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Entrevista con Teresa Subieta, Delegada Defensorial del Pueblo Departamental, La Paz

“Un pedacito de cielo en Bolivia”

Bolivia | 23 de abril de 2020

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Por Cindy Forster

El 14 de abril, la hija de Teresa Subieta fue detenida por el régimen golpista y acusada de un crimen vil, el proxenetismo. Teresa Subieta insiste en que su hija es inocente. Madre e hija demandan una investigación que aclarezca la verdad.

En los días antes de la cuarentena por el coronavirus, tuvo el gran honor de hablar con Teresa Subieta una delegación del Caribe – de Jamaica y Belize – y del Comité en Pro del Pueblo de Chiapas que se fundó en Los Ángeles, Estados Unidos – entre ellas una persona nacida en Zimbabue que se organiza en las Américas. La entrevista que está a continuación fue realizada a mediados de marzo.

En Bolivia, los Estados Unidos está gobernando. ¿Por qué les digo esto? La CIA está muy metida en el gobierno actual de la señora Jeanine Añez. Y la CIA se está preparando para nosotros un arrinconamiento y destrucción de un Proceso de Cambio que venía desde hace 14 años. De mucho más antes, lógicamente, y yo soy una mujer que estoy luchando desde los 17 años y yo tengo 65 años cumplidos, de manera que sé lo que significa este proceso de liberación de nuestros pueblos.

Es un golpe de Estado que estamos viviendo desde noviembre. Considero que el coronavirus le viene como anillo al dedo, para intentar inclusive querer postergar las elecciones.

Mientras tanto, la situación está en una lucha y en un enfrentamiento terrible. El golpe de Estado está articulado con la derecha más reaccionaria y fascista en Bolivia.

Han acallado los medios de comunicación. Aquí vivimos, pareciera que estamos viviendo tranquilamente pero la cosa es por debajo. El problema de la embajada de México y de nuestros asilados a mí me da mucha pena. Es una aberración de materia de derechos humanos. Ni ha pasado en el gobierno que yo he sufrido persecución y estaba detenida y casi me matan, en la dictadura de Banzer, el gobierno del 1971 al 1978. Banzer se ha respetado el derecho de asilo y se les ha dado salvoconducto. Ahora no les quieren dar salvoconducto.

Se fue el líder Evo Morales Ayma, que ha sido el que ha conducido las transformaciones en nuestro país junto a organizaciones sociales — que son los mineros, los campesinos, los indígenas originarios. Han habido errores, como en todas partes hay errores, pero el imperialismo norteamericano le ha querido sentar la mano a Bolivia porque estábamos siguiendo un camino de liberación.

“Son tan insensibles que ni siquiera hemos vivido en la dictadura de Banzer”

Soy una Delegada Defensorial del Pueblo Departamental, La Paz. Mi trabajo, con 18 personas aquí, en todo este tiempo de la señora Áñez, ha sido denunciar las barbaridades que han cometido, a los asesinatos y muertos que han ocasionado a 36 personas. Han matado en El Alto 12 personas, en Ovejuyo cinco. Son 12 más cinco, es 17.

Pero se dice que es más, porque hay desaparecidos. Es más también porque muchos campesinos indígenas originarios no han querido velarlos aquí, se los han llevado al campo y allí es una lista que todavía estamos investigando.
Y de heridos, más de mil heridos: 890 identificados. Pero de los que no conocemos, estamos sumando a más de mil heridos. Y detenidos: cerca a 560 detenidos.

¿Quiénes han ocasionado este problema en La Paz? La clase media de la Zona Sur que con su posición en estos 14 años que no ha sido comprendida: es racista, discriminatoria. Y no han cambiado. No estaban contentos y contentas con haber visto que a través del Proceso de Cambio eran los sectores más pobres, los indígenas originarios y campesinos, y las clases medias empobrecidas quienes han llegado al poder.

Actualmente siguen deteniendo personas. Muy por debajo están buscando la forma judicial de tomarlos presos y meterlos a la cárcel, legalmente, según ellos. Que supuestamente ha habido incumplimiento de deberes, que se han robado dinero, que son corruptos, que son narcotraficantes, que son sediciosos, que son delincuentes. Esas son las acusaciones que hacen a nuestros compañeros y compañeras.

Recién es denunciado y he visitado a una mujer detenida que ni siquiera es política. Había sido una mujer que es esposa de un ruso que creo que es diplomático. Y le han relacionado con el anterior Ministro de Gobierno, Carlos Romero. Y le han dicho que es su amante. Están utilizando ese tipo de falsedades y acusaciones. La han detenido y se ha enfermado, había tenido una pre embolia del cerebro. No podía tragar. Debería ir al hospital pero la tenían detenida. Hasta que le ha venido una anemia casi fulminante y está ahorita en el hospital. Son tan insensibles que ni siquiera hemos vivido en la dictadura de Banzer—que yo he vivido—que la han encadenado a su cama. Está encadenada. Y como hemos hecho bulla, le han quitado las cadenas del pie, pero la han encadenado con el brazo y la cama.

Imagínense los estúpidos que son, los brutos, y crueles que no están respetando los tratados internacionales, no están respetando la Constitución Política del Estado donde se reconocen los derechos de los privados de libertad. Lo están mostrando que se están aprovechando, que son corruptos, que han robado.

“Nos han perseguido”

Ha habido problemas muy serios. Con respecto a la máxima dirección de los derechos humanos, que es la Doctora Nadia Cruz, y un delegado departamental de Cochabamba, han querido tomar las oficinas de la Defensorial del Pueblo. Han tomado las oficinas del departamento de Cochabamba. ¿Quiénes? Esas clases medias que ahora se las llama ‘pititas’ porque ponían sus pitas para bloquear las calles. Ellos dicen que nosotros somos MASistas, del Movimiento al Socialismo que gobernó desde 2006 a 2019.

Nos han perseguido a mí y a tres compañeros abogados de aquí cuando hemos ido a El Alto, cuando había ese problema de las muertes en Senkata. Y apresamientos, habían caído 40 detenidos.

Como las clases medias se han opuesto al gobierno de Evo, y a los hermanos indígenas campesinos, se han organizado por calles. Han hecho sus bloqueos. Hemos ido tres abogados, una comunicadora social, una religiosa de la teología de la liberación que trabajaba allá en El Alto, y yo.

Eran las 6:30 de la tarde que fuimos al lugar para saber, ¿dónde estaban estos 40 detenidos? Hemos visto fogatas en cada esquina por pasar, pero no lo dimos importancia sino que llegamos al cuartel de los policías. Les preguntamos de estos 40 detenidos. A mí me conocen mucho. “Ah, no, ya no están aquí. Están abajo en La Paz en otra repartición de la policía”.

A casi retirarnos, nos agarra ese grupo que estaba en medio de la fogata. Y allí nos damos cuenta qué era. Civiles, personas como nosotros, policías, militares, y otros, paramilitares que tenían palos con puas, y cascos.

“¿Quiénes son ustedes?,” nos dice.

Y yo les digo, “Somos de la Defensoría del Pueblo. Aquí esta mi credencial.”

“¡Ah! Ustedes, desgraciados”. Epítetos, ¿no?

“Putas, mierdas. MASistas, ustedes defendiendo a los delincuentes. ¿Ustedes han defendido a la policía que ya ha muerto?” – porque sí ha habido un muerto porque se ha quemado uno de las casetas de los policías, y desgraciadamente ha tenido quemaduras, y ha muerto. “¡Desaparezcan inmediatamente de aquí! ¡Corran”, tales y cuales. “ Ahoritíta, los vamos a matar!”

Y los policías: “¡Agárrenlos, quítenlos sus celulares! ¡Quítenlos sus carteras, agárrenlos!”

A la entrada, no nos hicieron nada, nos dejaron entrar, ni nos preguntaron. Pero allí, “¿Quiénes son ustedes?”

Y yo les digo, “Yo soy la Delegada Defensorial del Pueblo. No entiendo porque nos están tratando de esta manera.”

“¡Celulares! ¡Celulares!”

Yo me asusté porque mi celular evidentemente tenía, yo tenía una relación muy estrecha trabajando ya sea con viceministerios de MAS, con ministerios. A todos mis compañeros nos quitaron los celulares y revisaron seguramente. El mío no me lo devolvieron, lógicamente. Pero a la religiosa, por suerte, le salió canciones de Dios y no lo quitó.

Nos han hecho caminar, insultándonos, tirándonos palos, piedras de esquina en esquina en esquina. Y en cada esquina, como habíamos pasado antes por algunas de estas esquinas y nosotros vimos poquita gente, casi nadie. Pero aparecía más gente, y un tipo que estaba a mi lado con unos palos. Yo dije, “nos van a matar.”

Y mi compañera, “Hermana, no va a correr. Porque si corre, allí si nos van a pegar, nos van a palear”. Entonces nosotros lo único que hacíamos era caminar, caminar, caminar. Y yo decía, “Señor, cuando va a terminar esta crucificción.”

Terrible pero miren cómo es Dios y la Pachamama, en el último bastión, allí nos iban a palear. Era un grupito, una señora alta. Yo voy llegando, ellos gritándonos, lo mismo que les he dicho al principio, pero el doble, triple.

Y en ese momento me besa esta señora y me dice, “¡Hermana!” Por lo que se dice ‘kullaka’ en Aymara, quiere decir ‘hermana’. Yo les digo a las hermanas indígenas en los lugares donde yo trabajo: ‘kullakas y jilatas’ – ‘hermanas y hermanos’.

Me reconoce la señora, y me dice, “¿Qué está haciendo aquí?” Una señora que vino aquí, que le he recibido como les he recibido a ustedes. Con un problema y le ayudamos. “¡Hermana!”

Y les dice, “¡Un momento, un momento! ¡Es la Delegada Defensorial del Departamento! Y esta hermana es diferente”. Escucha un lado y escucha el otro. “¿Qué está haciendo aquí, hermana?”

Y le explico: “He venido por los detenidos y mira como estamos.”

Y les dice, “A mí me ha ayudado. Por favor, tranquilícense.”

“Que se pierden estos…”, comenzaron otra vez.

“¡Cálmense!”

Entonces esta señora con su grupo calmaron a la gente, que seguían gritando. “¡No se den la vuelta MASistas!” Ellos seguían insultándo hasta que pudimos pasar, pudimos salir. Pero uno de mis compañeros que se puso, a uno de mis compañeros lo golpearon en la pierna. Él que me estaba ayudando a mí.

Miren, si a la Defensoría del Pueblo le ha pasado esto, imagínense lo que les ha pasado a muchachos, a jóvenes humildes, sencillos, a campesinos, campesinas. Imagínense lo que han sufrido. Por eso, cuando ellos denuncian, los hermanos de Senkata, de Ovejuyo, cuentan cómo les agarraban, y los golpeaban y los pegaban y los insultaban, yo les creo. Porque yo he vivido eso. No están mintiendo.

Pregunta: ¿Esto fue en El Alto?

En un sector que se llama Ciudad Satélite, que es la que se cree como la Zona Sur de los ricos de La Paz. Es el sector de los ricos de El Alto.

Al superior que es la Defensora de Pueblo a nivel nacional, le han acosado en su oficina. Y al defensor de Cochabamba, lo han acosado fuertemente hasta su familia. Yo sé que la derecha, los actuales ministros como (Wilson) Santa María, como (Arturo) Murillo, me mencionan. Dicen, “Teresa Subieta: MASista, comunista. Ella no puede seguir en la Defensoría del Pueblo”.

Entre nuestros valores y nuestro marco estratégico, nosotros aquí estamos defendiendo los derechos humanos de todos, pero principalmente de la gente vulnerable, humilde, sencilla. De los sectores más pobres. De los que no pueden conseguir abogados. Y aquí no se paga, no se cobra.

Pregunta: Con las amenazas y el hostigamiento, ¿el gobierno está intentando quitar el presupuesto o los salarios de la oficina?

No. Hay un dinero del gobierno de Evo Morales destinado hasta este año, mayo. Después, va a ver ahora convocatoria para la Defensoría del Pueblo, y ellos van a luchar por meter su gente pero no pueden. Porque en el Parlamento todavía hay dos tercios de MAS, es mayoría.

Veremos que sucede. Pero nosotros sabemos que no quieren salir del poder. Si no van a ganar ellos, algo va a hacer Estados Unidos para que no vuelva el gobierno de los humildes, de los pobres.

“Es una barbaridad que se ejerza la tortura”

Yo quiero que ustedes nos ayuden a denunciar que este ha sido un golpe. Que no es lo que ellos dicen, “un gobierno de transición, que el señor Evo Morales se ha renunciado y se ha ido feliz a pasar vacaciones”. No. Es un golpe militar. Evo Morales estaba amenazada y lo podían matar y estaba prácticamente ya con la pistola en su nuca. Él y su vicepresidente, Álvaro García Linera, junto a algunos ministros como la de la salud, la señora Gabriela Montaño. Y que hay una persecución política, que no se respetan los tratados internacionales y menos se respeta el derecho a asilo, tienen las personas como las siete autoridades que están en la embajada de México. Y allí queremos que ustedes nos ayuden. ¿Qué artículos y qué tratados están violando? Y en el caso de la señora que he visitado en el hospital, es una barbaridad que se ejerza la tortura, ¡es una tortura! Tener a una persona encadenada, ¡encadenada!

Yo pienso que nuestra alternativa está en que debemos ganar las elecciones. No es fácil porque está aquí la CIA, está el imperialismo norteamericano. Ellos han agarrado todo el control. Cuando estaba el gobierno anterior se pudo botar a los de USAID, a toda la CIA, aunque se quedó muy bien camuflada. Por eso es que también nos han agarrado.

“Pero en mi país hay una bronca”

Eso, la pelea de la lucha de clases y de los sectores indígenas originarias contra los fascistas es muy fuerte. Pero en mi país hay una bronca. Hay una rabia porque se ha utilizado el fraude electoral para efectivizar el plan sistemático de Estados Unidos sobre la región. Ellos dicen, “Esto somos. Ustedes no avanzan más. No se lidera. Nosotros somos los dueños de ustedes”. Se llama eso, un sentar la mano. Dicen ellos, “A ver, si van a poder contra nosotros, contra el poder que tenemos.”

Es una lucha desigual. Pero mi pueblo está decidido a luchar, a pelear. Nosotros tenemos muy enraizadas las culturas: la Aymara, la Quechua, la Guaraní, y las 36 nacionalidades que tenemos. El marxismo no puede ser impuesto por una camisa de fuerza, el marxismo tiene que insertarse en nuestras realidades para que, a partir de ellas, ojalá un día se pueda ver la transformación.

¿Y la hermana linda?, olvidé su nombre. Un ratito, yo me voy a recordar.
YaYa. De Belize. (Ella está llorando.)
(Teresa Subieta se para y se acerca a YaYa. Subieta es una mujer diminutiva, y ella habla con ternura a YaYa:)

Yo he vivido la prisión en los años setenta (en la era de Domitila Barrios de Chungara, los mineros, y Luis Espinal). En 1976 al 1977 he vivido huelga de hambre. Pero casi desaparezco, mi marido y yo. Éramos enamorados de la universidad en ese tiempo. Mi marido fue a dar a Chonchocoro. Era casa de seguridad allí. Y de Chonchocoro a Achocalla, a unas casas de adobe y piedra donde en filita, como cinco, seis casas, van de uno en uno a una capilla, y allí con torturas. Desaparecían, los mataban, les aplicaban electricidad como me han aplicado a mí, en las partes íntimas. Y submarino, que aguaban en una lata de agua, (colgado) de los pies y a palos, a golpes y al final los mataban. Los terminaban disparando.

“Mi pueblo está decidido a luchar”

Allí yo me salvaba porque los mineros – la clase proletaria de mi país – hizo una huelga de tres días, sin trabajar, y era parar la minería y parar las divisas del país. Entonces el gobierno tuvo que ceder. Éramos 10 dirigentes universitarios. Y nos trajeron a La Paz y nos dijeron que éramos delincuentes y nos llevaron a la cárcel de delincuentes.

Y allí, mi papá abogado—yo soy hija única—mi papá abogado y abogados de la universidad hicieron amparo constitucional y nos liberaron. Después de seis meses.

Entonces, tenemos que luchar. Tenemos que seguir peleando porque esta humanidad es posible cambiarla, a pesar de que tal vez no me va a tocar.
Pero yo estaba viendo ya un pedacito de cielo en Bolivia. Un pedacito. Porque mis compañeros indígenas, mis compañeros mineros, mis compañeros humildes, y mis compañeras sencillas estaban empezando a avanzar.

Algo que me sorprendía. ¿Saben qué era? Que las empleadas domésticas, aquí hay familias que tienen trabajadores de hogar. Antes, en el tiempo de la colonia, de la república, han sido de servidumbre, y no les pagaba nunca.

Desde el 1952 al 1970, solo servían y servían, comían y vivían allí. Desde el 1970 en adelante se les pagaba, pero sabes, era una miseria, 50 bolivianos, siete dólares al mes por su trabajo de día y noche, día y noche. Otros trabajadores ganaban 40, 50 dólares que era el salario mínimo.

Cuando entró Evo, y así otros trabajadores ganaban. Con Evo, gana 2,120 bolivianos que es 300 dólares. De 50 dólares a 300 dólares. ¡Qué cambio! Ahora se les respeta porque la ley dice que tienes que pagarle eso.
Hace 14 años había la muerte de 65 por mil mujeres, que morían. ¿De qué? De parto. ¡De parto! Y con el Evo, se ha dado el bono Juana Azurduy, ella era una mujer que ha luchado contra la colonia, contra los españoles en ese entonces.

Ese bono, ¿en qué consistía? En darle una buena alimentación en su prenatal, y se le daba asistencia de salud, gratis. Pre y post natal. Allí ha disminuido la tasa de mortalidad infantil tremendamente. Antes, en el campo no iban a estudiar estos niños. ¿Qué ha hecho el Evo? Ha dado el bono Juancito Pinto. ¿Qué ha hecho? Ha empezado redistribuir la plata entre los pobres. ¿De dónde? De las ganancias de los recursos naturales. A los niños, les daba 200 bolivianos para que vaya a la escuela. Más el desayuno escolar, y la salud y se le atiende gratis. Pero ahora con todo lo que estamos viviendo, ¡ciao! ya no hay, no quieren dar el bono Juana Azurduy, ya no quieren dar el bono Juancito Pinto.

Otro bono para los adultos mayores: Mi primo-hermano, no tiene jubilación. Pero el bono de 250 bolivianos mensual es lo que le sirve sobrevivir. Ese dinero en vez de que se lo llevan los ricos, se ha redistribuido entre la gente pobre. Y así te puedo contar en vivienda. En la parte productiva para el campesino. En el proceso de industrialización pero no capitalista, sino una economía comunitaria. Se ha ido avanzado. Y eso no le ha convenido al imperio. Ni a los ricos. Porque todo lo quieren para ellos.

Lo que se ha visto en nuestro país después de tantos años del capitalismo, del neoliberalismo, es que por primera vez, el área rural tiene agua potable, el área rural tiene electricidad. En los barrios periféricos, las condiciones han ido cambiando. La economía del país, por primera vez en estos 14 años, va a subir su PIB, su producto interno bruto. Va a ser uno de los primeros en la economía, que va a mantener en forma positiva lo económico sin pedir al Banco Mundial, a UNICEF, a préstamos del BID. Han habido cambios en la estructura económica. No vamos a decir que desaparecía el capitalismo pero saben que es un monstruo que se estaba tallando años de años de años y no es fácil.

Claro que la CIA, el imperio norteamericano es poderoso, pero yo creo que la fuerza, la voluntad, la lucha, la unidad y la organización de nuestros pueblos tienen que ser más poderosos.

Muchísimas gracias a Jenny Bekenstein por la transcripción de la entrevista.

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