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Por Gabriela Segura

Cuba, el huracán y la palmera

Cuba | 17 de mayo de 2021

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Ante la agresión continuada por parte del imperio más poderoso de la tierra, ubicado a tan solo 90 millas de sus costas, el pueblo de Cuba no solo defiende aún el socialismo como proyecto político alternativo a la barbarie capitalista y al proyecto de muerte y dependencia del expansionismo norteamericano, sino que además puede exhibir logros que muchos otros países de la región están todavía muy lejos de poder alcanzar: erradicó el analfabetismo desde hace décadas, también la desnutrición infantil y puede mostrar grandes avances en educación, seguridad y salud.

Por Gabriela Segura*

Desde hace 50 años la noción de bloqueo económico y Cuba han caminado de la mano. Se trata de una agresión real, denunciada incansablemente por el pueblo cubano, que ha sido repudiada desde hace 27 años por la mayoría de los países del mundo que han apoyado el Proyecto de Resolución contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, presentado por Cuba en la Asamblea General de la ONU, pero que algunos todavía niegan, alineándose a los intereses de los Estados Unidos, principalmente a través de los consorcios de desinformación privados, desde donde deliberadamente invisibilizan tanto el bloqueo como sus efectos. Ahora bien, ¿cómo surgió el bloqueo y qué implicaciones tiene?

Para entender el bloqueo, hay que entender la historia de Cuba y la relación de la isla con los Estados Unidos.

Cuba fue la última nación latinoamericana en conseguir su independencia. Ya desde 1867, con Carlos Manuel de Céspedes a la cabeza, el pueblo cubano había iniciado su lucha independentista. Sin embargo no fue hasta 1895 que los independentistas cubanos iniciaron lo que José Martí llamó “la guerra necesaria” y que sería la estocada final al dominio español sobre la isla. Con Antonio Maceo, Máximo Gómez, Calixto García y el mismo Martí a la cabeza, y el pueblo en armas, llevaron a los españoles al punto de no retorno. Tras la temprana muerte de Martí, los Estados Unidos intervinieron en la guerra, cuando los españoles estaban prácticamente derrotados, y tras la firma del Tratado de París incorporaron a Cuba como una más de sus estrellas. En términos prácticos, los norteamericanos se apropiaron de la isla de Cuba durante décadas, a través de trampas legales como la enmienda Platt, que permitía que los Estados Unidos invadieran la isla cada vez que vieran amenazados sus intereses, o apropiándose de las mejores tierras y de la mayoría de los negocios de la isla. Hasta el primero de enero 1959.

El interés estadounidense por la isla se enmarcaba en su estrategia de dominación de los mares y en la doctrina Monroe (“América para los americanos”). Cuba, para los Estados Unidos, representaba la primera posición de avanzada para controlar el mar Caribe y asegurarse una fuerte posición defensiva que hiciera de tapón a su lugar más vulnerable, desde el punto de visto geopolítico: la cuenca del Mississippi. Además, para el año 1959 la isla era el club de diversiones de los ricos norteamericanos, un casino tropical al aire libre en donde pululaban las mafias y que además permitía realizar grandes y jugosas inversiones en el país. Los gobernantes de la isla, algunos más sanguinarios y déspotas que otros pero todos sin excepción igual de serviles a los intereses norteamericanos, eran apoyados y sostenidos por el gobierno de los Estados Unidos. El último de ellos: el general Fulgencio Batista.

El 26 de Julio de 1953 estalló la revolución en Cuba, dirigida por el joven abogado Fidel Castro, y tras apenas 6 años de guerra logran derrotar al gobierno títere de Batista. Cuando el 1 de enero de 1959 las tropas de barbudos entran triunfantes a La Habana, lo hacen con una agenda anticolonial y de justicia social entre las manos. Y ya desde ese momento inician los problemas entre Cuba y los Estados Unidos.

La promulgación de las leyes revolucionarias significó una escalada de tensiones y agresiones cuyos corolarios fueron la fallida invasión militar de Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles y el bloqueo económico. La nacionalización de empresas extranjeras, casi todas de propiedad norteamericana, así como puesta en marcha de la ley de reforma agraria, que afectó a grandes terratenientes vinculados también a los intereses estadounidenses, trajeron como consecuencia una serie de retaliaciones por parte del gobierno norteamericano. La primera, la reducción del suministro de combustible a la isla, dependiente en su totalidad del petróleo estadounidense.

La revolución sustituyó el petróleo que venía del norte con petróleo soviético, ante lo cual el gobierno de los Estados Unidos respondió con la negativa de las refinerías norteamericanas en Cuba a procesar el crudo soviético. Y poco después vinieron otros dos golpes: Estados Unidos dejó de comprarle azúcar a Cuba, siendo su principal mercado, y la prohibición de exportaciones norteamericanas a la isla. A partir de ahí el bloqueo económico fue paulatinamente apretándose hasta ser total. El cálculo de los norteamericanos era que un sofocamiento de este tipo haría que la Revolución cayera, puesto que el 70% del comercio cubano, tanto sus mercados como sus importaciones, estaba vinculado a los EE.UU.

La caída del bloque socialista y el periodo especial

Desde mediados de la década de los años 70, la economía cubana había despegado. Se apreciaba una dinámica creciente y estable en el consumo, y una notable mejoría en las condiciones de vida del pueblo. A pesar del bloqueo norteamericano, el comercio con los países miembros del Consejo de Ayuda Mutua Económica propiciaba un creciente mercado para sus productos de exportación y una fuente de suministros seguros y regulares, así como relaciones de intercambio favorables en su comercio exterior. Aunque el peso fundamental de las relaciones económicas externas de Cuba se efectuaban con los países socialistas, y en especial con los países de Europa del Este y la URSS, se propiciaba la diversificación e incremento de las relaciones y transacciones comerciales con otros mercados de América Latina, Europa y Asia (Aguilar, 1998).

La colaboración que se estableció con la URSS y otros países socialistas permitió entonces garantizar la subsistencia de la nación y constituyó un fuerte apoyo para la transformación de la estructura socioeconómica y productiva del país. El peso del intercambio comercial, tecnológico y científico con los países socialistas devino en una debilidad estratégica que posteriormente pasó un elevadísima factura: entre 1989 y 1991, cuando el muro de Berlín se vino abajo, seguido poco después por la desintegración la Unión Soviética, el pueblo cubano se vio privado de los principales mercados para la exportación de sus productos y de la principal fuente de importación de suministros (alrededor del 80%), por segunda vez y de manera súbita. Ningún otro país en la historia contemporánea se ha visto en situación similar y en tan complejas condiciones. Tras consultarlo y discutirlo en cientos de asambleas de trabajadores, estudiantes y vecinos, a lo largo y ancho del país, el gobierno cubano decidió adoptar un programa de emergencia económica denominado “Período Especial en tiempos de paz” con el cual se propusieron resistir. Se iniciaba así uno de los periodos más difíciles de la historia de la revolución.

La ley Helms Burton

Es en ese contexto de supremas dificultades que los elementos más hostiles a Cuba en los EE.UU., junto con el anticastrismo cubano-americano, se propusieron el recrudecimiento del bloqueo económico mediante la aprobación en 1996 de la ley Helms-Burton, cuyo propósito era aislar internacionalmente a Cuba, entorpecer el flujo de su comercio exterior con terceros países, acrecentar las dificultades económicas internas, propiciar el descontento popular y acelerar el colapso de la revolución. Esta ley criminal, a toda luz extraterritorial, castiga todavía hoy, y fuertemente, a cualquier empresa extranjera que quiera comerciar con la isla.

Entonces, ¿cuáles son algunas de las implicaciones del bloqueo?

  • Prohibición a los norteamericanos nacionalizados o toda persona sujeta a esa jurisdicción de realizar transacciones financieras con Cuba. Asimismo se prohíbe a terceros hacer transacciones en dólares a ese país, es decir, se prohíbe la utilización de la moneda.
  • Congelación de activos cubanos en EE. UU.
  • Prohibición de la importación de bienes cubanos a EE. UU.
  • Prohibición para exportar y reexportar a Cuba
  • Prohibición de que las subsidiarias de compañías estadounidenses en terceros países comercien con Cuba o con Cubanos
  • Prohibición de que los barcos de terceros países que toquen puerto cubano entren a territorio de EE. UU durante los 180 días siguientes
  • Sanciones a directivos de empresas extranjeras que realicen transacciones con propiedades hubieran sido de estadounidenses y que fueron nacionalizadas por la revolución
  • Prohibición en EE. UU del registro de marcas asociadas a propiedades nacionalizadas por Cuba
  • Prohibición a todo ciudadano estadounidense de viajar a Cuba, entre otras sanciones y prohibiciones.

¿Y cuáles son algunos de los efectos de estas medidas?

  • Encarecimiento de todos los productos que se necesitan importar, desde semillas y libros hasta maquinaria y repuestos, en muchos casos a más del doble de su valor si se pudiera acceder a ellos sin el bloqueo.
  • Dificultades tremendas para obtener gasolina y derivados del petróleo, con todas las consecuencias que eso conlleva en materia de transporte de personas, alimentos y cosechas, industria, generación de electricidad, etc.
  • Imposibilidad de acceder a financiamiento internacional.
  • Imposibilidad de acceder a equipos deportivos de primer nivel, obligatorios para acceder a competencias internacionales.
  • Imposibilidad de acceder a insumos, medicamentos para la insulina, la presión arterial, VIH y todo tipo de enfermedades, prótesis, pañales, alimento para bebés y equipamiento médico de todo tipo.
  • Impedimentos para acceder a tecnologías de punta en todos los ámbitos.
  • Impedimentos para acceder al internet y a los servicios informáticos que mueven al mundo de hoy (PayPal, Zoom, Google, etc.), entre muchas otras afectaciones.

Las sanciones de Donald Trump a Cuba en tiempos de pandemia por Covid-19

Tras un breve periodo que pareció prometedor, en el cuál la administración de Barak Obama flexibilizó algunas restricciones a la isla e intentó normalizar las relaciones diplomáticas entre los dos países, el ascenso al poder del extremista xenófobo Donald Trump hizo retroceder al pueblo cubano hasta los recuerdos más duros del periodo especial. Nunca, en 27 años, había resultado más evidente el desdeño del gobierno de Estados Unidos a los llamados de la comunidad internacional y de múltiples organismos multilaterales que piden el levantamiento de las sanciones a Cuba, o al menos su flexibilización en el contexto de la lucha contra el Covid-19. Muy por el contrario, la administración estadounidense de Donald Trump endureció las medidas punitivas contra Cuba, algo que no ha cambiado durante la administración de Joe Biden. En este momento, en el que todos los esfuerzos del Estado cubano y su sistema de salud están dirigidos a contener la pandemia y proteger a sus ciudadanos, el gobierno de los Estados Unidos ha recrudecido el sistema de sanciones económicas hasta volverlas casi insoportables (Rodríguez, 2020).

Con la entrada en vigor del título III de la Ley Helms Burton, a partir de 2017 (administración Trump), se da una injerencia más directa en las relaciones comerciales de Cuba con terceros países. En sentido estricto, el endurecimiento de las sanciones económicas a Cuba por parte de la administración Trump está explícitamente orientado a afectar las finanzas del Estado cubano, apuntando a las áreas de mayor fortaleza de la economía cubana, como el turismo y la exportación de servicios profesionales, ensañándose en sus vulnerabilidades, como lo son la necesidad de atraer inversión extranjera directa y la dependencia energética. Todo esto ha tenido un impacto enorme en el desempeño económico de Cuba y en el nivel de vida del pueblo cubano.

El bloqueo: una política genocida

En términos generales, el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto por los EE. UU. en contra del pueblo de Cuba desde hace más de 50 años, es la expresión más elevada de una política cruel e inhumana, carente de legalidad y legitimidad, de características genocidas y deliberadamente diseñada para provocar sufrimiento en un pueblo entero, mediante la insatisfacción económica y la penuria, el debilitamiento de la vida económica del país, la desvalorización del salario, la imposibilidad de recibir remesas o suministros, provocar hambre, desesperación y conseguir por esa vía el derrocamiento del gobierno revolucionario. Sin embargo, tras más de 50 años de resistir dicha política hostil e inhumana, el pueblo cubano ha demostrado que el bloqueo, como forma de torcer su voluntad soberana, ha fracasado. Aún siguen de pie, como las palmeras que resisten al paso de un huracán.

Ante la agresión continuada por parte del imperio más poderoso de la tierra, ubicado a tan solo 90 millas de sus costas, el pueblo de Cuba no solo defiende aún el socialismo como proyecto político alternativo a la barbarie capitalista y al proyecto de muerte y dependencia del expansionismo norteamericano, sino que además puede exhibir logros que muchos otros países de la región están todavía muy lejos de poder alcanzar: erradicó el analfabetismo desde hace décadas, también la desnutrición infantil y puede mostrar grandes avances en educación, seguridad y deporte. En la isla se encuentra una de las escuelas de cine más prestigiosas del mundo, una escuela latinoamericana de medicina que forma médicos de los países más pobres del mundo y lo hace totalmente gratis, es capaz de producir medicamentos y vacunas (incluidas las vacunas Abdalá y Soberana en contra el COVID19), ha llevado a cabo cientos de miles de misiones humanitarias internacionalistas alrededor del mundo y dispone de un sistema de salud con la mayor cantidad de profesionales del más alto nivel per cápita de toda la región. Y es por eso mismo que el pueblo cubano goza de la admiración, la solidaridad y el respeto de millones de personas en el mundo mundial.

Referencias:


*Comuna Socialista/Alba TV

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