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Por Pablo Siris Seade

Triunfó la paz en la OEA

Venezuela | 3 de junio de 2016

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Estados del continente apoyaron diálogo en Venezuela Estados del continente apoyaron diálogo en Venezuela

Por Pablo Siris Seade

Contra todos los pronósticos desarrollados a lo largo y ancho del continente por el hegemón mediático, así como por lgunos opinadores de oficio y agentes diplomáticos, la postura adoptada este miércoles por el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americano (OEA) resaldó los esfuerzos de diálogo en Venezuela y reafirmó el compromiso del continente con la paz, la estabilidad y el desarrollo.

A lo largo de una jornada que parecía un partido de básquetbol de la NBA (con mucha ida y vuelta), el Consejo Permanente de la OEA no solamente ratificó una declaración de respaldo a los esfuerzos de diálogo en Venezuela, sino que ratificó la soberanía del país, desechó los intentos injerencistas contra el mismo y reafirmó el papel protagónico de los Estados frente a las burocracias de los organismos internacionales.

A las 20:10 horas de Washington DC -donde tiene su sede la OEA-, eldelegado mexicano ante ese organismo hemisférico, inició la lectura del texto acordado por el consenso de los 34 países que lo integran.

Si bien luego Paraguay manifestó que se abstenía, no opuso su voto en contra, sino que permitió que se arribara al ansiado acuerdo.

El documento, en su considerando, admite que “la Carta de la Organización de los Estados Americanos reconoce que la democracia representativa es condición indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de la región, que uno de los propósitos de la OEA es promover y consolidar la democracia dentro del respeto del principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados y que todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga”.

El primero de los cuatro puntos de la declaración consensuada manifiesta el ofrecimiento del Consejo Permanente de la OEA (integrado por los embajadores de los 34 países que integran el organismo) “a fin de identificar, de común acuerdo, algún curso de acción que coadyuve a la búsqueda de soluciones a su situación mediante un dialogo abierto e incluyente entre el Gobierno, otras autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales de esa nación para preservar la paz y la seguridad en Venezuela, con pleno respeto a su soberanía”.

El Consejo Permanente respaldó también la iniciativa de los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de la República Dominicana y Martín Torrijos de Panamá, para la reapertura de un diálogo efectivo entre el Gobierno y la Oposición, con el fin de encontrar alternativas para favorecer la estabilidad política, el desarrollo social y la recuperación económica de la República Bolivariana de Venezuela.

Así mismo, la mencionada declaración otorgó el respaldo de la OEA “a las diferentes iniciativas de diálogo nacional que conduzcan, con apego a la Constitución y el pleno respeto de los derechos humanos, de manera oportuna, pronta y efectiva a la solución de las diferencias y la consolidación de la democracia representativa”.

Por último, la declaración establece el apoyo del Consejo “a todos los esfuerzos de entendimiento, diálogo y a los procedimientos constitucionales” que se desarrollan en Venezuela.

Se silencian los tam-tam de guerra

La decisión adoptada por el Consejo Permanente da por tierra con una serie de provocaciones iniciadas en las semanas previas por actores intra y extra continentales.

Entre éstas, la del ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, quien se había preguntado “qué país democrático es capaz de poner sus Fuerzas Armadas democráticas al servicio y a la protección de la oposición de Venezuela. Cuidado, esa tiranía no escucha retórica. A esa tiranía hay que enfrentarla”.

Uribe posteriormente incluso le envió una carta abierta a los integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana reclamándoles que se insubordinaran frente al mandato del Gobierno legítimamente constituido del presidente Nicolás Maduro y le dieran un golpe de Estado.

Al mismo tiempo, se logró desmantelar una operación de medios donde desde los principales medios de Guyana se informaba que integrantes de la Guyana Geology and Mines Commission (GGMC) habían sido objeto de disparos por parte de integrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la frontera entre ambos países.

Las diversas declaraciones de funcionarios gubernamentales de los Estados Unidos, que van desde las realizadas por el propio presidente de ese país Barack Obama, el vicepresidente Joe Biden, el secretario de Estado (canciller) John Kerry, aunadas a la orden ejecutiva (decreto) que considera a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos” y a la ley “de Protección de la Democracia Derechos Humanos en Venezuela”, junto con los documentos filtrados que revelan la participación del Comando Sur de los Estados Unidos en la elaboración de las estrategias opositoras para derribar al presidente Nicolás Maduro, revelan el grado de la participación de ese país en la situación interna de Venezuela.

En este escenario, la decisión de la Secretaría General de la OEA (integrada por funcionarios que no representan a ningún Estado y que parecieran haber adoptado el criterio de actuar por sí y rindiendo cuentas solamente ante sí mismos) de invocar la Carta Democrática Interamericana CONTRA el gobierno legítimo de Venezuela, no hacía si no avivar el fuego de la injerencia y la intervención.

La Carta Democrática fue aprobada para respaldar a los gobiernos del continente en caso de intentos de golpe de Estado, no para servir de soporte a intentos de desestabilización de los mismos.

¿Y el fondo de la cuestión?

Ahora bien, se podrá decir que esta resolución del Consejo Permanente no resuelve las dificultades que está atravesando el pueblo venezolano para adquirir los productos de primera necesidad, así como medicamentos, ni disminuye la inflación, ni sirve como trampolín para ratificar o revocar al gobierno venezolano.

Y en realidad, así debe ser.

La situación en Venezuela debe resolverse “mediante un dialogo abierto e incluyente entre el Gobierno, otras autoridades constitucionales y todos los actores políticos y sociales”, como manifestó el Consejo Permanente de la OEA.

No puede haber imposiciones de secretarios generales devenidos en fiscales, jueces y testigos, ni mucho menos devenidos en monarcas continentales.

No vale para eso el farragoso informe -que puede leer para formar su propia opinión en http://www.oas.org/documents/spa/press/OSG-243.es.pdf-, basado a su vez en dudosos documentos de desconocidas ONG auspiciadas por la Usaid y la NED (agencias gubernamentales norteamericanas que han financiado diversos intentos de golpe de Estado contra Venezuela) y que toma como válidas las tomas de partido realizadas por los actores opositores de Venezuela.

El informe presentado por el secretario general de la OEA Luis Almagro, cargado de prejuicios, da órdenes explícitas al Estado venezolano, incluyendo los poderes Ejecutivo, Judicial y Electoral, lo cual es inadmisible para cualquier país del globo.

En el informe de 132 páginas en el que se pretende sustentar la aplicación de la Carta Democrática contra Venezuela, se plantean “ocho soluciones”, consultadas sólo consigo mismo, que Almagro pretende imponer a Venezuela y su gobierno.

Venezuela debe resolver, sí. Y no la tiene fácil. El rentismo petrolero, como fenómeno cultural y económico, ha afectado a Venezuela hasta lo indecible. La bajada de los precios del petróleo no podía dejar de tener su efecto en la economía. Si a eso se le agregan los terribles efectos de la guerra económica y su componente de especulación, acaparamiento y contrabando de extracción, la solución no es para nada sencilla. Si a eso se suma una oposición política vinculada al sector que hace la guerra económica y que por tanto se beneficia con la misma. Y si completamos con un imperialismo desesperado por apropiarse del recurso estratégico que implica la reserva de hidrocarburos más grande del mundo, el cóctel es terrible.

Pero la Patria de todas y todos los venezolanos está en la obligación de resolver la situación. Y solamente puede ser como lo ha planteado una y otra vez el presidente Nicolás Maduro: a través del diálogo y asumiendo como eje central el respeto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Ese mismo diálogo que ayer respaldaron los Estados que están representados en la OEA. La misma organización que o bien deja de comportarse como Ministerio de Colonias de Estados Unidos y recupera la soberanía de América Latina y el Caribe o bien desaparecerá indefectiblemente.

Fuente: Caja de respuestas.

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