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Por Redvolución

Tramas golpistas en Bolivia y Nicaragua: coincidencias para nada casuales

América Latina y Caribe | 11 de junio de 2018

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Si analizamos lo que está ocurriendo en Bolivia y lo comparamos con los recientes acontecimientos que se verificaron en Nicaragua, encontramos coincidencias que difícilmente pueden considerarse casualidad.

En Nicaragua en el mes de abril protestas callejeras protagonizadas por estudiantes universitarios encendieron la mecha de un intento de golpe suave. En Bolivia, en el mes de mayo estallaron protestas lideradas por los universitarios de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), que ahora impulsan piquetes con huelga de hambre, tranques en las calles y manifestaciones en respaldo a sus demandas y exigen la renuncia de dos ministros del actual gobierno.

Pero, antes de adentrarnos en el escenario boliviano y desglosar las coincidencias entre las tramas golpistas que se están ejecutando en los dos países, vale la pena resumir un poco los logros de la gestión del presidente Evo Morales. Así comprenderemos porqué las élites bolivianas aliadas del Imperio se sienten amenazadas por los procesos electorales del 2019, donde los movimientos sociales progresistas están pidiendo la recandidatura del mandatario.

Considerando los primeros 11 años de gestión, es decir tomando en cuenta el periodo 2006-2017, se destaca la nacionalización de los recursos, la nacionalización de sectores estratégicos para la economía, la estabilidad política, el aumento de la participación de indígenas y las mujeres en la política, y el aumento de la inversión social.

En cuanto a la disminución de los niveles de pobreza, en 2006 la extrema pobreza en Bolivia se encontraba en el 38,2 por ciento, mientras que en 2017 se había reducido a un 16,8 por ciento. Los ingresos del 10 por ciento más rico de la población eran superiores en 128 veces a la mayoría de los bolivianos en 2017, este dato se redujo a 37 veces. En cuanto a la tasa de desempleo abierto, solamente entre el 2015 y el 2016 se redujo más de 2,5 por ciento. Sobre los logros en salud, se cuenta con tres mil centros públicos de primer nivel y más de 200 en la atención de segundo nivel especializado, en todo el territorio nacional. Además, gracias a la misión médica cubana, fue posible salvar la vida de 93.375 personas en la nación.

Hasta enero de 2015, el presidente boliviano le ha garantizado el acceso de agua potable a 85,2; desde sus inicios hasta el 2016, el Gobierno de Morales había entregado un millón 400 mil títulos de tierras a los campesinos e indígenas de Bolivia. En cuanto a educación, el Gobierno boliviano destina hasta 14 por ciento de su presupuesto en educación. Ha erradicado el analfabetismo y ha impulsado novedosos programas de educación con pertinencia cultural, con los cuales se pretende formar a 82 mil maestros dentro del Programa de Formación Complementaria para Maestros en Ejercicio (Profocom) o la creación de universidades indígenas en las que se presenta un nuevo modelo educativo, a través de la inclusión etnográfica de las que ya han egresado 118 nuevos miembros formados en lenguas nativas.

Resulta evidente que todos estos logros, que presentan evidentes semejanzas con los avances que se han dado en Nicaragua en los once años de Gobierno Sandinista, representan una clara amenaza a los intereses del Imperio y de sus aliados, las élites locales.

Por lo tanto, no nos sorprende que en los doce años en los cuales el presidente Evo Morales ha concretado su propuesta de una Bolivia soberana, incluyente y solidaria, ha sido periódicamente objeto de ataques y su gobierno hostigado con repetidas protestas protagonizadas por diferentes sectores de la sociedad y movimientos sociales que desde distintos escenarios han intentado una y otra vez implementar golpes blandos. Quizás uno de los momentos más dramáticos que recordamos fue la tortura y asesinato del entonces Viceministro del Interior de Bolivia, Rodolfo Illanes, en el marco de las violentas protestas de los mineros en 2016. Sin embargo, más recientemente, al inicio de 2018, el gremio de los médicos, maquillando sus reivindicaciones de gremiales, que en realidad tenían un trasfondo político, realizó un paro de 50 días, utilizando tranques en carreteras como medida adicional, contando en algún momento con la alianza de los transportistas de carga pesada y algunos pobladores.

Una vez agotado el eje de la salud, la trama golpista en Bolivia en el mes de mayo se apoya en el eje estudiantil para recobrar vigor.

Estudiantes, docentes y personal administrativo de la Universidad Pública de El Alto, cuya alcaldía se encuentra gobernada por la oposición, empezó a inicio de mayo protestas callejeras exigiendo, entre otras demandas, la asignación extraordinaria inmediata de más de 100 millones de bolivianos para cubrir supuestamente deudas salariales y otros gastos urgentes. Inicialmente, las manifestaciones parecían tener como principal objetivo una demanda presupuestaria, sin embargo, tras la muerte violenta de un joven estudiante de 20 años, Jonathan Quispe, alcanzado el 24 de mayo por una esfera de cristal que le resultó fatal, los protestantes decidieron agudizar las protestas.

No obstante que un policía ya haya sido detenido por ser presuntamente el responsable de la muerte del joven, los representantes estudiantiles de la Universidad Pública de El Alto por semanas se resistieron a sentarse a la mesa de diálogo abierta por el Presidente de Bolivia. Pre condicionaron el diálogo, exigiendo que sea el mismo mandatario su interlocutor y exigen la renuncia inmediata de dos ministros, el Ministro de Gobierno y el Ministro de Economía. Hoy, viernes, desde las siete de la mañana una delegación de 10 representantes y 5 ministros abrirán el diálogo. El Presidente anunció presenciar a la ratificación de los acuerdos, una vez que se hayan logrado definir.

Frente a la invitación del Gobierno de sentarse en una mesa de diálogo, los representantes estudiantiles han respondido expresando su intención de ir a las calles y alzar una huelga de hambre en la Central Obrera Regional (COR), en La Paz, capital de Bolivia. Estos son los principales acontecimientos en el contexto boliviano, hasta el día de ayer, 7 de junio de 2018.

Ahora a manera de comparación, detectemos las principales coincidencias entre el escenario del mayo boliviano con el abril nicaragüense.

1) Tanto en Bolivia como en Nicaragua, las protestas fueron protagonizadas por estudiantes universitarios.
2) La muerte de un estudiante universitario en La Paz (Bolivia) y las muertes de 5 estudiantes universitarios y 4 de secundaria en Managua (Nicaragua) han sido utilizadas como arma política contra los mandatarios de ambos países.
3) Ambos gobiernos han sido acusados públicamente por el uso desmedido de la fuerza por parte de las policías nacionales, evitando considerar la violencia generada por los manifestantes.
4) Ambas protestas estudiantiles empezaron con un contenido social que pronto se tornó en contenido político. En Bolivia los estudiantes exigen la renuncia de dos ministros del Gobierno boliviano; en Nicaragua la renuncia del Presidente, Comandante Daniel Ortega.
5) El movimiento boliviano que representa a los manifestantes está pre-condicionando el diálogo; el movimiento 19 de abril y otros sectores de la llamada sociedad civil en Nicaragua también pre condicionaron el diálogo en su momento.
6) Los protestantes en ambos países han exigido que el único interlocutor en el diálogo sea el primer mandatario.
7) Frente al llamado al diálogo del Gobierno boliviano, la respuesta de los representantes estudiantiles ha sido la asunción de posturas intransigentes y la promesa de un ulterior calentamiento de las calles; frente al desarrollo del diálogo en Nicaragua, el Movimiento 19 de abril y sus aliados de la llamada sociedad civil votaron por el mantenimiento de los tranques y no se comprometieron a detener la violencia de los grupos delincuenciales financiados por la derecha golpista.

El escenario boliviano se desarrolla con un mes de diferencia, respecto al nicaragüense. Habrá que ver si al igual que en Nicaragua, la crisis desembocará en un claro intento de golpe de estado blando. Por el momento, resulta evidente que en ambos países existe un plan desestabilizador, al cual podemos dar lectura como una nueva arremetida contra los países socialistas de la región. Recordemos que los únicos cuatro países en la región que mantienen su opción de soberanía, emancipación y solidaridad son Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Por esta razón, las siete coincidencias entre las guarimbas venezolanas del 2017 y las guarimbas nicaragüenses del 2018 no son simples coincidencias. Como tampoco es casual que existan otras siete coincidencias entre las protestas estudiantiles del abril nicaragüense y del mayo boliviano.
Quedan al descubierto las tramas golpistas del Imperio y sus aliados locales.

Seguiremos resistiendo, por la Patria Grande y los pueblos dignos que la habitan.

¡Hasta la Victoria siempre!


Fuente: Redvolución

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