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Señalaron el apoyo a la Revolución Bolivariana y recordaron la herencia martiana

Repleta de asistentes inició Cátedra Fidel Castro

Argentina | 14 de abril de 2017

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Con un llamamiento a apoyar a la Revolución Bolivariana y varias alocuciones dedicadas a recordar la herencia martiana recogida a lo largo de su lucha por el Comandante Fidel Castro, se concretó en Buenos Aires (a sala llena, en la sede de la Casa de la Amistad Argentino-Cubana) la primera clase de la CATEDRA FIDEL CASTRO, que rescata el legado ideológico y de combate por la humanidad del máximo artífice de la Revolución Cubana. La Cátedra es una iniciativa planteada por la plenaria continental de ALBA MOVIMIENTOS, que recoge el Capítulo Argentino de esa plataforma de integración y lucha de los pueblos.

En esta primer ronda, más de un centenar de asistentes, pudieron escuchar a tres destacados conferenciantes: Ana María Corrarello, (doctora en lingüistica y profesora de la UBA, especializada en estudiar el discurso de Fidel), Hernán Oubiña (Politólogo y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires, militante del Movimiento Popular La Dignidad) y Martín Ogando (Sociólogo, docente de la UBA, impulsor de la Escuela José Carlos Mariátegui y militantedel Movimiento Popular Patria Grande).

La presentación de la mesa estuvo a cargo de Aldana Martino, de Proyecto Popular, quien explicó el origen de la idea de impulsar la Cátedra por ALBA Movimientos, y animó a quienes no lo han hecho todavía a inscribirse en la misma.

Luego, Carlos Aznárez, recordó el golpe gorila de abril de 2002 contra el Comandante Hugo Chávez y ahondó en la gravedad de los ataques que se producen actualmente hacia la Revolución Bolivariana y el gobierno de Nicolás Maduro. Ataques de la oposición local y externa apoyados por el terrorismo mediático. Por último, pidió que “estemos alertas para que en caso que esta ofensiva pro imperialista continúe disponernos a defender a Venezuela sin ningún tipo de dudas”.

Comenzando la Cátedra, en primer término, habló Ana María Corrarello, quien encaró su conferencia denominada “De Martí a Fidel: Actualización del drama americano”, señalando que: “Cuando uno habla de Fidel es todo tan extenso y denso que realmente realizar un recorte resulta difícil. Creo que todos los años de lectura académica que he tenido, no hubieran sido necesarios si no hubiera estado dentro de un ámbito formal de la Universidad, porque con solo la lectura de los discursos de Fidel (lo que hago desde el 2000 hasta el presente) uno aprende permanentemente”.

Apuntó que no hablaba desde la ciencia política ni desde la militancia ni tampoco desde la sociología, sino desde una disciplina, que es el análisis del discurso, que es una práctica interpretativa que no pretende dominar el sentido de los textos ni la política, sino construir procedimientos que expongan a la mirada de otros los niveles más opacos a la acción estratégica de un sujeto. Por ello, y más aún en este momento, creo como muy necesario “recuperar la coherencia discusiva y el funcionamiento sistemático del discurso de Fidel Castro que ha dado muestras de su habilidad para sostener la conciencia revolucionaria tanto nacional como latinoamericana frente a una coyuntura que hoy, todavía es más hostil”.

Recordó que el propio Fidel dijo que hubo dos textos de Martí que lo habían impresionado: uno es el presidio político en Cuba y otro La República española ante la Revolución Cubana. Releyendo estos textos la expositora recordó el discurso de bienvenida que hizo Fidel en el Aeropuerto José Martí, de La Habana, al Papa Juan Pablo II, donde Fidel le expuso cara a cara todas las atrocidades cometidas por la Iglesia a lo largo de los siglos, sobre todo en la época de la Conquista, generando un verdadero genocidio con 70 millones de habitantes de pueblos originarios asesinados. Esas palabras de Fidel. sin ningún tipo de concesiones, tenían “una densidad semántica, una presencia y un sentido tan potente que me hizo entender que en ese momento mi objeto de estudio iba a ser el discurso de Fidel”, planteó Corrarello.

Más adelante, elogió una definición de Fidel del concepto de libertad, en un discurso del 13 de marzo de 1956, cuando lo que se le estaba discutiendo a Fidel, era la libertad de expresión. “Él define la libertad de esta manera: la libertad no es el derecho a poder hablar y a morirse de hambre, porque en definitiva, el que pasa hambre no puede ni escribir. Al analfabeto no se le puede hablar de libertad de prensa porque no sabe escribir. Al que está enfermo no se le puede hablar de ninguna libertad, sino de la libertad de morirse. El hombre bajo el hambre no es libre jamás: o se vende o claudica. O no escribe o no habla”.

Luego le tocó el turno de la palabra a Hernán Oubiña, quien también celebró “la oportunidad con que nace esta Cátedra, sobre todo frente a una coyuntura tan adversa para nuestros pueblos”. Apuntó en ese sentido que “potenciar los procesos formativos, reconocernos desde la diversidad es más importante que nunca, por eso: bienvenido este tipo de espacios”.

Leyendo a Martí y Fidel, interiorizarse en su obra, es para Oubiña “no solo para saber qué pensaban sino para dejar claro qué y cuanto hicieron. Lo actuado y lo pensado, también lo sentido: el cuerpo en toda su dimensión, y quien mejor que Martí para combinar todas esas definiciones, la afectividad como poeta, la oralidad, el ensayo y su práctica militante, que a veces se pierde de vista. Recordar que cayó en combate, con las armas en la mano, tratando de liberar a Cuba”. Señaló que esa dimensión político-militar sirvió “para que se alimentaran los jóvenes y jóvenas de la generación del Centenario entre los que estaba también Fidel. Es necesario repensar tanto a Fidel como Martí, como parte de procesos colectivos, más allá de que sean figuras descollantes, inigualables”.

Recordó además que el Che, decía en uno de sus escritos que “sin Fidel no hubiera sido posible la Revolución cubana”, poniendo sobre la superficie el tema de los liderazgos individuales y los liderazgos colectivos, y en qué medida Cuba fue vanguardia de una lucha continental.

Oubiña volvió a refrescar la memoria con la conocida anécdota de Fidel, cuando después del ataque al Moncada, en el juicio le preguntan quién es el autor intelectual de ese intento de copamiento truncado, y él sin dudarlo, contesta: José Martí. “Allí se enuncia un compromiso entre esa generación pasada y las nuevas camadas de jóvenes, de hombres y mujeres que vienen a romper con esa quietud, con esa pasividad propia de los cementerios que imponía la dictadura de Batista”.

Luego narró aspectos de la lucha de Martí, desde su estar en prisión (a los 16 años) hasta su orientación e impulso en la fundanción del Partido Revolucionario Cubano, donde cuando se tuvieron que definir los roles de conducción, él eligió ser “delegado”, ya que tiene en cuenta que un liderazgo que es colectivo y que está sometido a un Consejo y a una red, ya que había asociaciones, clubes y otros nucleamientos.

Recomendó Oubiña leer esa “obra magistral” de Martí, como es “Nuestra América”, para entender la Revolución “enraizada en la realidad latinoamericana”. Fidel, por su parte recupera el ideario martiano desde una perspectiva de segunda independencia. También, como Martí, apostó a superar el caudillismo para abonar el liderazgo colectivo. Para Martí, el Partido Revolucionario Cubabano era lo que hoy definimos como “intelectual colectivo” que debía acometer esa tarea de la segunda independencia, “y que en esa unidad entre reflexión, producción de teoría crítica y la descolonización a nivel intelectual, y acción revolucionaria, iba a poder llegar a buen puerto”.

Por último, Martín Ogando comenzó diciendo que “los que somos anticapitalistas y socialistas pensamos a Cuba como ese gran momento de la historia latinoamericana en que la lucha por la emancipación y el comunismo logró coagular en una fórmula emancipatoria y creativa con el socialismo y el nacionalismo popular latinoamericano”. Esto, afirmó Ogando, dejó una huella en todo el siglo XX y llega hasta el presente. “Fue el gran momento de nacionalización del marxismo en nuestra América”.

Es interesante profundizar en como esto no surje de la noche a la mañana, no es una invención febril de Fidel ni tampoco una respuesta a la agresión imperialista. Es evidente que el látigo de la contrarrevolución obligó a radicalizar a la Revolución cubana”. Pero es evidente que sólo eso no alcanza, “un proceso que dura ya más de medio siglo no puede ser un mero proceso reactivo”, y ahi hay que mirar hacia atrás y preguntarse cuáles son las condiciones que permiten un diálogo fructífero entre el ideario de los próceres de la independencia cubana y un movimiento político radicamente antiimperialista y que va a profundizar con perspectiva socialista. “Ahi hay algunos elementos a tener en cuenta”, según el expositor: “el proceso de la independencia cubana es contemporáneo al imperialismo moderno. La guerra en que cae en combate Martí en 1895 se da en un marco de anticolonialismo pero también con elementos de lucha incipiente antiimperialista. Allí está su expresión martiana de que él vive en las entrañas del monstruo”.

Luego habló de la relación del Directorio Revolucionario en la época ya de la lucha contra Batista con aquel Directorio Estudiantil de años anteriores. Recordó además que esos jóvenes encabezados por José Antonio Echevarría produjeron el intento de asalto del 13 de marzo de 1957 al Palacio Presidencial para matar a Batista, y que también atacaron Radio Reloj. Luego de ello se produjo un tiroteo donde el dirigente estudiantil fue alcanzado por las balas batistianas y resulto herido de muerte.

Destacó Ogando que: “La historia de Martí a Fidel estuvo jalonada por este conjunto de luchas, de actores, sujetos y movimientos, la mayoría de ellos mucho más anónimos o desconocidos para nosotros que ayudan a explicar también la fuerza urbana y rural, la fortaleza que tuvo y tiene la Revolución cubana”. Y concluyó: “Indiscutiblemente, Fidel es el nombre de la Revolución, el hombre que representa y va a representar por los tiempos de los tiempos, el nombre de la Revolución socialista y la dignidad de los pueblos en toda América Latina. Por eso, nunca fue perdonado, ni lo será, por la clase dominante. Nunca será deglutido, metabolizado o convertido en figurita de esa clase, ya que les hizo mucho daño a esos sectores ligados al imperialismo y el capitalismo”.

Posteriomente, antes de abrirse el debate se pudo ver una de las tantas obras maestras del cineasta cubano Santiago Álvarez: “Mi amigo Fidel”, donde se muestra un particular encuentro entre Fidel y un anciano campesino que había conocido a Martí y a Machado, cuando pasaron por su humilde vivienda, teniendo él pocos años de edad.

La CÁTEDRA FIDEL CASTRO, proseguirá el próximo 17 de mayo con el tema “Antiimperialismo, Socialismo y Liberación Nacional”.


Fuente: ResumenLatinoamericano

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