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2 de diciembre

Curso en Línea “Venezuela en las luchas” abordó importancia de las economías populares

Venezuela | 21 de diciembre de 2020

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El pasado miércoles 2 de diciembre se llevó a cabo otra jornada del Curso en Línea “Venezuela en las luchas”: Economías populares, a través de nuestro canal en youtube Redalbatv, que contó con la participación de investigadorxs y militantes de experiencias que impulsan la soberanía alimentaria en este país suramericano.

Así, desde Alba Movimientos, Alba TV y la Universidad Global para la Sostenibilidad nos atrevemos a seguir profundizando vía online los debates en torno a cómo el pueblo venezolano resiste el bloqueo y la crisis económica con diversos modelos alternativos de producción de alimentos en niveles locales y nacionales.

Empresa de Propiedad Social “Alfareros del Gres”: mirada económica desde el pueblo obrero

En este sentido, para conocer algunas de las experiencias de propiedad social en Venezuela, Carolina Salazar, quien realizó un estudio de casos sobre empresas recuperadas por trabajadorxs, presentó parte de la historia y modelo de gestión de la Empresa de Propiedad Social Trabajadores Alfareros del Gres, ubicada en Barquisimeto, estado Lara.

Salazar relató que esta empresa estuvo en manos de patrones privados y antiguamente se llamaba Intercerámica C.A. “Desde el año 2012 estaba quebrada pero los trabajadores decidieron permanecer en la fábrica y tomarla en el 2012. Un año después, en 2014, logran registrarla como una empresa de propiedad, que en su acta constitutiva referencia al autogobierno del Consejo Comunal La Peña”.

Asimismo, lxs obrerxs cambiaron la línea de producción. “La empresa producía piso de losa pero ellos logran pasar a la fabricación de bloques de arcilla. A partir de ese momento, “Alfareros del Gres” aporta este material para la construcción de viviendas de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV)”, señaló Salazar.

“Entre los 10mil a 11mil bloques diarios, los trabajadores estuvieron planteándose aumentar la capacidad de producción a los 35mil bloques por día mediante un proceso automatizado y manual. Sin embargo, actualmente la pandemia y las sanciones contra Venezuela han impuesto dificultades por lo que la producción ha caído cerca de los 5500 bloques al día”, comentó Carolina Salazar.

A pesar de esta situación, la Empresa de Propiedad Social Trabajadores Alfareros del Gres orienta su producción en tres escenarios. Uno de ellos principalmente consiste en surtir el 70% de su producción a la GMVV. “El 20% se destina a comunidades cercanas a la empresa, y el 10% a los pequeños comerciantes como ferreterías, todo esto acompañado por un proceso de controlaría y planificación con el Consejo Comunal para que no se revendan los productos con sobreprecio”, acotó Salazar.

Como parte de los alcances reivindicativos de esta fábrica larense, Salazar indicó que desde el año 2015 los “Alfareros del Gres”, pese a la caída del barril petrolero, lograron mantener la remuneración justa para lxs trabajadores.

“Esto como parte de los resultados de las asambleas de los trabajadores. Sobre la creación de los fondos, que tenía la empresa, se destinaron varios para los servicios de salud, médico-laboral y actividades de recreación. La empresa precisamente plantea el uso de excedentes para el mantenimiento de los fondos enfocados en la reinserción social, con los que se han arreglado escuelas, centros médicos y otros espacios comunitarios”, expresó.

A su vez, Carolina Salazar destacó la importancia de los procesos de contraloría y autogestión junto a las organizaciones que pertenecen a la comunidad en la que se encuentra esta empresa.

“Alfareros del Gres, de acuerdo a lo establecido en la Ley venezolana, se constituye por 4 unidades de gestión (productiva, administrativa, controlaría y formación), basadas en una mirada económica de los trabajadores, un matiz sobre lo que conocemos de economía popular. Pero ajustada a una perspectiva formal de la economía donde el centro son los derechos de los trabajadores y las lógicas de poder popular para la satisfacción de necesidades”, enfatizó Salazar.

Escuela Agroecológica Indio Rangel y Frente Francisco de Miranda (FFM)

En cuanto a la experiencia de la Escuela Agroecológica Indio Rangel ejecutada por el FFM, la integrante Belén Arteaga detalló que el modelo económico se plasma en cuatro planes de formación sobre el desarrollo de economías populares. “En Venezuela, con el basamento de las leyes y el Plan Simón Bolívar, las economías populares pasan de ser algo marginal a economías que geminan. Ahí tenemos las experiencias en Indio Rangel y dentro de los núcleos de base comunitaria por parte del Frente Francisco de Miranda”, asentó.

Con el fin de territorializar el Plan Nacional Simón Bolívar, Arteaga vio necesario apuntar a una pugna con el microcosmo capitalista para lograr la hegemonía revolucionaria asumida con las economías populares germinales.

La Escuela Agroecológica Indio Rangel tiene 11 años. Es parte de un sistema de formación y producción comunal alimentaria y social. “Anteriormente estaba en manos de terratenientes y en situación de abandono. Pero en 2007, a partir de un decreto, se recuperan sus tierras de lo que antes era la Hacienda La Quebrada, la cual cuenta con 9 hectáreas destinadas a la siembra y la producción animal”, contó Arteaga.

Esta Escuela está inmensa en una economía agraria de un territorio urbano que muchas veces marca la pauta del hecho productivo. No obstante, “el Estado venezolano tiene el control de las tierras para ser garante de su uso eficiente, este principio legal lo hemos abanderado dentro de Indio Rangel”, resaltó Belén Arteaga.

Hoy, esta escuela, que cuenta con un núcleo de formación, ha graduado a más de 3mil hombres y mujeres especializadxs en lo económico, político y otras líneas de trabajo. “Desde el Frente Francisco de Miranda tenemos la conciencia revolucionaria en cada proceso formativo de la Indio Rangel en un contexto de sanciones económicas e imperialistas. Por eso, es una meta seguir apuntando a la construcción de un modelo económico agroalimentario, comunal, con expansión local y nacional para transitar al modelo socialista”, dijo Arteaga.

La Escuela Agroalimentaria Indio Rangel, ubicada en el municipio Ribas del estado Aragua, tiene resultados significativos en la producción vegetal, organopónica, agrocultivos y agrosoportes. “Como meta 2020-2021 el Frente Francisco de Miranda pretende la constitución de un sistema de escuelas productivas. Hasta ahora, tenemos cuatro escuelas que están en Caracas, Indio Rangel, Carayaca y en Portuguesa. El propósito es llevar una escuela a cada estado del país para la producción agroalimentaria bajo esquemas democráticos”, aseguró Belén Arteaga.

Colectivo de Investigación de Economías Populares

Por su parte Hernán Vargas, quien pertenece al Colectivo de Investigación de Economías Populares, explicó que esta organización ha realizado un estudio de la reproducción social en Venezuela, fundamentalmente el tema de economías populares en comunidades.

En este sentido, advirtió que no son pocos los trabajos referidos a la economía alternativa. Sobre la dependencia al mercado formal, señaló que estas experiencias también tienen espacios de autosustento productivo. “Algunas se caracterizan en mayor o menor relación con el Estado venezolano y el acceso a políticas públicas. Más que dependencia, disputan políticas públicas que les permitan fortalecer su funcionamiento”, aseveró Vargas.

El Colectivo de Investigación de Economías Populares elaboró en 2019 un estudio de seis experiencias de seguridad y soberanía alimentaria. Entre ellas destacan Cecocesola, los Comités de Consumo, el Mercado Campesino Comunal de Ticoporo, la Cooperativa Unidos San Agustín Convive, la Comuna Altos de Lídice, entre otras.

Al respecto, Vargas concluyó que las líneas de trabajo están basadas en lo político, comunitario, organizativo, de alianza e incluso en la crianza. “Mientras hegemónicamente hay una lógica que apunta al saqueo de la naturaleza, estas experiencias colocan límites donde se cuida el entorno natural”, apuntó Hernán Vargas.

“La mayoría garantiza el consumo directo de una cantidad de familias, aportan un patrón de garantizar el consumo y reproducción de la vida de las comunidades donde se desarrollan. Las economías populares encarnan esta disputa que vive Venezuela al día de hoy. No es una disputa que pasa por la absoluta abolición del mercado liberal pero sí son significativas para la reproducción de la vida a través de redes o circuitos comunales”, argumentó Vargas.

Lo Comités de Consumo y la Red de Productores es una plataforma que existe desde el 2012. Se lleva a cabo con organizaciones de los municipios Sucre, Libertador, Campo Elías, Arzobispo Chacón y Pinto Salinas en Mérida. Son 15 comités de una red de productores que agrupa entre 170 a 180 familias del ámbito urbano. Es decir, cerca de 400 personas se benefician del intercambio de alimentos.

Los rubros son celeri, cebollín, papa, apio, cilandro, cambur verde, calabacín, ocumo, yuca, tomate, cebolla, zanahoria y ají dulce. “Las jornadas de entrega son quincenales, aproximadamente cada comité está conformado por 15 familias pero ese número puede variar. Todos los comités tienen una dinámica asamblearia para la toma de decisiones. Otro principio organizador de la dinámica es la comunicación entre comité y productores. Permanentemente, realizan asambleas de planificación para organizar el proceso de intercambio”, manifestó Vargas.

Por otro lado, este investigador venezolano reseñó la experiencia de Cooperativa San Agustín Convive, ubicada en Caracas, al sur de la parroquia San Agustín. Esta cooperativa está integrada por 27 mujeres y 4 hombres. Su lógica de trabajo es el consumo planificado que hace parte del Plan Pueblo a Pueblo y más de 300 personas participan en los espacios de consumo cada mes.

“La Cooperativa además realiza un trabajo relacionado al procesamiento de alimentos para la conserva. Hablamos de salsa de tomate y dulces criollos. También tiene un trabajo de producción textil en cuanto a piezas de lencería y ropa íntima para niñas, niños, mujeres y hombres. También cuenta con una granja agroecológica en la que producen insumos sobre todo con medicina natural”.

En este orden de ideas, se encuentra la red de cooperativas “Cecosesola”. Fundada en Barquisimeto, Lara, en 1967. Representa más de 40 años de trabajo colectivo con la asociación de 50 trabajadores. “En 1983 comienza lo que es la Red de Ferias de Consumo Familiar directa con los productores agrícolas. Luego, en 1993 crean un fondo de financiamiento para las organizaciones que pertenecen a esta Red”, recordó Vargas.

De hecho, Cecosesola tiene espacios para la recreación de lxs hijxs de sus integrantes, así como un hospital de atención médica cooperativa que atiende a más de 200 mil personas al año. “Entre 2015 y 2019 esta Red de cooperativas se reinventa su modelo económico-social ante los desafíos de la crisis generada por el bloqueo”, refirió Vargas.

Plan Pueblo a Pueblo: sistema productivo para la transformación de la vida en comunidad

Por último intervino Pablo Giménez, investigador economista y activista del Plan Pueblo a Pueblo, quien dio una explicación sobre cómo esta iniciativa se inserta en las dinámicas económicas de la sociedad venezolana.

Giménez expuso que desde el año 1926 hasta nuestros días el petróleo en Venezuela es el principal producto exportado. “En los años 50 el sector petróleo representó el 80% de nuestras exportaciones. En la década de los noventa y a principios de los 2000 se sitúa en un 90%. Así pues, este producto genera una dependencia de todos los sectores económicos lo cual causó a partir de 1983 una inestabilidad macroeconómica”, aseveró.

Reflexionó que a partir del 2015 hasta este año, la industria petrolera venezolana es víctima de múltiples agresiones que han provocado la caída de la producción del crudo. “Entonces, ese canal dependiente insertado en el sector petrolero desestabilizó a las demás actividades económicas, incluyendo el sector alimentos. Esto promovió un proceso especulativo y los precios empezaron a fluctuar de forma errática, funcionando en términos de expectativas de quienes tienen el control de negociación, es decir, de los monopolios y oligopolios de la agroindustria, la cada de supermercados, mercados e intermediarios”, afirmó Giménez.

En este contexto, en 2014 nace el Plan Pueblo a Pueblo: una respuesta popular, al calor de la Revolución Bolivariana, para enfrentar la especulación de precios, la distribución y acceso a alimentos.

Pablo Giménez define a Pueblo a Pueblo como un sistema y circuito productivo para la distribución y consumo de alimentos en el que hacen vida diversas organizaciones del poder popular, partidos políticos, movimientos sociales y experiencias de economía asociativa.

“Nosotros buscamos agrupar sin importar la personalidad jurídica o métodos de organización que tengan las diversas actividades económicas. La idea es que haya una relación de forma directa, sin intermediarios, teniendo como eje orientador la producción, la soberanía alimentaria y la democratización de los canales de distribución de alimentos con una táctica revolucionaria y socialista”, exaltó Giménez.

Pueblo a pueblo promueve un proceso de transformación de las relaciones sociales de producción. Uno de sus objetivos principales es bajar los niveles de incertidumbre de las personas en cuanto a la especulación en la formación de los precios.

“Crear estabilidad en las comunidades urbanas y rurales porque es un proceso que articula ambas experiencias. Ya la familia en los sectores urbanos puede planificar su consumo, puede establecer una dinámica de compra donde consumes lo que requieres para la transformación y sostenimiento de la vida. Así como la familia campesina se planifica en función de ese consumo y no del proceso especulativo”, consideró Pablo Giménez.

Pueblo a Pueblo se destaca por su orgánica local y nacional orientada, en cierta medida, a la confrontación de la estructura económica tradicional. Al respecto, articula con 140 productores y productoras de la economía familiar en la región del estado Trujillo. Inclusive, incorpora alianzas con productores de los estados Yaracuy, Mérida y Lara. Según datos entre los años 2015 y 2019, su saldo productivo es de 2500 toneladas de hortalizas y más de 250 toneladas de papa.

“Las capacidades productivas no han permitido la distribución de alimentos a más de 300 mil familias. Pueblo a Pueblo contempla el tema de la semilla, la producción de insumos, acompañamiento técnico a los productores; la participación y fomento de técnicas agroecológicas, así como la transformación de los patrones de consumo”, describió Pablo Giménez, investigador y economista venezolano.


María Laura Cano/Alba TV

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