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Por Pablo Siris

Venezuela habló alto y claro en la ONU

Venezuela | 27 de septiembre de 2018

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Durante el 73° período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Estados Unidos y sus aliados intentaron colocar a Venezuela en el banquillo de los acusados y enfrentarla a las naciones del planeta como un peligro para el continente y como un estado violador de los derechos humanos. Sin embargo, esta política imperial fue rechazada por la mayoría de las naciones y al mismo tiempo Venezuela logró hacerse oír y recibió la solidaridad de la mayor parte de los países del mundo.

En la antesala de la sala de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el presidente norteamericano Donald Trump dijo a los medios sobre Venezuela: “Todas las opciones están sobre la mesa, todas; las más fuertes y las menos fuertes, todas las opciones, y ustedes saben a lo que me refiero cuando digo fuertes. Todas las opciones están sobre la mesa con respecto a Venezuela”.

“Solo quiero que Venezuela se enderece. Quiero que la gente esté segura. Nos ocuparemos de Venezuela. Lo que pasa en Venezuela es una desgracia”, añadió.

El mandatario de Estados Unidos también señaló: “Es un régimen que puede ser derrocado por los militares fácilmente si los militares lo deciden”.

Trump dijo en una reunión con el presidente colombiano Iván Duque que los militares venezolanos podrían sacar del poder a Maduro “muy rápidamente” si se lo propusieran.

Donald Trump, quien además de amenazar en la casa de la paz mundial a la casi totalidad de los países miembros de la ONU, provocó carcajadas en los diplomáticos de todo el mundo cuando dijo: “En menos de dos años, mi Gobierno ha conseguido más que casi cualquier otro gobierno en la historia de Estados Unidos”. Las carcajadas se generalizaron cuando insistió “¡Es verdad!”. Al punto que debió conformarse con un “No esperaba ese tipo de reacción, pero está bien”.

Durante sus menos de dos años de mandato, Estados Unidos se retiró de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unesco y Unrwa, por sus siglas en inlés), también abandonó el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, el Acuerdo Nuclear con Irán (además de Francia, Reino Unido, Rusia, China, Alemania y la Unión Europea) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, implantó aranceles por miles de millones de dólares a China y sanciones económicas contra Rusia, dio marcha atrás al histórico acercamiento con Cuba y (como confirmó el New York Times) se metió a intentar golpes de Estado en Venezuela.

Todo esto además de algunas minucias, como avivar el conflicto entre Israel y Palestina, intentar (con dudoso éxito) atizar la guerra en Siria y otras menudencias por aquí y por allá.

Por eso Trump desató no solamente carcajadas, sino también la ira de la casi totalidad de los oradores en la Asamblea General de las Naciones Unidas que reclamaron el torno del multilateralismo como alternativa para resolver pacíficamente los conflictos de la humanidad y abogaron por el fin de las políticas unilaterales (especialmente de las sanciones) que Estados Unidos busca imponer urbi et orbi.

Trump atacó las ideas comunistas y socialistas, acusándolas de llevar la pobreza a los pueblos allí donde son implementadas, omitiendo convenientemente de la guerra que su país hace a los pueblos que se atreven a intentar ese camino, le dijo a los migrantes “que se queden en su casa”, acusó a los integrantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de ladrones y no contento con todo lo anterior reivindicó la doctrina Monroe, que considera que “América (toda) es para los americanos” (del norte) y considera su “esfera de influencia exclusiva” a los países latinoamericanos y caribeños, donde además ese país se reserva el derecho de intervenir para “reordenar” la situación en cualquier país de esta parte del mundo.

Obviamente, esto generó protestas públicas y privadas de casi todo el planeta, excepto de las cabezas de playa norteamericanas en el continente (como Colombia, con siete bases norteamericanas en su territorio) y Argentina (que acaba de ofrecer también su territorio para la instalación de bases estadounidenses).

Colombia, la de los casi 12 millones de migrantes y el país del mundo con más desplazados internos y el latinoamericano con mayor número de refugiados regados por el mundo, pretendió acusar a Venezuela y la migración venezolana de sus problemas, ocasionando airadas protestas de millones de colombianos que asistían atónitos al discurso del presidente de uno de los países más desiguales del mundo (y el más desigual del continente) quien agitaba trapos rojos hacia Venezuela para que nadie se percate de la gravedad del drama colombiano.

En lo que va de 2018, casi 170 líderes sociales (en su inmensa mayoría campesinos pobres) han sido asesinados por sicarios y paramilitares que operan para las oligarquías terratenientes de ese país, cerca de 30 desde que Duque asumió la Presidencia el 7 de agosto de este año y en el entorno de 370 desde que se firmaron los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) el 24 de noviembre de 2016. ¿De qué paz se habla?

La cancillería venezolana expresó a través de un comunicado que “Venezuela manifiesta su más enérgico rechazo ante las declaraciones belicistas e injerencistas emitidas por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, orientadas a promover una insurrección militar en nuestro país”.
El comunicado denunció: “Estas declaraciones no representan un elemento aislado, dado que emergen en un contexto de sucesivas amenazas de intervención militar en Venezuela y bajo el incremento de la presencia militar estadounidense en la región, tendentes a crear un conflicto regional de proporciones insospechadas”.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) también expresó a través de un comunicado que “rechaza categóricamente la postura vil y grosera con que el presidente de Estados Unidos se refiere a sus integrantes; pero lejos de sentirse ofendida en su honor y su moral, reitera su carácter popular, nacionalista, antiimperialista, antioligárquico y humanista”.

El presidente Nicolás Maduro, en su intervención ante la Asamblea General de la ONU condenó las afirmaciones de Trump: “Ayer el presidente de Estados Unidos arremetió una vez contra el pueblo de Venezuela, enarbolando la doctrina de James Monroe que hace 200 años fundó el imperio estadounidense y determinó desde entonces lo que constituiría su papel intervencionista”, recalcó.

Estas acciones pretenden justificar la agresión contra Venezuela “por que ha levantado un proyecto autónomo revolucionario basado en las raíces históricas, la identidad y la cultura de la nación”.

“Traigo la voz de una Patria que se ha negado a rendirse a lo largo de la historia a la injusticia”, expresó Maduro.

“Hoy Venezuela está más fuerte que nunca. Hemos sabido resistir y sacar fuerzas de nuestra propia entraña histórica para hoy estar de pie, victoriosos, y dispuestos a seguir avanzando en la construcción de un modelo social propio. El de la revolución socialista del siglo XXI”.

Maduro también sentenció: “Se ha tratado de demonizar la Revolución Bolivariana de Venezuela, con una campaña brutal, nunca antes vista. Primero contra el comandante Hugo Chávez Frías, fundador de nuestra Revolución y comandante eterno para el corazón del venezolano, y luego contra este humilde hombre que está aquí, de pie, llevando la voz de un pueblo, que apoya su revolución, que respalda democráticamente sus acciones”.

La experiencia venezolana, igual que en su momento la soviética, china, coreana, cubana, angoleña, chilena, vietnamita y otras, causan pavor al imperialismo y a sus siervos locales.

Ha pretendido y pretende transformar estas experiencias de liberación y construcción de nuevas sociedades en motivo de horror para los pueblos y justificar sus acciones en la defensa de los derechos humanos, de sus intereses, o del orden y los equilibrios.

No se deje engañar. Si Trump y sus amigos están de ese lado, usted ¿de qué lado estará?


Fuente: Caja de Respuestas

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