones como éstas. No hay que olvidarse el proceder de orden imperante. Precisamente los casos de Bernardo Jaramillo, Jaime Pardo Leal y Carlos Pizarro y Luis Carlos Galán, candidatos presidenciales producto de procesos de diálogo que caerían asesinados por el terrorismo de Estado.

Cabe preguntarle al Gobierno Colombiano, ¿Qué ha de ser mañana si las FARC-EP se acogen a la dejación de armas y salen a participar de la vida civil? Si los matan con fusiles, abriendo el camino para salir de la ilegalidad y clandestinidad ¿cómo será siendo civil? Tal como pasó con Alfonso Cano, ¿será este el futuro de Timochenko?, ¿Seguirán siendo objetivo militar todos aquellos que promuevan los derechos humanos?, ¿Cuándo se van a dedicar a combatir eficazmente al paramilitarismo que sigue cobrando vidas inocentes?

Las anteriores preguntas aparentemente de telenovela son las que muchos nos hacemos esperando un continuará en el próximo capítulo. Hay que recordar que la tragicomedia impuesta por la elite colombiana no solo hace reír a unos, llorar y rabiar a otros, sino que a su vez, al mejor estilo de las telenovelas de RCN, está plagada de engaños, mentiras, traiciones y un desenlace sin final previsto. La derecha, aunque ambigua y dividida, tiene una posición unificada: sigue considerando la guerra como su opción principal.

Esperemos cautos a que estos sucesos no se repitan ni acaben con la opción de ver transformarse a la guerrilla más vieja del continente en partido político. Es necesario abrir las puertas a uno o muchos partidos políticos que puedan hacer oposición al régimen, sin teñir la tierra de sangre.

Voceros de las FARC-EP: díganle a Mauricio Babilonia que estén pendientes de las mariposas amarillas. Señores del Gobierno: pónganse serios de una vez. Organismos de derechos humanos: échenos una mano. Hermanos colombianos: a blindar el acuerdo. No seamos así de indiferentes que es pueblo lo que están matando.

Documentos referenciados:

Informe de las comunidades sobre muerte de guerrilleros en el sur de Bolívar Los insurgentes fueron asesinados por francotirador y no en combate como afirmó el ejército Aheramigua / Viernes 18 de noviembre de 2016 http://bit.ly/2gcowdQ

Dos Policías fueron asesinados este jueves en Antioquia y Bolívar: http://bit.ly/2gy1mTs

Colombia: Asesinan a otro dirigente campesino: http://bit.ly/2fnouSY

Tuvimos que levantar el ‘campamento por la paz’ por orden del alcalde Enrique Peñalosa: Martha Delgado, voceras del campamento por la paz, afirmó que algunos de sus compañeros fueron maltratados y otros capturados mientras realizaban el levantamiento: http://bit.ly/2fO3NzQ

Van 123 miembros de Marcha Patriótica asesinados en cuatro años Agencia Prensa Rural / Sábado 19 de noviembre de 2016 http://bit.ly/2gGp8gP

Repudio por asesinato de líder agrario Erley Monroy http://bit.ly/2fnnRJ7

Grupos Paramilitares Amenazan en el Cauca, Foto marcha patriótica: http://bit.ly/2flvwnC

[1] Pág. 35. Nuevo acuerdo.

[2] No todos los miembros de dichas instituciones, pero deben identificarse a los directos y máximos responsables en crímenes de guerra y violación al DIH y establecer mecanismos para que toda la estructura militar responsabilice a sus mandos, juzgue y establezca medidas de efectivo cumplimiento con sanción ejemplar ejemplar.

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