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Charles Giuseppi

Venezuela “un narco Estado”: ¿la última carta de Washington para derrocar a Maduro?

EEUU | 27 de marzo de 2020

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Charles Giuseppi

En medio de hecatombe provocada por el coronavirus Washington ha lanzado una nueva ofensiva en su batalla auto impuesta, por derrocar el gobierno de Nicolás Maduro. Esta vez EEUU ha acusado formalmente a Maduro y otras autoridades venezolanas de narcotraficantes internacionales y de formar parte de una compleja red de distribución de drogas a través del Caribe, cuyo objetivo sería “invadir” el mercado norteamericano de narcóticos, en palabras del propio fiscal estadounidense William Barr, unas “30 millones de dosis” entrarían al país por la acción directa del “cartel de los soles”, nombre bajo el cual se intenta recrear la existencia del mencionado clan criminal.

Si bien desde el año 2015 Washington comenzó una creciente campaña orientada a forzar la salida del poder del actual gobierno de Venezuela, que ha incluido detenciones, sanciones económicas y comerciales considerables y la confiscación de bienes y activos petroleros venezolanos en EEUU*, afectando seriamente a la economía de este país, en esta oportunidad representaría la más grave acusación que este último haya lanzado desde el inicio de su cruzada contra el gobierno y las instituciones en Venezuela.

Aunque no se tratara de la primera acción de Washington orientada a quebrar a Venezuela, en esta oportunidad estamos en presencia de la más agresiva, radical y determinada ya que al mejor estilo de un western americano; EEUU le puso precio a la cabeza del presidente Nicolás Maduro y ofreció literal, 15 millones de dólares de recompensa, además de otros 10 millones adicionales por 12 funcionarios o ex miembros de su administración.

¿Por qué ahora?

Incluso si la trama de los últimos acontecimientos parece más bien una escena de la conocida serie de televisión Miami Vice, donde narcotraficantes latinos son perseguidos por policías “buenos” que juegan a saltarse sus propias reglas combatiendo el tráfico de drogas en la ciudad de Miami, en esta oportunidad los grupos de poder en Washington parecieran estarse jugando la última carta en su empeño por cambiar el poder en Venezuela.

Hace apenas unos días el gobierno de Maduro denunció la incautación de un importante arsenal militar que se trasladaba desde Colombia para dar un golpe contra su gobierno. Al frente de la operación está Cliver Alcalá Cordones, exoficial cercano al expresidente Chávez, y quien sería el jefe de las acciones subversivas. En palabras de Alcalá, el plan cuenta con el apoyo de “Juan Guaidó, así como de altos funcionarios del gobierno de EEUU y de Colombia”, quienes desde varios campamentos paramilitares encubiertos en la frontera colombo-venezolana habrían preparado el golpe final para “restaurar la democracia” en el país caribeño.

Lo que resulta evidente y hace más comprensible el intrincado asunto es la necesidad de Washington para adelantar sus acciones contra Maduro en un contexto de crisis global agudizada por la emergencia sanitaria, y cuyo telón de fondo en América latina serían el postergado referéndum chileno donde Piñera cercano a Washington podría perder el poder, y el aplazado proceso electoral boliviano favorable al Movimiento de Evo Morales, aliado incondicional de Caracas. Adicionalmente, si tomamos en cuenta el papel que Rusia, China y Cuba han tenido en el manejo solidario de la crisis del covid-19, en Venezuela se juega el futuro político de la región, y posiblemente del mundo. Luego de infructuosos esfuerzos en la desgastada figura de Juan Guaidó, Washington parece haber encontrado el momento indicado para pasar a la acción en Venezuela.

El “narco estado” como narrativa de la intervención “necesaria”

Cuando se agotan los argumentos que justifiquen de manera soterrada la intervención militar en Venezuela, se recurre a los métodos más descabellados, incluso si estos se barnizan de tonos redentores para los pueblos. Al ser Maduro acusado de liderar una poderosa red de narcotraficantes, donde además participarían otros importantes funcionarios del gobierno venezolano, incluidos altos cargos militares y el mismo ministro de defensa Vladimir Padrino, se busca romper la moral del pequeño Estado periférico cuyos medios para enfrentar la bestia son francamente muy limitados.

Por experiencia sabemos que tanto las armas de destrucción masiva, como los regímenes dictatoriales y los narco Estados constituyen algunas de las variadas narrativas con las que el poder estadounidense hace antesala de cualquier escaramuza militar, política o mediática para cambiar de facto aquellos gobiernos considerados hostiles a sus intereses.

Plantear que Maduro lidera una red de narcotraficantes con aviones y toneladas de drogas dirigidas a EEUU con apoyo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); desde cierto punto de vista resulta un argumento un tanto infantil. Sobre todo, si se tiene en cuenta que las propias autoridades americanas han reconocido que 90% de la droga que ingresa al país proviene de Colombia, y los principales canales de tránsito son el Pacífico 84% del tráfico, y no el Caribe por el que apenas transita un 7% de la droga ingresada ilegalmente a Norteamérica (1).

En complemento a esta realidad, a partir de 2015 Venezuela ha sufrido un progresivo endurecimiento de las sanciones por parte de Estados Unidos, estas sanciones incluyen a prácticamente todos los sectores de la economía nacional, todo lo cual supone un efectivo control por parte de EEUU sobre el comercio y las actividades que Venezuela ejerce con el resto del mundo, Venezuela es una economía bloqueada, y su gobierno apenas puede lograr realizar actividades de abastecimiento de sus propios ciudadanos, entonces cómo podría un Estado en tal minusvalía operativa liderar un cartel de las drogas hacia EEUU?

A todas luces esto resulta más bien un argumento poco creíble, propio de la manipulación y el manejo truncado de la información para crear confusión y caos. Este ardid discursivo de poca factura no refleja otra cosa que el incontenible interés y la injustificable necesidad de Washington por entrar a Venezuela.

Muchas de las actividades destinadas a la compra de medicamentos, insumos médicos, alimentos, y algunos bienes de consumo importados son adquiridos mediante complejos mecanismos de pagos internacionales, donde en muchos casos intervienen varios bancos en una misma operación sujeta casi enteramente a las normativas del bloqueo impuesto por Estados Unidos, ¿quién podría ser un traficante con unos ojos tan grandes mirando encima tuyo? esto pareciera ser más bien un relato de ficción para inocentes que una realidad comprobable por las autoridades americanas (2).

Además de los económico, Maduro es hasta el momento de escribir esta nota uno de los hombres más vigilados por los servicios de espionaje norteamericanos, por lo que es difícil creer que la inteligencia de ese país no tenga evidencia real y suficiente con la cual sustentar sus acusaciones, haciéndoles creer a sus ciudadanos que se trata de una operación “necesaria” contra un cártel de la droga internacional, un enemigo justificado además por la necesidad de llevar libertad y democracia al pueblo “oprimido” de Venezuela, discurso que de seguro a todos nos suena ya muy trillado por su indiscutible nivel de cinismo.

Mientras algunas imágenes vagas y otras invenciones más propias de la fantasía que de la realidad sean el justificativo suficiente para intervenir a otros pueblos, los clanes, grupos de poder y lobbies que gobierna Estados Unidos podrán decidir la vida y el destino de otras naciones. Difícil creer que con la débil carta del narco Estado, la mayor potencia global pueda lograr ejercer un verdadero liderazgo global, por el contrario, se tratará más bien de un estado pendenciero y altanero que sólo puede mostrar su fuerza amedrentando a los débiles.

Notas

1) Heathcliff Cedeño (13/032020) ¿Narcoestado? El informe que deja a Venezuela al margen de la ruta de la cocaína, consultado en; https://medium.com/@misionverdad2012/narcoestado-el-informe-que-deja-a-venezuela-al-margen-de-la-ruta-de-la-coca%C3%ADna-9bc4bd8bc65c

2) Telesur (30/05/2019) ¿Qué no puede pagar Venezuela a causa del bloqueo financiero? Consultado en; https://www.telesurtv.net/news/venezuela-pago-compromisos-bloque-financiero-eeuu-20190530-0006.html

- Charles Giuseppi Castillo, politólogo venezolano y magíster en relaciones internacionales, cursante del doctorado en ciencias políticas en la Universidad Simón Bolívar (USB). Actualmente profesor e investigador y miembro del centro de investigaciones críticas y sociales (CICRIS), un grupo de trabajo sobre asuntos internacionales (USB) Caracas.

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