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Por Nolimar Suárez

Por el camino de Argimiro en su Centenario

Venezuela | 15 de julio de 2019

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Por Nolimar Suárez

Argimiro Gabaldón, Argimiro Gabaldón- ¿Argimiro Gabaldón? - No sé quién es o era… De esta manera habría respondido si alguna de mis maestras, profesoras, suplentes o especialistas, me hubiesen preguntado en algún nivel de mi educación primaria o secundaria, -Dígame, ¿Quién fue Argimiro Gabaldón?

Tristemente su lucha e ideales fueron escondidos de nuestros libros de textos y de la formación de nuestros maestros y maestras. Gracias al Universo, Argimiro llegó a mi vida, a través de un folleto sencillo que había en la biblioteca del Centro de Cultura Popular Guachirongo, donde comencé a militar, porque en la cultura también se milita hasta dar la vida por ella.

Lo cierto es que me llamo la atención la portada y el nombre del personaje, no era mucho lo escrito, sin embargo fue suficiente para desear conocer más de su vida, el Comandante Carache como decía el texto en su segunda página, lo que leí, fue solo un fragmento, como tratar de ver el llano, a través del agujero que deja un nudo caído de la madera de una cerca, para luego caminar unos metros y encontrar una abertura por donde cabes entero, atravesar y descubrir la inmensidad de la llanura.

Ya que Argimiro, no fue solo lucha armada por los ideales del pueblo, no fue solamente un hombre al que su vida le fue arrebatada por un "accidente de un compañero de armas", es y será por siempre un hombre tan completo como ser humano, que sin lugar a dudas debe ser un referente para las generaciones venideras, de allí la necesidad de compartir mis vivencias al respecto.

Luego de esa pequeña luz encendida, comencé a buscar más información y el destino me permitió conocer en un autobús que se dirigía a una marcha en defensa de la Revolución Bolivariana en Caracas, a Tatiana Gabaldón, la hija menor del Comandante Carache, la fuerza con la que pronunció su nombre, consciente del legado y responsabilidad de apellidarse "Gabaldón", fueron la puerta de entrada a ese verdadero Argimiro, el hijo, esposo, padre, docente, artista, comandante y amigo, un regalo para acompañar mis pasos en este caminar, ya que hoy, igual que en su tiempo "El camino es largo y duro, muy duro, pero es el camino" .

Voy al comienzo de su historia, donde Argimiro nace, en la Hacienda Santo Cristo, en el Bucaral de San Antonio, cerca de Biscucuy, estado Portuguesa, por las condiciones de su nacimiento, fue el mismo General Gabaldón, su padre, el que le diera la bienvenida al mundo, ya que tuvo que hacer de partero de su esposa. Y es que desde el inicio de su vida estuvo signado por la grandeza, salir del vientre de su amada e insigne madre, María Teresa Márquez Carrasquero, a las manos luchadoras, valientes y honorables del General José Rafael Gabaldón Iragorri, no es poca cosa.

Me imagino el trabajo conjunto de padre y madre, el rostro iluminado al oír su llanto, la satisfacción de verlo sano, contarle los deditos de las manos y de los pies, acariciarlo, limpiarlo y llenarlo de amor, protegiéndolo en concordancia con la tradición de su abuela Amelia Iragorri de Gabaldón, con las tres divinas personas como parte de su nombre, así Argimiro Enrique de la Santísima Trinidad Gabaldón Márquez, comenzó en la mejor compañía su fructífera vida.

Al oír los relatos, al leer las historias, lo veo creciendo en la Hacienda, compartiendo su formación académica con la vida propia del campo, al lado de su padre, madre, hermanos, pero también al lado del caporal, de los obreros y sus familias; entendiendo sus luchas diarias desde la praxis, comparándola con otras experiencias cercanas, creciendo en conciencia social y de clases. Fue esto, lo que lo motivó para comenzar a darles clases a sus amigos trabajadores, a profundizar en el intercambio de saberes, a compartir esa educación liberadora, transformadora y realmente comprometida. Esa con la cual yo creo, de creer y crear.

Las mentes ávidas de saber y de hacer, deben emprender camino para continuar desarrollándose, esto llevó a Argimiro a la escuela de Biscucuy, luego a Barquisimeto, El Tocuyo, Trujillo, a Caracas, hasta Argentina y Brasil, en cuerpo, y esos mismos caminos en alma, lo llevaron al movimiento estudiantil al comunismo, al arte, al amor, a la familia, a las FALN a la Brigada 31. Un transitar en el no ahondaré, ya que podemos leerlo e imaginarlo en las páginas de Encuentro con Argimiro Gabaldón: El Comandante Carache del Fondo Editorial IPASME o Por el Camino de Chimiro con la brigada de los ríos y las filas de Edgar Gabaldón Márquez, su hermano, editada por la Fundación Argimiro Gabaldón. Textos maravillosos para conocer su biografía y el contexto histórico.

Yo quiero compartir los aprendizajes que me dejó Argimiro, en quienes lo amaron tanto, que me transmitieron ese amor y mejor aún su ejemplo a seguir.

Empiezo por su sensibilidad hacia el pueblo y su sabiduría, decía en uno de sus escritos sobre el pueblo, "Él ha sido siempre el gran maestro de sus conductores, él me enseñará a servirle", siempre al lado del pueblo y sus necesidades, compartiendo saberes, bromas, relatos, sabiéndolo pueblo creador, hasta de su destino. Es por ello que por honor a Argimiro, a su nombre y su compromiso, debemos bañarnos de pueblo, ser pueblo militante que enseña y aprende en constante crecimiento, estar atentos, observar, oir, meditar y luego actuar.

En segundo término, rescato su elocuencia y su voluntad de escritor, Ya fuera como periodista, como poeta o en sus numerosas cartas, Argimiro nos demostró con hechos que debemos comunicar, decía "Hablo, hablo, para que mis palabras hablen por mi después que muera", podríamos agregarle que por eso también escribía y escribía, es por eso que su palabra vive aún, que sus ideas e ideales perduran, sus experiencias de vida.

Que esperamos entonces para multiplicar su palabra y escribir las nuestras, para que tomen vida en los escenarios, para que esperen ansiosas en las páginas a que otros y otras las lean, las piensen, las practiquen o critiquen, igual da si aún viven. Escribir nuestros pensamientos, nuestras experiencias exitosas para emular o las poco afortunadas para no repetirlas.

Para la vida en pareja, pude evidenciar, primero que Argimiro, escogió muy bien con quien casarse, una joven hermosa en su exterior y en su interior, con un espíritu fuerte, un compromiso total no sólo con el hombre sino también con su lucha, defendiendo con honor su nombre y a sus hijas e hijo siempre, incluso en las horas más oscuras. Una pareja a la que alimentó con detalles, palabras hermosas y profundas verdades, a la que defendió tan profundamente hasta exponer su vida para respeto de su honra. De esta manera debemos escoger y cuidar de nuestra pareja, con dignidad y complementándonos en el caminar.

Ejemplo vivo lo constituye también, el cuidar por igual de la Patria Chica, que es la familia, como de la Patria Grande Venezuela. En sus primeros pasos siempre pendiente y después, aun cuando se encontraba físicamente lejos, Argimiro se tomaba el tiempo para aconsejar, dialogar y compartir con sus hijas y su hijo, desde sus problemas escolares, como la satisfacción en el comportamiento ante el secuestro e interrogatorio del cual fueron víctimas o de la reacción cuando al volver del liceo, llovían papeles del cielo en donde llamaban a su padre bandolero y ponían precio a su vida. Cuantas veces no nos queda tiempo para nuestra descendencia, ¿anteponemos su tiempo, por el dedicado a la Patria? ¿O ponemos la balanza equilibrada? ¿Hablamos claro, les explicamos sobre el momento histórico y lo que hacemos? Mucho por reflexionar.

Por otro lado, es lo que llaman ahora un Artista Total, se destacó como poeta, pintor, novelista, docente de Artes, narrador, orador; es entonces modelo a seguir de todos nuestros jóvenes artistas, que no se cierren en una disciplina, que experimenten que vivan el proceso de creación en plenitud de emociones y formas de expresión.

El hijo, que decía que en un poema a su Padre "Hijo de brasa quema!", que llegó a sentir ese fuego encendido que sintió también el General Gabaldón por defender y liberar a la Patria. El hermano siempre solícito. El amigo a toda prueba. Hay tanto por decir tanto que aprender, que les invito a ahondar en este Héroe de la Patria.

Termino por una frase de su poema "No permitas que tu dolor se esconda", que es parte de mi credo personal, que ilumina mis noches oscuras y me levanta cuando por instantes pienso que todo está perdido. "Somos la vida y la alegría,/ en tremenda lucha/ contra la tristeza y la muerte", no podemos desfallecer, ante el enemigo cruel, ante quienes se olvidaron que son pueblo de a pie, ante las dificultades personales o políticas, recordemos el motor que nos mueve, la nobleza de nuestros ideales, no sucumbamos ante el consumo, la violencia y la insensibilidad, somos eso que decía Argimiro: vida y alegría, por un mundo mejor, que sabemos por experiencia, es posible.

¡Que Argimiro se mantenga Vivo en nuestro accionar!

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