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Despenalización del aborto en Argentina: buen momento para lograr que sea ley en Venezuela

Venezuela | 1ro de marzo de 2021

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¿Qué sabemos de la interrupción voluntaria del embarazo en Venezuela? ¿Estamos muy lejos de despenalizar el aborto? ¿Cómo leemos las venezolanas la legalización del aborto seguro en Argentina? ¿En qué otros países de la región la interrupción voluntaria del embarazo no está penalizada? ¿Qué tanto seguimos luchando las mujeres para tener el control sobre nuestros cuerpos? Más interrogantes con sus disertaciones en las voces de Esquisa Omaña Guevara y Mariana García-Sojo, ambas militantes feministas venezolanas.

Esquisa está actualmente estudiando un Doctorado de Estudios Sociales Agrarios en Córdoba, Argentina. Ella es bióloga e investigadora social. Nos pulsa parte de la reivindicación alcanzada por las compañeras argentinas en diciembre del 2020, “cuando senadoras y senadores le dieron sanción completa al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE)enviado al Parlamento por el Poder Ejecutivo, con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención”.

Mariana es politóloga, investigadora social y militante de Feministas en acción libre y directa por la autonomía sexual y reproductiva, Faldas-r. “Para nosotras el logro de las compañeras y les compañeres en Argentina es sumamente alentador, significativo, es trascendental para todas las que compartimos esta lucha en la región. Fue un momento muy hermoso. Es producto de un trabajo de décadas, de sensibilización y de debate, de llevar la discusión en torno al aborto desde una lógica pedagógica con la gente, sobre todo la gente más joven”.

Sigue Mariana: “Es decir, no necesariamente una lógica confrontativa sino más bien una lógica informativa en torno a qué es, cómo funciona y en qué medida constituye un evento ginecológico normal, para el cual el Estado debe garantizar condiciones de salubridad y de seguridad”.

“Yo creo que la mayoría de las posturas anti abortos tienen mucho que ver con una profunda desinformación en torno al aborto, no al fantasma del aborto que nos han sembrado los discursos antiderechos de las iglesias evangélicas y de los conservadurismos católicos, etc. El aborto en los contextos donde es legal, nada tiene que ver con ese fantasma en el que insisten los antiderechos”.

El informe más reciente de Faldas-r indica que “La edad promedio de las mujeres, que llaman a la línea desde el año 2015 a la actualidad, oscila entre 25 y 26 años. Para el 2019 nos llamaron con mayor proporción mujeres entre 20 y 31 años. El mínimo de edad en las llamadas fue de 14 años y el máximo de 50”. Estos son los números telefónicos en Venezuela: 0412 9332364 y 0414 7165947 para llamar a la línea de información de aborto seguro.

Esquisa Omaña lee también la despenalización del aborto en Argentina como una reivindicación muy importante para las mujeres latinoamericanas. “Me parece que no solamente pasa por una ley que habilite la interrupción voluntaria del embarazo sino que también pasa por no normalizar muchas otras cosas que están detrás de los abortos como: violaciones, violencias intrafamiliares, silencios intrafamiliares. Este momento posibilita la apertura de ese diálogo en las comunidades, en las familias, a la vez que naturaliza una práctica que por muchos años y siglos ha estado criminalizada”.

“Si nosotros nos ponemos a pensar, antes del capitalismo y de la cacería de brujas, las mujeres teníamos otro control sobre nuestros cuerpos. Me parece que esto apunta a la recuperación del control sobre nuestros cuerpos que son también nuestros territorios”.

Volvemos a Venezuela y al Informe del año 2019 de Faldas-r para saber indicadores sobre el aborto en nuestro país. Desde el año 2013, Venezuela no cuenta con cifras oficiales de esta realidad que es diaria y cotidiana.

Aunque desde 1999 en el país se ha construido un proceso de transformaciones sociales con avances y retrocesos, aún las legislaciones nacionales no permiten la interrupción libre y segura del embarazo. Según el Ministerio del Poder Popular para la Salud, en el año 2013, la morbi-mortalidad fue de 10% por complicaciones en embarazos finalizados en abortos.

De acuerdo con la información que nos proporciona el informe de las Faldas-r. “Según datos del equipo de investigación Entrompe de Falopio en el año 2016 hubo un total de 756 muertes maternas; la mayor parte de estas muertes de mujeres gestantes ocurrieron debido a cuatro complicaciones obstétricas: hemorragia, sepsis, hipertensión y abortos inseguros (2018: p. 63). Por su parte, la coalición Equivalencias en Acción realizó un seguimiento a 4 instituciones hospitalarias en el centro del país durante los meses de agosto a diciembre del 2018, período en el que se registró “un total 2.246 abortos (15 abortos diarios en promedio)” (2019: p. 34). Sabemos también que del 55% de los embarazos no deseados entre adolescentes, al menos 13% termina en aborto (IDENNA, 2014)”.

Los retos del Estado argentino

Continuamos el diálogo con Esquisa y Mariana. “Ya se han presentado algunos incidentes de legislación que pretenden echar para atrás el logro de la legalización. Yo creo que en ese sentido es clave, primero estar muy atenta con la posibilidad de objeción de conciencia porque ya hemos visto en la región, particularmente en Chile y también en otras partes, como eso puede convertirse en un arma de los sectores antiderechos y los sectores más conversadores”, comienza Mariana.

“Eso tiene que estar muy estrechamente regulado y por otro lado, una cosa que es elemental, que es central en el caso de Argentina, así como en el caso de cualquier otro país de la región que está luchando por la legalización del aborto y es que el Estado debe legalizar y garantizar una opción segura y gratuita para las mujeres que deseen abortar, pero el Estado no puede tener el monopolio del acceso al aborto, es decir, parte de una política correcta, acertada de aborto legal, tiene que ser la posibilidad de acceder de forma simple a los medicamentos abortivos: misoprostol y la mifepristona, de manera que las mujeres tengan también la opción de abortar de forma acompañada en casa”.

Esquisa destaca que el Estado argentino “debe garantizar la posibilidad que en los hospitales públicos y en la red de salud pública se normalice esta práctica, además de garantizar el abastecimiento de pastillas. Me parece una tarea bastante complicada dada la extensión de este país, capaz para Uruguay ha sido más sencillo porque es un país más pequeño, con menos gente y menos extensión territorial”.

En nuestra región, la interrupción voluntaria del embarazo no está penalizada en Uruguay, Cuba, Guyana, Puerto Rico y los estados mexicanos de Oaxaca y México, y más recientemente en Argentina. En los demás países latinoamericanos aún el aborto es ilegal.

“Esta situación cuando recorremos América Latina y el Caribe nos lleva a mostrar que prácticamente el 97% de las mujeres latinoamericanas y caribeñas en edad reproductiva viven en países donde el aborto no está permitido. Y se estima que aproximadamente entre 5 y 10 mil mujeres pierden la vida al año por abortos clandestinos en esta región –los números son complejos porque las cifras no son claras en la mayoría de los países–. Por lo tanto, es un problema de salud pública”, cita una reseña de Clacso, de diciembre de 2020 (https://www.clacso.org/en-argentina-la-interrupcion-voluntaria-del-embarazo-es-ley/).

¿Falta mucho en Venezuela para despenalizar el aborto?

Mariana responde que “es difícil cuantificar lo que falta, lo que llevamos avanzado de camino, sin embargo, yo creo que falta muchísimo. Yo creo que eso que falta, tiene que ver justamente con lo que para mí es clave en la victoria de las compañeras argentinas, que es el hecho de haber logrado una conquista masiva de sentidos, es decir, ese trabajo en comunidad, en la escuela, en el liceo, en territorios muy diversos con personas diversas, por muchos años, fue logrando y acumulando una conquista de sentidos, que hizo que un millón de personas se movilizaran a la Casa Rosada a pelear por su derechos al aborto seguro”.

“En Venezuela todavía hay mucho camino por recorrer en términos de ni siquiera poder plantear esa discusión en las comunidades con otras mujeres, con nuestras personas con capacidad de gestar, este trabajo sí se ha estado haciendo por varios años, pero es un trabajo acumulativo, lento, donde todavía faltan muchos más esfuerzos, en ese sentido, mientras eso no suceda, es poco lo que puede pasar, es decir, eso creo que primero tiene que ser asumido por un debate central para las mujeres y gestantes en nuestras comunidades”, continúa Mariana García-Sojo.

“Cuando logremos identificar como sociedad, el hecho de que literalmente se mueren las mujeres y las personas gestantes por no acceder a condiciones salubres a la hora de abortar. Se trata de una discusión necesaria, no es una discusión accesoria, no es una cosa superficial, no es frívola, igual que el matrimonio igualitario, por cierto, mientras no logremos masificar esa noción, va a ser muy difícil conquistar estos derechos”, finaliza Mariana.

A Esquisa se le viene un silencio. “Siento que el feminismo y las feministas venezolanas tenemos un montón de cosas que hacernos cargo, producto de un montón de cosas que hemos permitido, que permitimos y que seguimos permitiendo a lo largo del proceso que vivimos en las últimas décadas. Todo lo digo desde la intuición y mi intuición me dice que sí”.


María Mercedes Cobo/Alba TV

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